El estudio presenta datos sobre los avances en las condiciones de vida de las mujeres, los cuales contrastan con la realidad de precariedad laboral de un gran porcentaje de la fuerza laboral femenina.
Sábado 11 de enero de 2020
El Ministerio de la Mujer y Equidad de Género presentó un informe titulado "Radiografía de la Mujer en la Última Década" en el que presenta datos porcentuales del avance de las condiciones de vida de las mujeres, los cuales fueron sacados de la CASEN del 2017 y del 2019.
De ellos se desprenden datos como la disminución del embarazo adolescente que en el 2009 era de un 8,2%, en el 2017 bajó a un 4,9%. Aumento de la participación laboral de un 44,3% en el 2010 a un 48,9% en el 2019.
La disminución del porcentaje de mujeres sin ingreso propio de un 43,3% en el 2009 a un 32,8% en el 2017, el aumento del número de subsidios post natales, el aumento de los años promedio de escolaridad que del 2009 pasó de un 10,3 a un 11,1 en el 2017.
Sin embargo, estas cifras se opacan con la mantención de la brecha salarial que pasó de un 33% a un 27% y de la violencia de género, de la cual se evidencia que hay un aumento de la percepción de vivencia de violencia, en donde se incluye la violencia física, psicológica y sexual.
Desigualdad salarial, las mujeres y la precariedad laboral
En un estudio llevado por la Fundación Sol, se evidencia el machismo en el espacio de trabajo. Aún con la disminución del porcentaje de mujeres de actividad laboral en mujeres con edad de trabajar, continúa la cifra cercana al 50%. También continúa la condición de doble explotación, teniendo que dedicar en promedio 3 horas diarias más que los hombres al trabajo no remunerado (Encuesta Nacional de Uso de Tiempo, INE, 2015).
Los sueldos, con la alta brecha de desigualdad, cifran en promedio $187.0000 mensuales en el caso de las mujeres. Según Casen del 2015, las mujeres ganan en promedio $137.000 menos que los hombres, de esto sólo $43.000 se explican por nivel de educación, experiencia laboral, cargo, oficio, rama económica y tamaño de la empresa, pero $94.000 se deben a discriminación.
Además el estudio de la Fundación Sol (2018) indica que 3 de cada 4 mujeres perciben ingresos líquidos menores a $550.000, y sólo un 8,1% de las mujeres percibe más de $1.000.000, que en el caso de los hombres alcanza un 13,8%
Otros datos importantes son que el 97% de quienes trabajan en el servicio doméstico y 72% en los servicios sociales y de salud son mujeres. En el caso de los cargos de poder Ejecutivo, legislativo, directivos públicos y privados, el 70% es ocupado por hombres.
Otras condiciones que mantienen a la mujer en condiciones más precarias es el tipo de trabajo que finalmente consiguen, donde el 60.9% del empleo femenino es informal. Otro gran porcentaje están subcontratadas, reflejando una realidad en donde las mujeres reciben los trabajos más precarios.
Otras cifras alarmantes es el caso de las pensiones, las mujeres reciben un 39% menos que los hombres, en donde un 93% aproximadamente recibe una jubilación inferior o igual a $150.000
8 de marzo: a gran paro nacional
El estallido social que se inició en octubre vino a poner en manifiesto graves problemas que afectan a la gran mayoría de la población en Chile y que golpea principalmente a las mujeres, reflejando el descontento de millones que salieron a las calles a exigir el fin a las AFPs, sueldos de hambre, negocios en la salud, educación, aborto libre, legal seguro y gratuito, fin a las zonas de sacrificio, fin al código de aguas, etc. Tras 30 años de herencia de dictadura, las mujeres y sus demandas son las de toda la sociedad.
Para este año se pronostica la realización de una nueva huelga general para marzo: en ese sentido, el próximo 8 de marzo puede ser un punto de partida esencial para un gran paro nacional y un plan de movilización que conquiste las demandas de la calle sin la trampa de la convención constituyente que pretende ilusionar con un proceso que seguirá dejando en las manos de los mismos políticos corruptos la creación de una nueva constitución que no cambiará las condiciones de vida en Chile. Y en donde las mujeres trabajadoras y pobladoras no podremos discutir ni determinar la solución a todas nuestras demandas.