Un film para las mujeres. Así lo define su autora, Mara Avila, entrevistada para La Izquierda Diario. Un intento de visibilizar, a través del femicidio de su madre, la problemática de la violencia contra las mujeres.
Cecilia Mancuso Pan y Rosas - Neuquén | @CeciMancuso
Viernes 3 de junio de 2016
Nobleza obliga y lo primero que tengo para decir es que quien suscribe es amiga de la entrevistada. Nuestro reencuentro fue en 2010 cuando Mara retomó la carrera de Comunicación en la Facultad de Sociales de la UBA y yo cursaba la carrera de Ciencia Política. Para ese entonces, recuerdo que charlábamos acerca de Mariela (la mamá de Mara, mi amiga y profesora de inglés) y yo le decía a Mara: “eso fue un femicidio” –era una charla que nunca habíamos tenido desde 2005, cuando María Elena Gómez (ése era su verdadero nombre) fue apuñalada por su pareja Ernesto Jorge Narcisi en Puerto Madero–.
¿De qué trata la película?
El documental va a ser un recorrido por los diez años transcurridos desde el femicidio de mamá, contados por mí como protagonista de la historia, una víctima colateral. En ese relato habrá dolor y bronca, naturalmente, pero por sobre todo habrá un camino de empoderamiento y de lucha. En este camino recorreré lugares que han sido significativos para la historia y charlaré con personas que contribuirán con la reconstrucción de los hechos. Entre estas personas entrevistadas estarán, entre otras, vos y tu hermana, las ex alumnas y amigas de Miss Mariela que encontraron en la militancia por los derechos de las mujeres una vía de resignificación de la historia.
En este largometraje también apareceré como comunicadora, presentando ponencias sobre la cobertura mediática que tuvo el femicidio de mi madre por los diarios argentinos en 2005. Y también bailaré junto a mis compañerxs de danza contemporánea: el cuerpo es un espacio de encuentro con una misma y una herramienta de lucha. Por ello, en el film no faltará el capítulo de la militancia en las calles y, por supuesto, la movilización “Ni Una Menos” de 2015, durante la cual llevamos una bandera en homenaje a mamá y dijimos “presente” por ella.
Foto: Ani Avalos
¿Cómo surge este proyecto de hacer un largometraje?
Esto empezó en la facultad, yo tenía que hacer mi tesina, tenía un proyecto anterior que no iba para ningún lado. Me acuerdo que estaba en un bar pensando qué hacer y ahí decidí que fuera sobre el caso de mi mamá. Busqué un tutor (Eduardo Cartoccio), y empezamos a trabajar. En mayo de 2014 presenté el proyecto de tesina y, en septiembre, cuando presenté una ponencia en el Centro Cultural de la Cooperación, conocí a Caro Reynoso (NdeR- quien es la actual productora de su película). Nos juntamos a charlar; ella venía de hacer un documental sobre el aborto y me pareció que era una buena oportunidad trabajar juntas. Desde que tomé esa decisión, la de embarcarme en hacer un largometraje para conseguir el subsidio del INCAA, pasaron sólo seis meses hasta conseguirlo, en mayo de 2015.
Mi primera motivación era trabajar en la película como estudiante de comunicación. Después se fue volviendo más político lo que quería hacer. Fue complejo el trabajo en el guión, de lo primero que presenté no quedó mucho. Cuando conseguí el subsidio para el guión, comencé un taller con el documentalista y docente Gustavo Fontán. El trabajo en el guión fue lo más duro para mí, tuve que hacer un esfuerzo muy grande para poder tomar distancia de lo que me había pasado. Es difícil esa distancia cuando se trata de un documental en primera persona.
En febrero de este año volvimos a aplicar al INCAA para producción, y confiamos en que vamos a obtener el apoyo financiero que necesitamos para poder realizar el film.
¿Qué objetivo tiene la película para vos?
Como digo en la “motivación” que presenté ante el INCAA, este documental lo hago por las mujeres. Yo quiero colaborar con una lucha social, visibilizarla y a ese objetivo apuesta la película. El motor fue mi dolor, desde ya, hice de todo por aliviarlo. Pero hoy va más allá, quiero que lo que pasó con mi mamá sirva para otras mujeres.
¿Qué conexión hay entre tu transformación de estos años y lo que veremos en el film?
¡Toda! (Se ríe) Ante todo, es importante entender que es un documental en primera persona y que allí radica su fuerza. Por suerte Gustavo Fontán me ayudó a encontrar el tono con el que contar la historia y la estructura del relato. La transformación es la mía como protagonista y como personaje de esta historia. Como te decía, la peli será un recorrido por estos diez años, hasta lo más reciente, el NiUnaMenos, aproximadamente. La idea es que se vaya generando en el personaje, que vengo a ser yo, una transformación cuyo resultado es el "empoderamiento". Salir del lugar de la víctima, incluso en términos estéticos, evitar lugares comunes.
¿Por qué elegiste el título "Femicidio: un caso, múltiples luchas"?
Tiene que ver con lo social, con visibilizar esta problemática como problemática social, aunque la cuento yo la historia, como víctima colateral. Este fue un caso que puede ser extrapolado a la situación de violencia de género que sufrimos todas las mujeres; el femicidio es el extremo, pero atravesamos muchas situaciones de violencia por ser mujeres: acoso, abuso...
¿Cuáles serían para vos las medidas más urgentes a ser tomadas?
En primer lugar la emergencia, y ajustar el presupuesto: que no sea de 4,50 pesos por mujer. Ahora leí que Vidal cerró el único refugio que había en la Provincia de Buenos Aires.
Por otra parte, me gustaría saber en qué consistirá el Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres (contemplado por la Ley 26.485 de 2009) que presentará en julio Fabiana Tuñez, presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres. La Ley 26.485 es una ley que está bien, pero no se aplica. Y los casos están aumentando, las víctimas son cada vez más jóvenes, y los machos parecen envalentonarse cada vez más: se produce un femicidio cada treinta horas –según las cifras de La Casa del Encuentro–.
Después está lo que podemos hacer nosotras, por generar conciencia sobre las situaciones de violencia hacia todas las mujeres, incluidas las lesbianas y trans, sobre quienes también se descarga esta violencia.
Para mí el cambio se genera saliendo a las calles, exigiéndole nuestros derechos al Estado, y generando conciencia en los distintos ámbitos en que tenemos la oportunidad de hablar y de visibilizar nuestra lucha.
Le hago la pregunta obligada, si quiere agregar algo más. Se ríe. No puedo engañarla con mi rol de falsa periodista y, por el contrario, termino dándole el pie para que me diga que está segura de que saldrá bien la entrevista. No sé si alguna vez nos imaginamos escribiendo estas palabras o, mejor dicho, estoy segura de que no. Pero lo que hoy nos resultaría inimaginable es que nuestro lugar de encuentro no sea en las calles. El 3 de junio, gritamos juntas #NiUnaMenos #VivasNosQueremos.