Durante la semana pasada la crudeza del invierno desnudó la dura realidad que padecen alrededor de 500.000 estudiantes en escuelas del Conurbano Bonaerense que no tienen estufas y se ven obligados a padecer las bajas temperaturas
Lunes 8 de julio de 2019 17:47
Esta situación que se sufre en las escuelas también se siente en los helados espacios que ofician de aulas de los estudiantes y profesores del plan Fines II.
En este plan de educación para adultos, que comenzó en el año 2008 bajo el gobierno de Cristina Kirchner y que fue presentado como de “educación popular e inclusiva”, los estudiantes y profesores ni siquiera cursan en estructuras escolares convencionales sino que lo hacen en lugares alternativos como locales partidarios, parroquias, galpones o incluso casas particulares. En el municipio de La Matanza, el más grande del Conurbano, estos espacios están distribuidos desde General Paz hasta Virrey del Pino, hacia donde se dirigen todos los días cientos de profesores, en su mayoría jóvenes recién recibidos y que logran conseguir horas por primera vez en la docencia. A ellos les toca padecer junto a sus estudiantes las bajas temperaturas por la ausencia total de inversiones en infraestructura, calefacción y las condiciones elementales para desarrollar una clase.
Estas condiciones se suman a otras, propias de este plan educativo, como la toma de horas solo por la duración de un cuatrimestre y sin posibilidad de titularizar o concentrar horas; la inexistencia de los porcentajes de ruralidad; cobertura de obra social limitada con vencimiento al finalizar cada cuatrimestre; falta de pago regular y en muchos casos horas completas trabajadas que jamás se pagan quedando en el olvido por la ausencia de mecanismos transparentes de seguimiento administrativo y de contención por parte del Estado que tratan de resolver los mismos docentes a través del intercambio de consultas e información a través de las redes sociales.
Esta situación que los convierte en trabajadores completamente precarizados en las aulas y en sus vidas. ¿Cómo llegar a fin de mes o incluso a finalizar el cuatrimestre?, ¿Cómo sostener un alquiler o pagar los servicios y ni hablar de vacaciones las cuales no se pagan? Son las principales preocupaciones que los acompañan en sus jornadas. Algunos a la par realizan otros trabajos o changas para sobrevivir, muchos dejan las horas inmediatamente después de tomarlas debido a que no pueden pagar los viáticos y no tienen garantías de cobrar a fin de mes o se frustran por las experiencias adversas o la falta de contención.
Solo la necesidad de empezar a trabajar después de años de estudio y dedicación en el profesorado y la voluntad de cientos de ellos junto a miles de adultos que hacen un gran esfuerzo por estudiar si no se ven obligados a abandonar en el camino, permite que las clases continúen. Pero esta precarización de la vida de ninguna manera puede ser reivindicada o tildada de romántica como hizo hace pocos días el intendente del municipio vecino de Merlo.
Si bien esta situación no es nueva, sino que se estableció durante el kirchnerismo y la gobernación de Daniel Scioli, se profundizó en el periodo macrista y bajo la gobernación de Vidal en la provincia como producto de los recortes y la falta de inversión en educación y por las condiciones mas generales que padecen los trabajadores y sus familias que impacta en las aulas del Fines como la falta de trabajo, la carestía de la vida, el aumento de la violencia en los barrios, etc.
Por todo esto, los docentes y estudiantes del Fines que siempre hemos sido postergados nos preguntamos ¿Qué se puede esperar para nuestro futuro si la prioridad de los que nos gobiernan para los próximos años es pagar millones de dólares para la ilegitima y fraudulenta deuda externa, de la cual los trabajadores y el pueblo no hemos visto un solo peso, y no para la construcción de escuelas, para mejorar la infraestructura y para garantizarle condiciones dignas a los docentes? ¿Qué se puede esperar de los candidatos que llevan en sus listas para las elecciones de octubre a muchos de los que garantizaron este sistema de educación precaria y a muchos otros que le votaron los presupuestos de ajuste al gobierno de Macri? Por eso es necesario visibilizar esta realidad que vivimos todos los días en los barrios de La Matanza, tomando el ejemplo de los estudiantes secundarios de Laferrere y Morón que se organizaron e hicieron los frazadasos, e invertir las prioridades para que nuestras vidas no sigan siendo precarizadas.