En 2015, tras el femicidio de Chiara Páez, un grupo de periodistas y escritoras dijo #NiUnaMenos y convocó a las calles. Florencia Abbate fue una de ellas. En vísperas de un nuevo aniversario de esa fecha, desde #SeTeníaQueDecir charlamos con la autora de Biblioteca Feminista, su última publicación.
Este miércoles 3 de junio se cumplen 5 años de la primera movilización por Ni Una Menos. El caso de Chiara Páez fue la gota que rebalsó el vaso para que en 2015 estallara la bronca ante un nuevo femicidio y ante la cobertura misógina de los medios masivos de comunicación.
Un grupo de periodistas y escritoras lo contó por tuiter y convocó a las calles con un hashtag que terminó convirtiéndose en consigna y traspasando las fronteras: #NiUnaMenos. Florencia Abbate fue una de ellas, y por eso en #SeTeníaQueDecir, en vísperas de un nuevo aniversario de esa fecha, nos comunicamos con ella.
Narradora, poeta, ensayista, periodista, investigadora del Conicet, Florencia define la escritura como “otra forma de hacer activismo”. Y como parte de esa “otra forma”, ya publicó más de diez libros: desde novelas a ensayos filosóficos. Su última publicación, Biblioteca Feminista, salió en febrero de este año. Allí, Florencia se sumerge en la historia y las ideas del feminismo de una forma particular, combinando la literatura, el aporte conceptual, el relato de las vidas de las mujeres que hicieron historia luchando por sus derechos.
En esta entrevista con La Izquierda Diario, Florencia nos habla de cómo lleva una escritora feminista esta época de cuarentena y destaca la extrañeza que genera: "una de las fuerzas políticas del movimiento de mujeres es poder poner el cuerpo", reflexiona, al mismo tiempo que destaca que "lo impresionante es que la masividad que tuvo el Ni Una Menos le permitió a los feminismos ser un actor constructor de hegemonía". "Hubo un sentido común que se fue ganando", dice, y subraya que "hay una deuda todavía con las mujeres". "El Estado todavía tiene muchas deudas y lamentablemente las cuestiones primeras por las que hicimos esas marchas no se han podido ni mejorar en gran medida", agrega.
La experiencia de estos años "es muy de agitación", advierte. "A veces no hay tiempo de parar y mirar hacia atrás". Sin embargo, para Florencia ese recorrido es clave para repensar también las tareas de ese movimiento. Sus conclusiones a partir de haberse sumergido en la historia de mujeres luchadoras y revolucionarias, como Clara Zetkin, Alexandra Kollontai, Ema Goldman, Angela Davis, la llevan también al debate de los conceptos. Las tareas de cuidado, las alianzas y coaliciones de los feminismos, sus horizontes, son parte de esas conclusiones que desarrolla en Biblioteca Feminista.
La historia de lucha por el derecho al aborto, que recupera desde el Estado obrero ruso a esta parte; la lucha por el reconocimiento de las tareas reproductivas y de cuidado; el reclamo por los derechos de las mujeres trabajadoras y el cuestionamiento a la doble jornada laboral; las experiencias más avanzadas de socialización de esas tareas y la pelea por el reconocimiento del vínculo entre el género, la clase social y la raza, son algunos de los temas que también desarrolla en su texto de más de 300 páginas, y profundiza en este diálogo con #SeTeníaQueDecir.
Finalmente, un recorrido por los llamados “feminismos negros”, que también ocupan un capítulo especial en su libro, nos lleva hasta los Estados Unidos de ayer, y de hoy. "En una misma experiencia se eslabonan todas esas opresiones, pero es una única experiencia la de ser mujer, negra y de la clase trabajadora", destaca, y añade que ni las mujeres ni los varones son un grupo homogéneo. "Esa es una tradición que viene de los feminismos negros, muy críticos por cierto del separatismo", agrega.
"Lo que está pasando hoy en Estados Unidos muestra también cómo son estos mismos sectores los que tienen la capacidad de generar acciones callejeras con gran poder de afección", subraya Florencia Abbate.