Este lunes las declaraciones de Donald Trump sobre la Unión Europea estaban en la tapa de los principales diarios internacionales. Sus declaraciones fueron particularmente agresivas contra Alemania. Pero, ¿podrá Trump ir más allá de declaraciones una vez en el poder?

Philippe Alcoy París
Miércoles 18 de enero de 2017
Trump respondió sobre cuestiones europeas a dos periódicos conservadores: al británico The Times, cuyo representante era el ex ministro conservador Michael Gove, y al alemán Bild, cuyas posiciones xenófobas y nacionalistas se hicieron célebres. En esta entrevista Trump desarrolla en primer lugar toda una serie de afirmaciones racistas contra los refugiados.
Para Trump, la política supuestamente “acogedora” de Ángela Merkel hacia los refugiados sería en realidad un “error catastrófico”: “creo que [Merkel] cometió un error catastrófico acogiendo a todos esos ilegales, sabe, tomando a todas las personas sin importar de donde provienen. Y nadie sabe de dónde éstas vienen”. Luego, cínicamente, afirmó: “las personas no quieren que otra gente venga a sus países y las molesten”. Como si las guerras y la miseria que los migrantes escapan no fueran responsabilidad directa de las intervenciones de los ejércitos imperialistas en Medio Oriente, en África y por todo el mundo.
Pero Trump no se queda ahí. Para él, el Brexit es igualmente el resultado de la política migratoria de la UE: “la gente y los países quieren su identidad. Los británicos querían su propia identidad. Creo sinceramente que si no hubieran sido obligados a acoger a tantos refugiados – con todos los problemas que vienen con éstos – no hubiera habido Brexit”. Como si la “identidad” de una potencia imperialista como Gran Bretaña hubiera sido amenazada por algunos miles de migrantes.
La realidad es que tanto en Europa como en los EEUU Trump busca desviar las verdaderas preocupaciones de las clases populares (desempleo, degradación de las condiciones de vida y trabajo, etc.) hacia el odio contra los extranjeros acusados de “robar” el trabajo y de ser responsables de los sufrimientos de los trabajadores y las masas locales. Se trata de una vieja técnica de los capitalistas para dividir a los explotados. Y cuando esto no sea más suficiente para contener el odio popular, no tardaran en encontrar un “enemigo interior” en el “campo nacional” (empleados estatales, trabajadores fijos, etc.).
Proteccionismo antialemán
Mientras que cuando se trata de atacar a los migrantes Trump no duda en presentar el Brexit como una “mala noticia” provocada por los refugiados, no tiene ninguna molestia luego en felicitar a Gran Bretaña por haber votado por el Brexit… para atacar a Alemania. En efecto, para Trump la UE no es más que “un vehículo para Alemania”. Y es precisamente por esto que el Brexit fue una “decisión inteligente” por parte de los británicos. Y Trump aseguró que otros paises le seguirán.
Pero con estas declaraciones Trump no busca proponer otro “modelo” para la UE sino atacar a Alemania y sus exportaciones hacia los EEUU. Mientras que la semana pasada el presidente electo de los EEUU había centrado sus ataques en Ford, GM y Toyota, entre otros, sobre su producción en México destinada al mercado norteamericano, esta vez decidió amenazar a la industria automotriz alemana. Así declaró: “quisiera decirle a BMW que si construyen una fabrica en México y quieren vender automóviles en los EEUU sin pegar 35% de impuestos por automóvil, pueden olvidarlo. Si quieren fabricar autos para venderlos en el resto del planeta, les deseo lo mejor. Pueden construir autos para los EEUU. Pero deberán pagar 35% de impuestos por automóvil exportado a los EEUU. Lo que quiero decir es que deberán construir su fábrica en EEUU”.
Evidentemente, estas declaraciones provocaron revuelo en Alemania. Así, el vicecanciller alemán y ministro de la economía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, declaró: “en vez de penalizar a los constructores automotrices alemanes, los EEUU deberían producir mejores automóviles”.
En efecto, si estas declaraciones se transforman en una política concreta, el riesgo de una guerra comercial es grande. Y contrariamente a las amenazas hacia México, un país semicolonial, Trump decidió ahora pasar a la ofensiva contra una de las potencias imperialistas más importantes del mundo, como es Alemania. Pero en una eventual guerra comercial con medidas proteccionistas, los trabajadores, de un lado como del otro, no obtendrán más que inflación del precio de los productos de la vida corriente, cierres de empresas por “pérdida de mercados”, y sobre todo el crecimiento del nacionalismo que podría conducir incluso a conflictos mayores entre potencias mundiales.
¿Gran Bretaña, futuro “agente” de Trump contra Alemania?
En esta entrevista Trump se mostró muy elogioso e interesado en llegar rápidamente a un acuerdo comercial con Gran Bretaña. En este giro conflictivo con la UE, y sobre todo con Alemania, Trump parece ver en Gran Bretaña un aliado privilegiado en Europa.
En efecto, mientras que el Brexit plateaba un claro riesgo de aislamiento internacional y de pérdida de influencia del imperialismo británico, este giro político en los EEUU podría ofrecer una nueva vía a la clase dominante en Gran Bretaña después de la salida de la UE. Pero esta opción implicaría una relación más conflictiva con sus “socios-competidores” de la UE y tal vez una dependencia más grande del apoyo de un gobierno norteamericano “hostil” a Europa.
Sin embargo, todo esto no son más que hipótesis. Por el momento, todo el mundo espera a ver cuáles serán las políticas efectivas de Trump una vez que éste se instale en la Casa Blanca. Es en ese momento que veremos el paso de los tweets y discursos a los actos concretos. Y es recién en ese momento que comenzarán los verdaderos problemas.