En el contexto de la pandemia por Covid 19, la movilización de los profesores de la UNAM contra la precarización laboral y por derechos laborales y la imposición al regreso a clases presencial, se presenta el siguiente testimonio de un ayudante de investigador sobre cómo vive la precarización laboral.
Martes 1ro de junio de 2021
Desde La izquierda Diario estamos impulsando una consulta a la comunidad universitaria para conocer su sentir respecto a la precarización laboral. El objetivo es dar una tribuna a toda persona que esté siendo objeto de violación de derechos laborales y que se sumen como colaboradores del Diario para compartir denuncias y testimonios. Buscamos dar voz a los que son ignorados por los grandes medios de comunicación.
¿Tu forma de contratación te garantiza todos los derechos laborales?
Creo que cualquier asistente de profesor-investigador en la UNAM podría responder muy sencillamente con un “no” a esa pregunta, me gustaría en lo particular, profundizar en dos aspectos, el primero, la forma en que nuestra estabilidad laboral no va más allá de los semestres por los que se nos renueva el contrato, y segundo, algo en lo personal muy duro para mí, que nuestras posibilidades de desarrollo profesional, son dependientes del nivel en que de una otra manera, estemos dispuestos a ser complacientes con las elites académicas actualmente existentes.
¿Cuánto dura tu jornada laboral, está acorde a las 8 horas de trabajo?
Durante el periodo de pandemia podría decir que sí, incluso que en diversas actividades mi carga y tiempo real de trabajo se ha visto flexibilizado en la pandemia. Excepcionalmente, tanto por temas de docencia como administrativos, me veo obligado a destinar un par de horas extra a la semana, por supuesto, sin remuneración alguna.
El salario que percibes ¿te alcanza para cubrir todas tus necesidades?
La respuesta obvia en un contexto de precarización al trabajo de la educación es no, afortunadamente, no me he visto privado de lo inmediato y esencial en mi contexto actual, pero es claro que la pregunta debe atender no solo las necesidades inmediatas, para sobrevivir día a día, sino todas las necesidades emergentes frente a las que nos vemos desprotegidos, ante los embates de un modelo neoliberal de desposesión que sigue agudizándose y que no da signos de parar. Viene a mi mente el día que mi madre, que vive en el Estado de México mientras yo trabajo y hago la maestría en la CDMX, dio positivo al Covid-19. Debido a que estaba en edad de riesgo, además de presentar un cuadro de asma, diría que todos los miembros de mi familia, incluidas mi madre, aún si nadie se atrevía a decirlo, sabía que, si su caso se agravaba, y con la ocupación hospitalaria que existía en ese momento, podría tener consecuencias mortales; sabíamos que toda red de cuidados que pudiéramos procurar sería insuficiente. Fueron noches de angustia, de rabia e impotencia.
Es una infamia que alguien como el presidente declare que “la familia es la primera institución de seguridad social del país”, cuando lo que puede haber de verdad en esa frase, es el correlato de un despojo sistemático e institucionalizado que nos ha orillado, quitándonos todo lo demás a depender vitalmente de ese mínimo cuidado de nuestros seres más cercanos. El intento de romantizar tal situación es un insulto para la vivencia diaria de cualquier miembro de la clase trabajadora.
Fui muy afortunado en que el caso de madre no se agravo, se mantuvo estable y salió del Covid, aunque aún esperamos todos los análisis para conocer las posibles secuelas de la enfermedad en su cuerpo, en sus pulmones. En un contexto de constante precarización, podemos observar que incluso aquellos que gozan del derecho de cierta estabilidad con respecto a sus necesidades diarias, están tan solo a una emergencia de verse en un estado de total desprotección y desesperación.
¿Cómo es para un maestro de la UNAM vivir en medio de la pandemia?
Es una total incertidumbre, desde el principio observamos la opacidad de las autoridades en todas sus tomas de decisiones, todo esto, en un contexto donde la pandemia se agudizaba, tanto global como localmente, donde, no había garantía alguna sobre una futura vacunación (en un contexto global que ya asume la mercantilización de la salud como principio), y donde muchas veces la discrecionalidad de las decisiones apuntaba a un criterio individualista o político, y no uno de bien común.
Lo que más me motiva en este contexto, son por supuesto las y los estudiantes, creo que, a nivel de las subjetividades, de las sensibilidades políticas, hay profundas mutaciones que ya están gestando procesos de lucha irreversibles, poder acompañar a las y los estudiantes en la formación y discusión de su pensamiento crítico, es algo que siempre será una de mis razones para estar vivo. Soy profundamente afortunado de contar con su compañía, de construir resistencias compartidas.
Por el otro lado, existe una profunda y obvia indignación frente a la forma en que las autoridades históricamente antidemocráticas de la UNAM. Hoy en día estamos frente un supuesto regreso a clases presenciales, sin criterios fijos ni elementos para poder la garantizar la seguridad de absolutamente todos los miembros de la comunidad universitaria. Ante lo que la experiencia global ha mostrado, un riesgo así es impensable, es criminal.
Me parece que las autoridades universitarias perciben a la UNAM como sus propios feudos personales, sujetos a una suerte de poder pastoral, que se ejerce sobre una masa informe, indiferenciada, incapaz de un pensamiento propositivo propio o crítico, cuando la realidad es que, basta sentarse un momento a escuchar sus peticiones y reclamos, para ver que en ellos se esta gestando la conciencia crítica e histórica, que podría tomar la voz en el tan necesario proceso de democratización de la UNAM, sin embargo, sabemos esa jamás ha sido intención de las autoridades de la Universidad.
Los docentes, trabajadores y estudiantes que impulsamos el diario independiente la Izquierda Diario te invitamos a participar en la Consulta Universitaria por el Derecho a la Educación Pública y Gratuita ¡Que se escuche nuestra voz! ¡Por un regreso a clases seguro para todxs!
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