Alemania y EE.UU son materia de opinión con dos problemas claves de la política mundial de estas últimas semanas hoy en los diarios de Frankfurt y de New York.
Domingo 19 de julio de 2015
Figura de odio
En una larga nota de opinión de la edición dominical del Frankfurter Allgemeine Zeitung titulada “Schäuble, la figura del odio”, Ralph Bollmann escribe sobre las diferentes estrategias que perseguían dentro del gobierno alemán durante las negociaciones entre los “halcones” duros del Ministerio de Finanzas (Wolfgang Schäuble) que presionaban por expulsar de todas las formas posibles a Grecia del Euro y amenazaban con el terror del aislamiento económico, y las “palomas” blandas de la Cancillería (Angela Merkel), que triunfaron y “apenas” pretendían el pellejo del pueblo griego mediante la continuidad de los planes de austeridad: “Detrás de la dura postura de Schäuble en la cuestión griega hay un plan europeo. Quienes hablan en estos días con las personas que lo conocen bien y analizan las intenciones del ministro reconocen una estrategia concluyente pero altamente riesgosa y, para la canciller Merkel, tambiénpeligrosa (…) Para Schäuble está en juego la finalización de la obra de su carrera política”.
Esta carrera política es la de volver a ubicar en primer plano a Alemania como una potencia imperialista con pleno derecho. Recordemos que, como resultado de su derrota en la Segunda Guerra Mundial, este país tuvo durante décadas restricciones en su política exterior, particularmente en el aspecto militar. No obstante, históricamente se ha caracterizado por un potente desarrollo de sus fuerzas productivas confrontado con límites territoriales y políticos por haber llegado relativamente tarde al concierto de los países imperialistas, que fue lo que provocó inicialmente la Primera Guerra Mundial y que luego la Segunda Guerra Mundial, mediando la humillación del Tratado de Versalles y el fracaso de la revolución alemana, posibilitó el ascenso del nazismo como expresión del renacimiento de ese tempestuoso desarrollo económico. En los últimos años Alemania se ubica decididamente como el centro de la UE y viene avanzando sobre los límites impuestos pero todavía vigentes que surgieron del orden mundial luego de 1945.
“Un nuevo paquete de ayuda para Grecia, que después de tres años demuestra una vez más que ha fracasado, a su juicio amenaza a la zona euro en su conjunto. Pero probablemente no es la única razón por la que insiste de manera persistente con la opción del Grexit. Para él podría ser un medio para un fin mayor. El choque que desencadenaría un Grexit para él no sería algo inconveniente. Le gusta citar la frase de Winston Churchill: ‘Nunca hay que desperdiciar una crisis. Nos da la oportunidad de hacer grandes cosas’ y los planes que ve Schäuble como su legado, una retirada de Grecia de la unión monetaria podría proporcionar simplemente eso: la oportunidad largamente esperada. Con el fin de evitar que se propague el shock, la zona euro debería dar una señal de acercamiento entre sus países, preferiblemente por medio de un gobierno económico común. Con un fracaso de las negociaciones con Grecia del fin de semana pasada se podría haber llegado a esa instancia. Schäuble habló el viernes en el Parlamento alemán sobre las estructuras ‘que son dignas de confianza y eficientes en el largo plazo’. Este es el deseo del europeo Schäuble. Esos experimentos con los nervios no son del gusto de Merkel. La canciller rehúye el riesgo asociado a la retirada de Grecia. Un Grexit desordenado significaría ‘caos y violencia’, advirtió en el Parlamento de una manera inusualmente dramática. Y la ruptura ordenada que propone Schäuble [el “time-out”, o suspensión de Grecia de la eurozona durante algunos años sin salir del marco de la UE] no sería posible sin el consentimiento de Grecia y de todos los otros países del euro. Merkel tampoco comparte los planes europeos de Schäuble. Durante la crisis, Merkel le tomó cada vez más el gusto a transformar el círculo de los jefes de gobierno como al centro de poder en Europa: Se fortaleció su posición. Darle más poderes a Bruselas podría ser solo un obstáculo. También vio que el deseo alemán de tener un mayor control presupuestario solo se podía lograr con más transferencias (…) Para Schäuble, sin embargo, ya han transcurrido demasiados años de crisis sin que los políticos actúen utilizándola en pos de la integración (…) La ironía es: cuanto más [Schäuble] se mostraba a favor del Grexit, los griegos se mostraban más dispuestos a transigir, lo cual volvía al Grexit menos probable”.
