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Red Internacional
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Conflicto Mapuche. Erupción volcánica, Bachelet y “conflicto mapuche”: lo que no se dice

Irónicamente sólo la erupción del volcán Villarica -en mapudungún “ruca pillan”- logró traer a la presidenta Bachelet a la región de La Araucanía, o mejor dicho al Wallmapu. Durante febrero, parlamentarios de la derecha habían ironizado, sacándole y exponiendo para la foto un pasaje en avión Santiago-Temuco para la Presidenta, denunciando que desde que asumió la presidencia no había visitado la región, a pesar de la situación política y social que se vive en ella.

Miércoles 4 de marzo de 2015

Sin embargo, con la erupción volcánica y en medio del escándalo de tráfico de influencias y vínculos con grupos empresariales de su hijo Sebastián Dávalos y su nuera Natalia Compagnon, Bachelet se vio obligada a visitar la región, pasando raudamente por Temuco para llegar a la zona lacustre, sin tener que pronunciarse frente a la realidad política cada vez más polarizada en la región.

En el mes pasado sólo había estado de vacaciones en la región, cuando nuevamente la desprestigiada derecha y grupos de terratenientes intentaron hacerle una “funa” –que fue motivo de burlas en las redes sociales- en lanchas, en el lago Caburga, donde la Presidenta pasó sus vacaciones sin tampoco pronunciarse sobre la realidad cada vez más violenta que se vive en La Araucanía y que se extiende a la provincia de Arauco y Los Lagos; con tomas de tierras, protestas contra la instalación de proyectos hidro y termoeléctricos, enfrentamientos con las forestales, incendios, y los ya habituales allanamientos, represión y desalojos contra comunidades mapuche.
Lo que ha sido ampliamente cubierto por los medios de comunicación tradicionales -la erupción del volcán- oculta lo que nunca cubren ni muestran, y sobre lo que sólo nos enteramos por las redes sociales y medios alternativos: el conflicto permanente entre los terratenientes y su prepotencia patronal, las empresas forestales que han depredado el antiguo territorio mapuche, la represión policial sistemática y los abusos y aberraciones judiciales.

Así, hace unos días, el pasado 27 de febrero un contingente de policías de investigaciones (PDI), fuertemente armados, irrumpió en la comunidad autónoma de Temucuicui, allanando la casa del Lonco Víctor Queipul, con la excusa de una orden de detención pendiente emanada del tribunal oral en lo penal de la ciudad de Angol. Ningún medio de comunicación dio cuenta de lo que pasó, una situación que se ha hecho habitual y que se ha naturalizado completamente.

Hace dos días, en Cañete, provincia de Arauco, Gastón Antileo y Martín Marileo, integrantes de la comunidad Antonio Paillao, quienes resultaron gravemente lesionados por Carabineros el pasado 14 de enero, fueron formalizados por presunto "hurto de leña", debido a la acusación presentada por la empresa forestal Volterra. Ambos comuneros quedaron en libertad, pero con prohibición de acceder al predio Canihual, “perteneciente” a la empresa. El único medio comunicacional que informa los hechos es un medio ciudadano.

El martes 3 de marzo también en Cañete, comenzó el juicio contra Emilio Berkhoff, acusado por la fiscalía de delitos de robo con intimidación, incendio, porte ilegal de armas de fuego y municiones, solicitando 30 años de cárcel. Los querellantes son la Gobernación de Arauco (del gobierno de la Nueva Mayoría) y las empresas forestales de la zona de Arauco. Lo aberrante es que este juicio ya no se basa en el uso de testigos “sin rostro”, que fue rechazada por la Corte de Apelaciones de Concepción, por el Tribunal Constitucional y por la Corte Suprema, sino que en la declaración de “testigos de oídas”, es decir, la única prueba contra el joven luchador que apoya la causa mapuche es el testimonio de los policías que tomaron la declaración a los testigos. Como señala la defensa, es una doble falta al derecho a la debida defensa.
Así, mientras el show mediático tiene como foco la erupción del Villarrica, en la trastienda la cotidianeidad de abusos, represión, juicios políticos y depredación forestal siguen siendo el día a día de un “conflicto” que estalla en forma permanente, pero que no hace venir a la Presidenta, ni a un helicóptero.