El proyecto lleva alrededor de 5 años en la cocina parlamentaria, donde la derecha se posiciona como uno de los mayores frenos.

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas
Martes 10 de abril de 2018
El 7 de mayo del 2013 se ingresó al senado el proyecto que “Reconoce y da Protección al Derecho a la Identidad de Género” y desde entonces no solo han pasado ya casi 5 años de estar estancada en medio de los sillones de los parlamentarios, sino que también ha sufrido más de 200 indicaciones, cortesía de la derecha.
Si bien, son varios los personajes de la derecha conservadora los que han dibujado cuidadosamente el tortuoso camino que ha vivido el proyecto de Ley, el personaje más emblemático ha sido Jacqueline Van Rysselberghe, quién se abandera con la férrea defensa de los principios arcaicos, conservadores y que emanan una gran violencia hacia la diversidad sexual, propios de la iglesia y moral sobre la que hoy se levanta el nuevo gobierno empresarial de Piñera.
La primera gran maniobra fue la consulta a la Corte Suprema sobre la prohibición de los Tribunales de solicitar medios farmacológicos, psicológicos, psiquiátricos o tratamientos quirúrgicos para acceder a la solicitud de cambio de nombre y sexo registral y la prohibición ante un Tribunal de que se realicen exámenes médicos ante el Servicio Médico Legal, hecha justamente al momento de que el proyecto pasara a la cámara de diputados.
A esto se sumaron una seguidilla de nuevas indicaciones, a las cuales adhirieron los derechistas Andrés Allamand, Manuel José Ossandón y posteriormente Francisco Chahuán, quienes con el ímpetu propio de la derecha a la hora de irse en picada contra los derechos de las mujeres y la DS, aportaron con sus propias indicaciones. En general, correspondían a restricciones con respecto al proceso para niños y adolescentes.
Sin ir más lejos, la misma venida del Papa mostró en los hechos la alianza que existe entre los partidos derechistas y conservadores y la iglesia católica, debido a que a cauda de la fallida visita se puso una vez mas en pausa la discusión de esta Ley.
Desconociendo e ignorando por completo la importancia que tiene para la población trans el que esta Ley de Identidad de Género vea prontamente la luz, ya que, constituye una herramienta que permitirá ir barriendo de a poco con la discriminación, segregación y violencia que este sector vive a diario.
Ante este gobierno cuyas intenciones van en directa contraposición con los derechos de la diversidad sexual, es que se hace urgente que se pueda articular un movimiento de la Diversidad Sexual que se plante como una oposición al gobierno de la derecha, los empresarios y la iglesia y que se proponga pelear en las calles por sus derechos, en conjunto con el movimiento estudiantil, movimiento de mujeres y con los trabajadores de conjunto. Ya que es la fuerza en las calles la que nos llevará a conquistar nuestras demandas y no la vía parlamentaria que hoy permite que esta ley este congelada en el parlamento.