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Red Internacional
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Internacional. Entre la campaña presidencial en Chile y la crisis venezolana

La profunda crisis económica, política y social ha llegado a instalarse como uno de los debates entre los presidenciables chilenos.

Domingo 7 de mayo de 2017

Una nueva víctima cobra la profunda crisis que se vive en Venezuela.El joven Juan Bautista López Manjarrez, dirigente estudiantil de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la Universidad Politécnica Territorial José Antonio Anzoátegui (UPTJAA), fue asesinado este jueves en plena asamblea estudiantil y delante de varios testigos en un tiroteo que tuvo lugar en una cancha de la sede universitaria, esto tras haberse pronunciado a favor de la asamblea constituyente que está proponiendo el gobierno de Nicolás Maduro.

Hasta la fecha hay un total de 35 personas fallecidas y 717 heridas son las cifras que registra el Ministerio Público, dirigido por la Fiscal General Luisa Ortega Díaz como consecuencia de las manifestaciones desde abril y hasta este jueves 4 de mayo en horas de la mañana.

La profunda crisis política y social en Venezuela ha tomado un importante papel en el escenario pre-electoral chileno donde desde la derecha hasta el Frente Amplio han tenido que salir a responder frente a los hechos.

Por su parte el precandidato de Chile Vamos, Sebastián Piñera, señaló: “Todo señala que la voluntad de ese gobierno es conducir a Venezuela hacia una dictadura, similar a la que impera en Cuba desde hace casi 60 años”. Asimismo, condenó “la política represiva del Gobierno de Nicolás Maduro, contra millones de ciudadanos que se movilizan en las calles y en redes sociales, exigiendo democracia y libertad. Y la sistemática violación de los derechos humanos que afecta a cientos de venezolanos, especialmente a los encarcelados arbitrariamente por el Gobierno”. Una cínica posición de quien reprimirse brutalmente las movilizaciones estudiantiles durante su gobierno.

Guillier, que si bien se ha posicionado más distante de la política hacia Venezuela, en el marco de la resolución del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela que disolvía la Asamblea Nacional hacía un llamado a través de su Twitter a favor de la aplicación de la carta democrática de la OEA.

Por su parte la precandidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, declaraba un tibio apoyo al gobierno chavista: “Venezuela no es una dictadura[...]el problema que tiene es que cuando tienen conflictos, lo que hacen es restringir soberanía y los derechos de las personas”. “Eso no lo comparto. Cada vez que hay un problema en un país, la respuesta es más democracia; en eso creemos en el Frente Amplio".

En lo que todos los presidenciables coinciden es en una defensa sin contenido de la democracia. Ya sea para justificar la ofensiva derechista o para defender el “proyecto bolivariano” que les ha servido de inspiración.

Sin embargo, la crisis venezolana no puede ser comprendida a cabalidad si no pretendemos entender los intereses de clase que se ocultan detrás de cada bando. Por su parte el bando opositor liderado por el MUD sostiene un programa neoliberal y en pro de la inserción económica del imperialismo norteamericano en la región. Por otro lado, el bando pro-Maduro con un apoyo aún fuerte sobre las fuerzas armadas defiende los intereses de la burguesía nacional, la también llamada “boliburguesia”, que se enriqueció en los últimos años de gobierno chavista.

Ninguno de los bandos en pugna representa realmente los intereses de la clase trabajadora que aún no ha logrado expresar una política independiente de ambos bandos.