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Migrantes. Entre la demagogia de las medidas ejecutivas y las deportaciones

El pasado 11 de julio un tribunal de la Corte de Apelaciones del 5to Distrito en Nueva Orleans escuchó los fundamentos de la negativa a las medidas ejecutivas impulsadas por Obama que desarrollaron representantes de 26 estados que se oponen.

Bárbara Funes

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3

Jueves 16 de julio de 2015

Afuera del tribunal, cientos de activistas esperaban. No hubo resolución hasta el momento.

Recordemos que estas acciones ejecutivas podrían frenar las deportaciones de aproximadamente 5 millones de indocumentados, padres de ciudadanos y residentes legales permanentes (DAPA, por sus siglas en inglés) y extender la cobertura de la acción diferida de los dreamers de 2012, los jóvenes que llegaron al vecino del norte siendo niños, (DACA, por sus siglas en inglés). Sin embargo, otros 6 millones de migrantes sin papeles quedarían en el limbo, con el peligro de la cárcel y la deportación en cualquier momento.

El congresista demócrata Luis Gutiérrez (Illinois), declaró a Univision Noticias que “Ellos (los republicanos) se oponen a que los indocumentados tengan un permiso de trabajo temporal pero no se oponen a que paguen impuestos y sigan viviendo en las sombras en nuestro país. No quieren darles beneficios laborales, no quieren que salgan de las sombras, no quieren deportarlos, quieren que se queden y que paguen impuestos. Nosotros no queremos eso, nos oponemos a la existencia de trabajadores de segunda clase, de segunda categoría; queremos sacarlos de las sombras, con una reforma migratoria para que tengan derechos plenos”.

Siguen las deportaciones

Pero mientras el partido demócrata sostiene este discurso demagógico, lo cierto es que entre el 1 de octubre de 2014 y el 15 de junio de 2015, la oficina de Migración y Aduanas (ICE, en inglés) expulsó del territorio estadounidense a más de 165 mil migrantes, la mayoría de ellos latinoamericanos.

Si a esto se suman los casos de violencia racial, como el de Antonio Zambrano, y las inhumanas condiciones de detención que sufren las familias migrantes en las cárceles creadas por Obama ante el gran flujo migratorio desde Centroamérica y México, queda claro que las y los migrantes no pueden confiar en los partidos demócrata y republicano.

Menos aun ante las elecciones que se avecinan: alrededor de 8.8 millones de migrantes de todo el mundo –entre ellos 4.5 millones de latinos– cumplen los requisitos legales para obtener la ciudadanía y votar. Representan el 17% de la población que reside en Estados Unidos. Son mayoría en el estado de California (el más rico del país, con un PBI igual al de Brasil): sobre 38,8 millones de habitantes, 14,99 millones son latinos frente a 14,92 millones de personas que se autodefinen como no latinas.

Los demócratas también están intentando dividir y aplacar a los afroamericanos. Desde poses y discursos contra el odio racial, encabezados por Obama, hasta cuantiosas indemnizaciones a las familias de víctimas de la violencia racial, como Erik Garner.

Ni latinos ni afroamericanos deben caer en esta trampa perversa. La alianza para enfrentar la violencia racial que se vio en algunas movilizaciones, debe consolidarse y extenderse para luchas contra todas sus manifestaciones –incluyendo los discursos xenófobos de Trump como una de sus variantes– y la impunidad de la maldita policía estadounidense.

A su vez, esta unidad fortalecerá a los migrantes para luchar por la obtención de la estancia legal, y la conquista de plenos derechos sociales, políticos y sindicales.

Frente los ataques de Trump, a la cabeza de los republicanos, y la demagogia tramposa y divisionista de los demócratas, latinos y afroamericanos tienen un camino: construir la unidad de los de abajo en Estados Unidos.