Las mujeres trabajadoras ya nos venimos organizando para tener un gran 8M ¿Cómo? Se realizó el encuentro plurinacional de mujeres y ahora, las mujeres de la agrupación Pan y Rosas, seguimos organizándonos en nuestras asambleas de base para impulsar un paro efectivo. Es necesario que las centrales sindicales y organizaciones de trabajadores como la CUT, hagan un llamado activo y organicen efectivamente un paro para el lunes 9 de marzo, para conquistar una Asamblea Constituyente que sea verdaderamente libre y soberana.

Bárbara Brito Docente y ex vicepresidenta FECH (2017)
Lunes 3 de febrero de 2020
La denuncia feminista sobre la existencia del patriarcado ha tomado una forma particular: en Chile el Estado, gracias a la constitución de Pinochet, mantiene irritables aspectos que urge echar abajo para que las mujeres dejemos de ser consideradas personas de segunda categoría o “el sueldo complementario”. Es evidente que la pelea por una nueva constitución no derivará en el fin del patriarcado, pero sí puede ser un medio para limar sus aspectos más aberrantes y una base para avanzar más allá.
Si bien las feministas socialistas de Pan y Rosas sabemos que la igualdad ante la ley no significa igualdad ante la vida, consideramos necesario pelear contra los aspectos más aberrantes de esta sociedad patriarcal que también se ven representados en la actual legislación, basta recordar algunas leyes vigentes que mantienen la discriminación de género: como único jefe de la sociedad conyugal es el marido quien administra los bienes propios de la mujer casada; las mujeres no pueden volver a casarse si no hasta 270 días después de su divorcio a diferencia del hombre que puede volver a casarse de inmediato, esto porque conciben que el período de embarazo de la mujer y el cuerpo de la mujer todavía le pertenece a otro y el Estado aún mantiene potestades para legislar sobre nosotras; o la aberración que aparece en el Estatuto Docente donde se registra que si una profesora fue condenada por aborto, no puede hacer clases en colegios públicos.
Cambiar el entramado legal es una necesidad, pero, ¿un cambio constitucional, cualquiera sea el mecanismo, asegura automáticamente derechos tan básicos como salud, educación o vivienda? Evidentemente no, sin embargo un asamblea constituyente que sea verdaderamente libre y soberana, puede abrir y sancionar debates sobre derechos que nos han sido negados hasta ahora.
Para abrir esos debates la cuestión de la soberanía es crucial ¿alguien cree que un presidente que lleva más de 1600 detenidos en prisión preventiva por movilizarse y más de 24 muertos según las cifras que recopiló la CIDH desde el 18 de octubre, puede seguir gobernando con soberanía por sobre otros? Hoy, cuando el poder de Sebastián Piñera no puede recubrirse de consenso, cuando tiene sólo un 6% de aprobación y tiene que inventarse una escena hollywoodense para “mostrar” que es un presidente que puede caminar tranquilo en la calle, cercando cuadras a la redonda y contratando extras, lo único que le queda es ejercer su soberanía con represión, asesinatos, torturas, vejaciones, violencia política sexual contra las mujeres, privación de la libertad.
De nuestro lado queda pelear por una Asamblea Constituyente que sea soberana, es decir, donde no ningún otro poder por sobre ella, ni el gobierno, ni el parlamento, menos en este contexto de brutales violaciones a los derechos humanos.
Pero ¿qué asamblea constituyente? ¿Es lo mismo que convención constituyente? ¿Convención mixta o convención constituyente?
Son algunas de las preguntas que se abren en el debate nacional, tras haberse pactado el “Acuerdo por la Paz y Nueva Constitución”, en noviembre del año pasado.
