En el centro técnico de Landy, que se ocupa del mantenimiento de los trenes SNCF, una asamblea general de ferroviarios votó ayer la huelga reconductible a partir del 17 de octubre para sumarse al movimiento iniciado en las refinerías. Mientras el gobierno busca dividir a los huelguistas usando unas requisiciones, que más bien ha generado nuevos estallidos.
Jueves 13 de octubre de 2022

Desde comienzos de la semana, el gobierno busca aislar de todas las formas posibles a los trabajadores petroquímicos en huelga desde hace varias semanas por sus salarios. El martes, la primera ministra anunció la requisición (imposición de servicios mínimos bajo pena de cárcel) de alguno de ellos para las instalaciones de ExxonMobil, con la esperanza de intimidar a aquellos sectores que reflexionaban si unirse al movimiento.
Pero ha ocurrido lo contrario. Al mismo tiempo que la refinería de Donges se suma a la huelga, lo hace también la central nuclear de Gravelines en respuesta a la represión gubernamental, y es ahora el turno de los ferroviarios para unirse a la pelea: este miércoles por la tarde, los trabajadores del centro técnico de Landy votaron la huelga reconductible por los salarios a partir del lunes.
“Estos últimos días, hemos hecho varias reuniones sindicales para discutir con los compañeros de la actualidad, en especial de lo que ocurría en las refinerías” nos explicó Karim Dabaj, trabajador en el centro técnico de Landy y militante de SudRail. “Muchos ferroviarios nos sentimos interpelados por la huelga en el sector petroquímico, y pensamos que tenemos un rol que jugar en la lucha conjunta por los salarios” continuaba.
La asamblea general de ferroviarios del equipo de noche convocados el pasado miércoles reunió a una centena de trabajadores y el mensaje fue claro: se votó huelga para el lunes 17 de octubre. “Estamos en una dinámica de huelga reconductible. Sin combustible ni trenes, vamos a entrar a un movimiento fuerte”, añadía Karim.
Gracias al golpe sobre la mesa de los trabajadores petroquímicos, quienes están en huelga desde hace varias semanas en diferentes plantas de ExxonMobil y TotalEnergies, que ha parado a una parte del país debido a la escasez de combustible, una ventana de oportunidad se ha abierto para otros sectores que también pelean por el aumento de salarios. “De forma sencilla, la huelga de las refinerías ha inspirado y transmitido ideas a los ferroviarios” señaló Karim, que explicó también que los beneficios récord del grupo SNCF este año contribuyó a generar la cólera entre los trabajadores. En este marco, los huelguistas reclamaron un aumento general de los salarios de 400 euros, así como indemnizaciones y mejoras de las condiciones laborales.
En un comunicado público de ayer por la noche, los trabajadores reunidos en asamblea general llaman a otros técnicos a sumarse al movimiento. “Hay cinco centros técnicos en Francia. Si se suman, se para toda la red ferroviaria” explicó Karim, que añadió: “después hará falta que el resto de trabajadores de la SNCF se sumen a la huelga para construir una correlación de fuerzas”. Una asamblea general para los equipos de día está prevista, y debería confirmar la dinámica de huelga del centro técnico.
Una situación que podría inspirar a otros sectores laborales, mientras se prepara una jornada de huelga nacional para el 18 de octubre. ¡Siguiendo el ejemplo de los ferroviarios de Landy, es fundamental trabajar para extender el movimiento, sumarse a la lucha de los trabajadores petroquímicos y hacer frente a la patronal y el gobierno!