La salida a la crisis con Grecia que significó la capitulación completa del gobierno de Syriza fue posible gracias a la sociedad que hace rato mantienen Merkel y el gobierno francés de Hollande, donde este último jugó un rol participando de la redacción de la propuesta de reformas que presentó Tsipras al Eurogrupo y que hizo aprobar esta semana en el Parlamento griego. También jugaron lo suyo la socialdemocracia europea, a la que pertenecen tanto Hollande como Jeroen Dijselbloem, el presidente del Eurogrupo, así como el Partido Socialdemócrata alemán que forma parte del gobierno de la “gran coalición” de Merkel, que tiene canales de diálogo con sectores de la derecha de Syriza. El rol “duro” que juega Schäuble según el FAZ podría expresar a sectores del establishment alemán que quieren fomentar los intereses de su imperialismo de una manera más directa y menos “europea” que la de Merkel, que juega en tándem junto a Hollande.
Sacudida del tablero de Medio Oriente
Mientras tanto, el editorial del New York Times de hoy está dedicado al acuerdo con Irán sellado el 14 de julio luego de varios meses de negociaciones sobre limitación de su programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones económicas y el restablecimiento de relaciones diplomáticas. El Times se pregunta qué sucederá el día siguiente al que entre en vigencia, luego de su eventual aprobación en el Congreso norteamericano, ya sea directamente o mediante un posible veto de Obama a su rechazo por la mayoría parlamentaria republicana.
“En teoría, la decisión de Irán a someterse a límites estrictos sobre sus actividades nucleares ofrece una oportunidad para la cooperación en otras cuestiones (…) el acuerdo podría reforzar el bando de los moderados en Irán. Pero si los beneficios económicos no aparecen con suficiente rapidez, se podría cortar la esperanza de que se ponga fin a las dificultades económicas, desacreditando a los moderados e impulsando a los partidarios de la línea dura del régimen (…) Otro reto para el Sr. Obama consiste en reparar los lazos con los aliados de Estados Unidos en la región, especialmente Israel y Arabia Saudita, un país sunita. Ambos se oponen al acuerdo nuclear, y ambos han emitido fuertes denuncias hacia Estados Unidos. El primer ministro Benjamin Netanyahu de Israel ha dicho que su país tiene más en común con los Estados árabes sunitas sobre el tema de Irán, una nación chiíta, que con EE.UU. El jueves, el príncipe Bandar bin Sultan, quien hasta 2005 fue embajador saudí en Washington, dijo que el acuerdo ‘causará estragos’ en Medio Oriente, y acusó a Obama de firmar un mal acuerdo a sabiendas de que lo es. Mientras que Irán apoya a aliados chiítas y otros radicales de la región, es exagerada la amenaza que supone para sunitas árabes e Israel militarmente, sobre todo si el acuerdo lo priva de un arma nuclear. Los países sunitas juntos gastan alrededor de $ 130 mil millones al año en defensa, mientras que el presupuesto militar de Irán es de aproximadamente $ 15 mil millones. Israel, la potencia militar más capacitada de la región, gasta unos $ 16 mil millones más $ 3000 millones provenientes de los Estados Unidos, y tiene un arma nuclear. Incluso antes de que se completara el acuerdo nuclear, Obama comenzó a llamar a sus aliados para tranquilizarlos sobre el compromiso sostenido de Estados Unidos por su seguridad. La semana pasada, hizo llamadas telefónicas al rey Salman bin Abdulaziz de Arabia Saudita, al Sr. Netanyahu y a otros, prometiendo más cooperación en inteligencia, seguridad cibernética y defensa antimisiles, e incluso nuevas ventas de armas para defenderse contra Irán si se vuelve más confrontativo”.
Este resultado, junto al restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba durante este año, muestran a un Obama con iniciativa en política exterior, y el Times, conocido simpatizante del gobierno, se esperanza con su continuidad electoral.

Guillermo Iturbide
(La Plata, 1976) Es licenciado en Comunicación Social (FPyCS-UNLP). Compiló, tradujo y prologó Rosa Luxemburg, "Socialismo o barbarie" (2021) y AA.VV., "Marxistas en la Primera Guerra Mundial" (2014). Participa en la traducción y edición de las Obras Escogidas de León Trotsky de Ediciones IPS. Es trabajador nodocente de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP. Milita en el Partido de los Trabajadores Socialistas desde 1997.