lid bot

Nota De Tapa. Frente a la polarización electoralista la izquierda prepara el 24M

Ruth Werner

Ruth Werner @RWlaruta99

Martes 24 de febrero de 2015

El escenario de polarización montado tras el 18F entre el gobierno y los partidos opositores mayoritarios se continúa con los preparativos para una concentración, esta vez, de los partidarios del gobierno. La militancia kirchnerista movilizará este 1° de marzo frente al Congreso, donde Cristina Kirchner dará su último discurso en la Asamblea Legislativa.

En medio de un fin de ciclo, y golpeado por la crisis de Estado abierta con la muerte del fiscal Nisman el oficialismo busca, con esta convocatoria, dar una respuesta (aunque lo niegue, una medición de fuerzas) con la reciente marcha opositora. La Presidenta intenta mostrar que no perdió la iniciativa y por cadena nacional se encarga de publicitar la inauguración, una y otra vez, de las mismas obras públicas, mientras, se muestra "feliz", como dijo ayer desde Berazategui, porque un juez inglés habilitó al Estado argentino a emitir deuda para pagarle al sector de los buitres que no responde a los houldouts. El kirchnerismo despliega argumentos con un discurso que es, a esta altura, todo un sello de marca oficial. Esta vez acusa de golpista a la fracción de una casta privilegiada, la justicia, que es transversal a todos los partidos. Lo que CFK llamó el "partido judicial" sería la avanzada de un "golpe “blando”, al decir de la Presidenta en otras de sus apariciones públicas.

Como ya hemos dicho en La Izquierda Diario, la intentona golpista sólo existe en la verborragia kirchnerista. Una casta judicial y una oposición dividida, una derecha que no logra extender su base social más allá de sectores altos de las capas medias que ya eran hostiles al gobierno, frente a un oficialismo que, pese a su retroceso, mantiene mayoría parlamentaria, difícilmente pueda plantearse tamaña empresa. Hasta Horacio Verbitsky siembra dudas sobre esta acusación al decir que con el 18F se ha manifestado una "derecha civilizada". Desde La Izquierda Diario hemos definido que los políticos opositores que se esconden tras las togas encabezan una “guerra de desgaste” contra el gobierno para debilitarlo lo más posible, y condicionar una transición a la derecha hacia las elecciones de 2015.


Consenso derechista

Con quien busca confrontar el kirchnerismo, y quien más le sirve para justificar que “la derecha se viene con todo”, es Mauricio Macri. El jefe de gobierno porteño, que ahora consiguió el favor de Carlos "Lole" Reutemann para sumarse a las listas del PRO, es el opositor mejor posicionado en las encuestas a futuro Presidente, dejando atrás a Sergio Massa. Mientras tanto la UCR, que acaba de obtener una significativa victoria de uno de sus presidenciables, Julio Cobos, en las primarias de las ciudades de Mendoza y San Carlos, encarará próximamente una Convención Nacional. La reunión podría dar por terminado el efímero rejunte del UNEN, si deciden acoplarse a la jugada pergeñada por Elisa Carrió y el macrismo de hacer una interna abierta de un sector de la oposición. El radical Ernesto Sanz sería uno de los interesados en esta alternativa mientras que el jujeño Gerardo Morales está preocupado por cerrar alianzas provinciales con el massismo que le permita obtener cargos locales para los boinas blancas. El kirchnerismo, por su parte, alarga la decisión de jugarse por Florencio Randazzo en las próximas PASO, cuando es casi seguro que sea Daniel Scioli el próximo candidato del FPV. Por eso, en el terreno electoral, aunque el kirchnerismo polarice jugará para Scioli, alguien que no puede ser acusado de progresista con sus credenciales de haber estado con Menem. El “consenso derechista” explica la política tanto de oficialistas como de opositores. Acabados los años de crecimiento, tienen acuerdo en iniciar un nuevo ciclo de endeudamiento con los organismos de crédito internacionales y, con sus matices, lanzar una política de mayor ajuste contra los trabajadores.