Una Convención Mixta- propuesta de sectores de la derecha- estaría compuesta por representantes electos y delegados del Parlamento, y una Convención Constituyente- de la “oposición”-, sería integrada por 155 delegados. Nos preguntamos ¿Cuál es el límite de esta segunda opción? 1) tiene la misma cantidad de integrantes que la actual Cámara de Diputados, que todos sabemos que es una instancia que poco representa a las más de 17 millones de personas que viven en el país. Para nosotras debería contemplar al menos un delegade cada 20mil electores. 2) no se pueden presentar dirigentes sindicales 3) no se pueden presentar ni votar gran parte de los estudiantes secundarios que iniciaron la rebelión por ser menores de edad.
Otro de los grandes límites es que no serán los constituyentes quienes podrán escoger qué temáticas debatir, sino una “comisión técnica” que ya existe y que, por ejemplo, decidió que no se podrá modificar ningún tratado internacional que Chile tenga vigente, entre ellos los que regulan inversiones extranjeras hechas en salud, educación, AFP’s.
A esto se suma el quórum de los 2/3. ¿Qué significa? Que si el 33% + 1 de los delegados constituyentes votan negativamente cualquier artículo, este no podrá ser aprobado, perpetrando en los hechos el poder de veto de la derecha y los sectores que defienden el régimen heredado de la dictadura y sus pilares.
Ver: Qué tipo de Asamblea Constituyente
Asamblea Constituyente Libre y Soberana impuesta con la huelga general para pelear por todas nuestras demandas ¡Fuera Piñera!
Este 8 de marzo nuestra pelea tiene ser por llenar las calles para gritar con fuerza que no queremos más trampas de este régimen. Por eso tenemos que pelear este 9 de marzo por una gran huelga general de hombres y mujeres, con las mujeres trabajadoras al frente, que signifique un paro efectivo de la producción para hacer temblar el poder de los capitalistas.
El 12 de octubre empresarios y sus políticos se vieron amenazados con lo que fue la paralización más grande post dictadura. Es urgente que la CUT y otros organismos sindicales y organizaciones obreras convoquen activamente el 9 para iniciar el año con la fuerza de las y los trabajadores, en unidad con estudiantes, mujeres, pueblo mapuche, migrantes. Una asamblea constituyente verdaderamente libre y soberana donde podamos debatir: salario y pensiones mínimas de $500.000, acorde al costo de la canasta básica familiar. Igualdad de salarios entre hombres y mujeres. Derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito. Separación de la Iglesia y el Estado, y fin a todo subsidio estatal a instituciones de la Iglesia. Fin a las AFP. Por un sistema de reparto público, tripartito y solidario, gestionado por trabajadores y jubilados, con el 80% de tasa de retorno. Educación pública, gratuita, democrática y no sexista. Un Sistema Universal y Único de salud financiado integralmente por el Estado. Nacionalización del cobre y de los recursos naturales y estratégicos, sin pago y bajo gestión del pueblo trabajador y control de las comunidades. Anulación de las privatizaciones de dictadura y democracia. Estatización bajo gestión obrera de las empresas de electricidad, agua, gas y servicios públicos. Una asamblea constituyente que ponga en las manos de la decisión popular, esta y otras demandas y medidas urgentes, sólo podrá ser conquistada con movilización.
Finalmente, aunque luchamos por una asamblea constituyente libre y soberana, basada en la movilización de los sectores populares y la clase trabajadora, y que es también un medio para luchar contra los aspectos más irritantes del patriarcado, sabemos que hoy el patriarcado se sostiene en el capitalismo, por eso nuestra lucha no es sólo por la transformación parcial del actual régimen político, si no por conquistar a través de la movilización nuestras demandas más estructurales y acabar con el capitalismo y todo este sistema de opresión y explotación.
Por ello hacemos un llamado a organizarnos en coordinadoras y asambleas de base para tener la fuerza y la organización necesaria para enfrentar esa resistencia que los capitalistas dan ante cada paso que nosotras damos, con el fin de imponer una salida favorable al pueblo trabajador y que sean la base para la lucha por un gobierno de las y los trabajadores que le arrebate a los grandes empresarios sus privilegios y riquezas y refunde el país sobre nuevas bases sociales.