A 20 años del triunfo de la fórmula Kirchner-Scioli en 2003, la vicepresidenta dará una nueva conferencia magistral este jueves en La Plata. En días donde la corrida cambiaria y la aceleración de la crisis encienden todas las alarmas en el Gobierno, sectores del peronismo se ilusionan con alguna definición y otros le reclaman que se ponga al frente y ordene a un oficialismo sin brújula ni GPS. El sindicalismo, Massa y Kicillof también concentran su atención.

Juan Manuel Astiazarán @juanmastiazaran
Jueves 27 de abril de 2023 12:16

En medio de la tensión cambiaria y la aceleración de la crisis política y económica, en una de las peores semanas del Gobierno en lo que va del año, Cristina Kirchner reaparecerá este jueves desde las 18 en La Plata.
En esta oportunidad, lo hará en la presentación de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner, “un espacio de formación de cuadros políticos”, según se describe en la publicación de su cuenta oficial en Twitter. La fecha elegida no es casual y también aporta a la simbología kirchnerista, a 20 años del triunfo de la fórmula encabezada por Néstor Kirchner a presidente y Daniel Scioli como vice en el año 2003. El lugar tampoco fue obra del azar: el Teatro Argentino fue donde CFK lanzó su campaña como candidata a senadora en 2005 y también a la presidencia en 2007. En el marco del operativo clamor y de un oficialismo que espera un manotazo de ahogado que no lo baje antes de tiempo de la carrera para entrar al balotaje, las consignas que aparecen en el spot despiertan la expectativa de la mayor parte del peronismo: “Hagamos lo inesperado” se puede leer casi al final, con la imagen de Cristina Kirchner, la banda presidencial y Néstor Kirchner a su lado.
Las especulaciones son muchas, como cada vez que la vicepresidenta reaparece para dar un discurso público. Sin embargo, a menos de dos meses para el vencimiento del plazo para inscribir alianzas (14 de junio) y precandidatos (24 de junio), todavía es mayor. La expectativa es alimentada al mismo tiempo por dos factores en simultáneo: una espiral de crisis que no para de crecer, y una interna sin fin que el Gobierno es incapaz de ordenar, a causa de la grave crisis económica y social y el ajuste que viene llevando adelante y que castiga a la gran mayoría de la población, con la inflación como problema central. Esa es, en última instancia, la razón que hace que se estiren las definiciones y que dificulta cualquier posibilidad de hacer una buena elección para el oficialismo.
Entre el clamor y el reclamo
El anuncio de Alberto Fernández de no reincidir en la idea de su candidatura presidencial, era previsible y esperado por todos. En aquel momento (tan solo 5 días, aunque parezca más) abrió una ventana en el Frente de Todos, dando lugar incluso a discursos como los de Wado De Pedro, que aseguró que era “un paso necesario para comenzar a ordenar el peronismo, darle vitalidad y volver a soñar”. Sin embargo, tres días de furia y de corrida cambiaria bastaron para terminar con esa falsa ilusión y recordar cuál es la verdadera situación del país, sometido al infierno del FMI y de los especuladores que presionan con la devaluación, echando más leña al fuego de la inflación.
A pesar de que la fecha para el cierre de las presentaciones electorales se acerca cada vez más, dos meses pueden ser una verdadera eternidad. Frente a esa situación, son varios los anotados para competir, pero poco se sabe de cuál será la definición de las dos personas más importantes en este momento al interior del Frente de Todos.
Por un lado, Sergio Massa hipoteca cada vez más sus chances en medio de la grave situación económica y una inflación que se aleja cada vez más de comenzar con un tres adelante, como había anticipado para el mes de abril. Por el otro, el operativo clamor para que la vicepresidenta repensara su decisión y finalmente termine compitiendo por la presidencia fue perdiendo intensidad, e incluso comienza a mutar en forma de reclamo desde algunos sectores que esperan impacientes alguna definición, mientras se desesperan con las encuestas.
