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Red Internacional
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Facción gobernante forma un nuevo partido en Costa Rica

En una extraña situación política, propia de la crisis de hegemonía del país, las diputaciones del que formalmente sigue siendo partido oficialista han impulsado un nuevo partido político de cara a las elecciones municipales de medio término en 2024, partido que en principio contaría con la venia del Presidente Rodrigo Chaves, pero quien al tener prohibición legal de participar de actividades de índole partidaria, no está formalmente en el nuevo partido, llamado Aquí Costa Rica Manda.

Jueves 10 de agosto de 2023

Los tres ejes anunciados por el presidente del nuevo partido son la transparencia, el compromiso con la comunidad y la integridad y honestidad. Según explicaron las autoridades del nuevo partido, que aún no está oficializado, están pidiendo que quienes quieran postularse en las elecciones municipales del 2024 envíen una Hoja de Vida con la cual se decidirá si pueden ser o no candidatos de la nueva fuerza oficialista.

Según la diputada Pilar Cisneros, la figura más cercana a Chaves, el programa específico se lo dejan a cada candidato en cada municipalidad. Según la diputada, el paso a un nuevo partido se explica porque “antes estaban en un taxi, ahora quieren un carro propio”, haciendo analogía con el Partido Progreso Social Democrático (PPSD), con el cual participaron en las elecciones y que eligió a Chaves, que sería el taxi, mientras que el nuevo partido sería el vehículo propio del “rodriguismo”.

En este sentido es indiscutible que la búsqueda de un nuevo “vehículo” tiene un claro sentido de seguidismo y disciplina frente a la figura de Chaves. La mención de que el programa se lo dejan a los candidatos, está hecha para generar confusión con posiciones pseudemocráticas, ya que el programa de Chaves es claro: recortes al salario, ajuste, provocaciones reaccionarias, endeudamiento, etc. Y si hay que ser disciplinado frente a Chaves, entonces significa ser disciplinado ante ese programa político. A esto se reduce la honestidad, el compromiso y la integridad. No por casualidad la propia Cisneros en días recientes aclaró que ella en su calidad de diputada le pide a los ministros mentir de tanto en tanto porque es útil, así que mucha honestidad, compromiso o integridad no hay de por sí. Rodrigo Chaves, sin duda alguna, es responsable político número uno ante estas contradicciones.

La construcción de un nuevo partido ligado al Gobierno era un rumor político desde hace meses, debido a las fricciones entre Chaves-Cisneros y la estructura oficial del PPSD, que según Cisneros, era personalista, que no deja de ser extraño pues ella está impulsando ahora un partido nuevo claramente personalista.

Más en general, el PPSD no era un instrumento político de Chaves ni del “rodriguismo”, sino uno de tantos partidos que funcionan como negocios electorales y que en el marco de la crisis de hegemonía y la competencia entre distintos tipos de figuras “bonapartistas”, “carismáticas”, permitió la emergencia relativa de Chaves como una minoría que le aseguró ir a segunda ronda y allí ganar la presidencia. De tal manera que la facción gobernante no era idéntica “programaticamente” al PPSD, es decir, la estructura del PPSD no se disciplinaba a Chaves. En otros momentos desde La Izquierda Diario hemos dicho que Chaves es un presidente sin partido para referirnos a esta situación.

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Esta disciplina ante Chaves tiene un elemento concreto, que ha sido marcado en el acto de lanzamiento de Aquí Costa Rica Manda por la diputada María Marta Padilla, que sin que nadie le preguntara fue enfática en responder que ella estaba allí a pesar de las dudas (no se sabe de quién) porque había visto, con motivo de la concesión y construcción de la carretera Naranjo-La Florencia, la unidad del Ejecutivo, Legislativo y sociedad civil, o sea, empresarios. Es decir, por una carretara cuyo final todavía está por verse, la diputada soñó que se podría resolver la crisis de hegemonía, es por ello que se mantiene en el "rodriguismo".

El objetivo frente a las nuevas elecciones es entonces no solo fundar un partido propio rodriguista sino también suplir el espacio a nivel de gobiernos locales, para que el “rodriguismo” pueda encontrar la “unidad” que quiere Padilla entre el Ejecutivo, Legislativo, gobiernos locales y sectores empresariales afines al gobierno o simplemente con ganas de hacer negocios.

Pero esta unidad no es tan fácil. En primer lugar porque la crisis de hegemonía es precisamente la imposibilidad de que unidad de este tipo se pueda sostener en el tiempo. Facciones políticas y económicas de otras alas empresariales podrían no solo dificultar la carretera que ilusiona a Padilla, sino todo el proyecto político del rodriguismo. Además, el movimiento de masas es abiertamente hostil (y con buenos motivos) ante Chaves, de manera tal que no es un punto de apoyo. Ciertamente hay clases medias apoyando a Chaves y su nuevo partido, pero sin un apoyo en alguna de las dos clases fundamentales de la sociedad capitalista no parece que emerja un partido o gobierno nuevo poderoso.

Ahora bien, la primera reacción discernible ante el nuevo partido es de la diputada electa pero no “rodriguista” Luz Mary Alpizar , presidenta del PPSD, quien el 08 de agosto presentó un recurso al poder electoral pidiendo aclarar cuál es la situación del resto de la fracción electa, pues parecen estar en una situación de doble militancia, al ser parte aún del PPSD en el Congreso y al mismo tiempo impulsando Aquí Costa Rica Manda. Que existe doble militancia parece claro, especialmente ante los dichos de Cisneros de que no renunciarán al PPSD pero están impulsando con todo Aquí Costa Rica Manda.

Por otra parte el rodriguismo como facción gobernante quiere encontrar un cuerpo político propio más que un vehículo, un vehículo es exterior a un cuerpo funcional. Cuerpo funcional es justo lo que el rodriguismo no es al menos por ahora y no es claro si lo será alguna vez. El mejor ejemplo de la debilidad de Chaves fueron las y los estudiantes de secundaria que lo dejaron en ridículo frente al país al rechazarle la mano y al plantearle preguntas de exámenes de secundaria que Chaves no pudo responder. Más aún, las fechas para terminar las inscripciones municipales cierran en Octubre, lo cual abre un margen de tiempo relativamente corto para que el Gobierno logre construir el cuerpo político que tanto ansía.

En todo caso, si lograra una inscripción, varias de ellas o todas, el nuevo partido no necesariamente sería un cuerpo sano. El propio presidente del nuevo Aquí Costa Rica Manda es un deudor de la Caja del seguro social y al mismo tiempo ha cobrado más de 80 millones de colones en contratos posteriores a la toma de poder. Si Aquí Costa Rica Manda es nuevo, eso no significa que las figuras que se asocien no tengan “experiencia” en el mundo, especialmente en el de los negocios turbios, fuente inagotable de posibles membresías para partidos y gobiernos bonapartistas, como Chaves.

En todo caso la apuesta de la facción de gobierno es arriesgada y si no logra una buena cantidad de candidaturas se arriesga a tres años de pseudo gobierno. Idéntico resultado podría obtener si se logra inscribir y pierde, especialmente en las elecciones municipales, que han sido un tanto diferentes a las nacionales ejecutivas y legislativas en los últimos años. En las municipales los aparatos partidarios parecen jugar un rol más significativo que a nivel nacional, en las que guardan cierta distancia de las candidaturas presidenciales y en menor medida de las legislativas.