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Red Internacional
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DILMA EN EL CONGRESO. Brasil: entre silbidos y gentilezas, nuestros derechos están en la mira

Responsable de haber admitido la apertura del proceso de impeachment de la presidenta Dilma Rousseff, el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha (PMDB-RJ), salió el pasado martes (2) en defensa de la petista, quien fue blanco de silbidos durante el discurso de apertura del año en el Congreso.

Jueves 4 de febrero de 2016

El pemedebista afirmó que la presidenta hizo un “gesto correcto” al enfrentar las protestas, afirmó que los parlamentarios deberían respetarla “institucionalmente” y destacó que sería “muy difícil” la aprobación en la Cámara del impuesto al cheque (CPMF), uno de los principales temas sobre los que la presidenta apeló para ser apoyado.

“Creo que todos cumplimos un papel institucional, papel institucional que lleva a algún tipo de situación de roce como ese. Pero fue correcto, tal vez yo hubiese (sic) hecho lo mismo”, afirmó Cunha en rueda de prensa, al señalar la actitud de Dilma y aclarar que no silbaría a la presidenta. Al llegar Dilma a la Cámara y en medio de la solemnidad de la apertura del año Judicial fue blanco de una protesta velada del procurador general de la República, Rodrigo Janot, que pidió su alejamiento en razón de las investigaciones que se realizan en la Operación Lava-Jato.

El presidente de la Cámara afirmó que por tratarse de una visita institucional, los parlamentarios deberían tener paciencia en oírla, incluso si no tuvieran coincidencias. “Es lo normal. Escuchamos muchas cosas con las que no coincidimos, pero es parte del debate. No es porque discordamos con el contenido que vamos a silbar cada uno de los temas con los que no coincidimos”, explicó.

Eduardo Cunha afirmó que la visita de Dilma al Congreso señala respeto hacia los otros poderes y el intento de que su mensaje sea bien recibido. Para él, la petista debería haber hecho esto durante todos los años previos ya que la presidenta solo compareció al Legislativo en 2011, cuando fue electa por primera vez.

Cuestionado sobre si el gesto de Dilma disminuye la presión por el impeachment, el presidente de la Cámara se mostró esquivo: “No quiero hacer comentarios al respecto, ni voy a hablar si eso aleja o acerca el impeachment. Ese es otro problema", dijo, recordando que a pesar del debate sobre los impedimentos de la Presidenta, hay asuntos que deben ser considerados por el Congreso. "La vida sigue en cualquier circunstancia. Lo otro (impechment) es un proceso aparte, no mezclemos una cosa con la otra", evaluó.

Impuesto al cheque

Cunha dijo que la Cámara de Diputados no se privó de votar absolutamente nada de lo que el Ejecutivo envió y mencionó el hecho de que el tema de la Desvinculación de los Ingresos de la Unión (DRU) no ha sido analizado por la Cámara debido a que el gobierno envió la propuesta "demasiado tarde", e incluso elogió la sugerencia de Dilma de extender la medida a los Estados y municipios. Cunha señaló que aunque llegue al plenario, cree que el impuesto al cheque (CPMF) no será aprobado por los diputados. "Creo que no va a pasar. Va a depender de la Cámara", afirmó.

El presidente de la Cámara declaró no haber ni elevado ni bajado el tono de su discurso. Y rechazó el reproche de que la Cámara que preside haya planteado una "pauta explosiva" o temas que implicaban aumento de gastos, contrario a los intereses del Ejecutivo. Para él, si eso ocurrió, fue porque el gobierno no tuvo control sobre su base aliada. “No hubo ninguna medida del gobierno que haya dejado de ser votada, ninguna. Si, eventualmente, alguna enmienda, alguna cosa o medida provisoria fue aprobada y vetada después porque implicaba un aumento del gasto, fue la mayoría que el gobierno no supo construir el año pasado lo que no permitió que su voluntad se plasmara en las votaciones. De parte del comando de la Cámara, nunca hubo intenciones mías o una negativa mía de someter a votación propuestas de interés del Ejecutivo”.

Seguridad social y privatizaciones

Otra propuesta polémica que el Ejecutivo pretende enviar al Congreso este año es la reforma del sistema de Seguridad Social. Argumentando que parte de la población brasilera mayor de 60 años se triplicará hacia 2050, mientras la población económicamente activa permanecerá prácticamente la misma que en la actualidad. Dilma aprueba un proyecto de ley de reforma de la Seguridad social que, aunque todavía no está cerrado, dificultará el acceso a la seguridad social y las pensiones. Adoptando el discurso neoliberal de que el sistema de pensiones debe ser superavitario, el gobierno no reconoce el derecho de los trabajadores a una jubilación digna después de décadas de trabajo y "contribución" al Instituto Nacional del Seguro Social (INSS).

Dando continuidad a una agenda de gobierno cada vez más neoliberal, el gobierno del PT quiere continuar este año con las privatizaciones en el sector de infraestructura. Carreteras, líneas ferroviarias, puertos y aeropuertos se licitarán, con la participación del capital extranjero en la disputa. Esta es una política que comenzó de forma tímida con Lula, pero se aceleró bajo el gobierno de Dilma. Por ejemplo, los trechos de rutas federales concedidos a la iniciativa privada durante el primer mandato de Dilma (BRs 040, 050, 060, 153, 163 e 262) suman más que el doble de kilómetros privatizados bajo el gobierno tucano (PSDB) de Fernando Henrique Cardoso.

Cortesía para seguir ajustando

Con el fin de las vacaciones del Congreso la pauta del impeachment deberá reaparecer. Sin embargo para la burguesía, más importante que mantener o derribar a Dilma en el poder es continuar con el ajuste fiscal. La visita de Dilma, más allá de un gesto de cortesía y un apelo a favor de la votación del CPMF, es un gesto de unidad para seguir con las medidas de deterioro sobre los trabajadores. Los silbidos de la oposición (PSDB, DEM, PPS) tienen su límite: todos comparten el mismo interés en hacer que la cuenta de la crisis recaiga sobre las espaldas de los trabajadores.

Entre silbidos y gentilezas, los trabajadores siguen siendo atacados, como ocurre con los 517 despidos en General Motors de San Jose dos Campos y otros miles en la Volks y la Mercedes, para mencionar las principales. Mientras acuerdos palaciegos sieguen siendo cocinados por el PT y el PMDB, nos cabe a los estudiantes y a los trabajadores levantarnos para enfrentar los despidos y los nuevos ataques que se van a implementar.