“Necesitamos que Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa se junten” señaló este martes el ministro Gabriel Katopodis, en un llamado público y sorpresivo a la unidad. Además, señaló que “el riesgo es grande”, que es necesario “poner la situación en la gravedad que tiene” y que “el Frente de Todos tiene que tener gestos claros y firmes”. En su editorial de este miércoles, el periodista y director de El Destape, Roberto Navarro, aseguró: “Tiene que aparecer el poder político. Para mi hoy los votos los tiene todos Cristina asi que es importante lo que diga mañana. Creo que va a tener un apoyo hacia el ministro de Economía”. Y resaltó: “Cristina tiene que liderar”.
"Esperamos que, más allá de que diga si va a ser candidata o no, Cristina suba cuatro velocidades", afirmó Hugo Yasky ante El Destape. Y por si faltaran guiños, el jefe de gabinete de Kicillof en PBA, Carlos Bianco, hizo una sugerente publicación desde sus redes sociales, mientras Cristian Girard, titular de ARBA y hombre de confianza de Kicillof, se sumó con la frase “las lapiceras del pueblo escriben”.
Por estas horas, en la provincia de Buenos Aires hay mucha expectativa en lo que Cristina Kirchner pueda llegar a decir. Los rumores sobre un eventual salto de Kicillof hacia la elección nacional volvieron a sonar, pero la intención del gobernador es ir por la reelección en la provincia. Quizá por este motivo sea uno de los principales promotores de la idea de una candidatura presidencial de Cristina Kirchner, preocupado por la posibilidad de que la boleta nacional termine de liquidar sus chances.
Massa espera agazapado
Sergio Massa no estará en La Plata, ya que estará en Montevideo pasando la gorra y buscando que el Banco de Desarrollo de América Latina le apruebe un préstamo de 680 millones de dólares. Su ausencia será solo física pero su nombre seguro sobrevolará el Teatro Argentino. Hasta el momento, Cristina Kirchner ha apoyado cada uno de los movimientos que viene realizando el ministro de Economía, bancando la hoja de ruta del ajuste que lleva adelante.
De mantener su decisión de no ser candidata, Massa cuenta con grandes simpatías de la vicepresidenta para ser el candidato de consenso del peronismo de cara a octubre y, a pesar del descontrol inflacionario y de lo lejos que están los indicadores de lo que el tigrense pretendía, aún no se baja de su sueño presidencial.
En la tarde de este miércoles, cuando la corrida cambiaria dio algo de tregua, Massa se apuró para convocar a la directiva de la CGT para proponer un acuerdo de precios y salarios por 90 días. Los dirigentes sindicales, cómplices y partícipes del ajuste, fueron corriendo a la reunión dejando en claro el respaldo hacia el ministro. No sorprende, teniendo en cuenta que días atrás lo propusieron como invitado central para cerrar el acto que harán el 2 de mayo por el Día Internacional de los Trabajadores. Mientras tanto, los grandes empresarios siguen remarcando precios y jugando con el hambre de millones.
Los dirigentes sindicales de la CGT y la CTA se mueven entre la preferencia de Cristina o Massa, en caso de que la vicepresidenta no acepte ninguna candidatura. Y mientras mantienen una tregua brutal, dejan pasar los ataques al salario vía inflación y se comprometen en respaldar públicamente a quienes se encuentran al frente del ajuste.
Tiempo de definiciones
En ese panorama, el discurso de Cristina Kirchner concentra la atención de todo el peronismo, en busca de definiciones. Es posible que, a pesar de la expectativa, no haya ninguna oficialización de su parte, ni por la positiva ni por la negativa, sino que el centro del discurso pase por la operación de separarse de la crisis y el ajuste como si nada tuviera que ver. En última instancia, ahí radica la principal encrucijada del kirchnerismo a la hora de tomar una decisión: como preservar el capital político que le queda en medio de una política que ha enriquecido más a los sectores más poderosos, y empobrecido a quienes viven de su trabajo.
Como sea, el tiempo corre y ya no queda mucho margen para un oficialismo que, en medio de esta situación, pareciera tener marcada su suerte cuando todavía quedan 7 largos meses de gobierno. Sea cual sea el armado electoral que se termine resolviendo, ninguna candidatura puede revertir el enorme costo que pagará el Gobierno por estar ajustando a su propia base electoral, que lo votó para revertir la crisis y la decandencia que dejó el gobierno de Macri y que en estos tres años y medio no ha hecho más que profundizarla.