Trampa

La polarización montada es una trampa. No parece ser un problema grave, ni para el gobierno que anuncia tempestades para defender este modelo “soberano” ni para los opositores que hablan en nombre de las instituciones “republicanas”, que haya tomado publicidad a partir de la muerte de Alberto Nisman, que la Secretaría de Inteligencia estuvo colonizada por servicios de inteligencia extranjeros como la CIA y el Mosad que le daban letra al fiscal. Aníbal Fernández dijo ayer que la acusación de Nisman por la cual termina imputada la Presidenta era un “vuelto” porque el gobierno había despedido a Stiuso. Lo cierto es que quien le dio poder al que le acaba de tirar semejante “vuelto” al gobierno fue el mismo Kirchner, dicho sea de paso, también quien impulsó en su momento la línea de Nisman contra Irán cuando la diplomacia norteamericana declaraba a este país como "eje del mal".

Desde la otra vereda los republicanos locales erigieron como héroe nacional al defensor más consecuente de la política que hoy levantan los republicanos norteamericanos. Son defensores acérrimos, además, de una casta privilegiada de jueces y fiscales que llegan a cobrar hasta 15 veces más que quienes reciben un salario mínimo (fue "notable" la presencia en la cabecera del 18F del dirigente gremial de los judiciales Julio Piumato, ladero de Moyano quien mañana se prepara para lanzar su partido propio para presionar por la incorporación de sus “fieles” en las listas de Massa o Macri). La “democratización de la justicia” que pregonó el kirchnerismo, lejos de tocar los privilegios de esta casta, se redujo a algún cambio menor y a la cooptación de un sector.

La reforma de la ley de inteligencia que se votará este miércoles tampoco acabará con la mafia de espías heredados de la dictadura a quienes se les garantiza impunidad. La disolución de la ex SIDE no es tal. Solo habrá cambios cosméticos para mantener una estructura clave del Estado dedicada al espionaje y la infiltración de las organizaciones de trabajadores, los movimientos populares y los partidos de izquierda, y a los opositores de turno de tal o cual gobierno. Que el genocida Cesar Milani, acusado de la desaparición del conscripto Ledo en la Tucumán del Operativo Independencia, sea el favorecido tras el desplazamiento de Stiuso habla por sí solo.


Ganar las calles el 24 de marzo

Frente a las bombas de humo de la polarización entre bandos políticos capitalistas, la izquierda clasista es la única que levanta una alternativa independiente. La primera batalla electoral que acaba de darse en Mendoza muestra que contra viento y marea, contra todo el aparato de los radicales apoyado por el PRO y de todas las Traffics y punteros que bancaron a los candidatos del FPV, el Frente de Izquierda ha hecho una excelente elección concitando el apoyo de una franja considerable de jóvenes, de sectores populares de los barrios y de los trabajadores. Es el avance de una izquierda que se mantiene firme en una alternativa de independencia de clase, que no entra en la trampa de los partidos políticos patronales. De la izquierda que se juega en la lucha de clases como en Lear.

Este 24 de Marzo la izquierda se prepara para ocupar la calle. Contra la impunidad de ayer y de hoy, por el juicio y castigo a los genocidas, contra la criminalización de la protesta, por la exigencia de apertura de los archivos de la SIDE y todos los servicios de inteligencia, y por una comisión investigadora independiente para descubrir la verdad sobre el atentado de la AMIA y la muerte de Nisman. Nos movilizamos además para que se vaya el genocida Milani y por un programa para terminar con la casta oligárquica judicial: el cese en funciones de todos los magistrados vitalicios elegidos por la dictadura genocida, por los radicales y los gobiernos peronistas. Planteamos que los jueces sean elegidos por sufragio universal y que sean revocables con juicios cuyo veredicto sea dictado por jurados populares y que ganen lo mismo que un docente.