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Red Internacional
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Grave. Escándalo: balean el frente del Concejo Municipal de Rosario y dejan nota amenazante

En la madrugada fue tiroteado el Palacio Vasallo, y se encontró una mensaje intimidante: "Con la mafia no se jode". Gravísimo ataque en una ciudad donde las bandas ilegales crecen al amparo policial y judicial.

Miércoles 19 de diciembre de 2018 19:48

Foto: Juan José García / El Ciudadano Web

El miércoles por la madrugada fue atacado el frente del Concejo Municipal de Rosario. En la enorme puerta de la esquina de 1º de Mayo y Córdoba impactaron doce balas, que se desconoce cómo y por quiénes fueron detonadas. Justo enfrente del edificio donde funciona el Concejo fue encontrado un papel manuscrito en el que se leía: "Con la mafia no se jode, la próxima vamos a sus casas". Este tipo de ataques no son nuevos en Rosario, pero lo que sí es novedoso es el blanco del ataque: nunca antes los tiroteos habían llegado al Concejo, ni las amenazas a los ediles rosarinos.

Este año se repitieron las ráfagas de balazos y mensajes mafiosos contra varios edificios judiciales, y contra casas particular, de funcionarios judiciales mayormente. El sábado pasado hubo un tiroteo contra un edificio donde tiene su estudio un abogado ligado a la banda de Los Monos. Hace poco más de una semana la sede de Tribunales provinciales en calle Balcarce fue tiroteada, y también lo fue el Centro de Justicia Penal en Sarmiento y Rueda; en los tribunales dejaron un cartel con la misma advertencia que en el Concejo: "Con la mafia no se jode". En agosto pasado el blanco del ataque fue la sede del Ministerio Público de la Acusación que funciona en Montevideo al 1900, justo en la víspera del inicio del juicio a la banda de Los Monos. Entre los detenidos en el marco de la investigación por esa balacera se encontraban dos policías. Unos diez días antes los tiros habían sido disparados contra el Centro de Justicia Penal. Y previamente habían baleado inmuebles que habían pertenecido a la familia de la jueza Marisol Usandizaga, una de las que integró el tribunal que llevó adelante el jucio contra la banda narco del sur rosarino. También fueron atacados casas y edificios vinculados a otros jueces.

Si bien muchos señalan a Los Monos como los autores intelectuales de estos ataques y amenazas mafiosas, el poder judicial no avanzó en determinar los responsables de los tiroteos y la relación de los hechos entre sí. Lo concreto es que este tipo de ataques dirigidos a instituciones estatales o a funcionarios judiciales o políticos (en el 2013 había sido baleada la casa del entonces gobernador Antonio Bonfatti), son moneda corriente en los barrios de la ciudad, donde todos los días hay asesinatos con tinte mafioso. Estas bandas, que muchas veces se disputan territorio para llevar adelante sus negocios, crecieron con la participación y el amparo de la policía santafesina, y también del propio poder judicial.

A pesar de que el gobernador Lifschitz se opone al protocolo de seguridad de Bullrich con el argumento de que "necesitamos policías más inteligentes, no más violentas", la violencia y la participación policial en el gran delito crecen a diario y son el ingrediente indispensable para el incremento del poder de fuego de las bandas dedicadas al narco y a otros negocios ilegales. La policía santafesina, además, encabeza el ranking de gatillo fácil: con 594 casos en el 2017 se ubica segunda a nivel nacional, según datos relevados por la Correpi. La pelea de los familiares de las víctimas de gatillo fácil como Franco Casco, Jonatan Herrera, Pichón Escobar, Walter Zamudio, María de los Angeles Paris contra la impunidad consagrada por el poder judicial es cotididana.

Mientras estas bandas mafiosas continúen actuando con el amparo que les brinda la policía santafesina, no cesará su poder de fuego.