Facundo Escalso tenía 20 años y murió este miércoles por un tiro en el pecho. Las versiones oficiales dicen “tiroteo” pero, como muestran videos y como saben en el barrio, fue un nuevo caso de gatillo fácil. Silencio del Ministerio de Seguridad.
Jueves 18 de junio de 2020 10:17
En la noche de este miércoles un cable de la Agencia Télam reproducía la versión dada por las siempre tan poco creíbles “fuentes policiales”. Allí se decía que “un joven de 20 años murió baleado esta tarde luego de un tiroteo con efectivos de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) en el interior del Barrio Rivadavia de la Ciudad de Buenos Aires”.
Según esas mismas fuentes, “todo comenzó cuando oficiales de la Comisaría Vecinal 7A de la Policía de la Ciudad recibieron un alerta que daba cuenta sobre un enfrentamiento armado entre miembros de la GNA y dos personas en la esquina de Alfonsina Storni y Pasaje Roldán, en dicho barrio ubicado en la zona del denominado ‘Bajo Flores’”.
“Voceros policiales informaron que al acudir al lugar, los uniformados hallaron a un joven que había fallecido como producto del tiroteo con agentes de la mencionada fuerza de seguridad”, agrega el cable de Télam.
Los videos que acompañan esta nota fueron registrados por los propios vecinos y vecinas del barrio Rivadavia, lindante con la ex Villa 1-11-14, y allí se habla de otra cosa.
Pero en los videos, además, no solo se escuchan llantos de quienes conocen a la víctima sino bronca contra las decenas de gendarmes que armaban un cordón para autoprotegerse.
También se ve la desesperación del vecindario porque se haga algo rápido con el joven agonizante mientras Gendarmería estaba más preocupada por evitar sufrir alguna expresión de indignación.
E incluso se escuchan nuevas ráfagas de disparos de esa fuerza apenas segundos después de que el cuerpo de Facundo Escalso fuera subido a una ambulancia del SAME (que aseguran testigos demoró mucho en llegar).
En diálogo con La Izquierda Diario una docente del barrio (de quien se preserva la identidad por obvias razones) afirmó que “los vecinos escucharon los tiros y enseguida salieron a la calle a ver qué pasaba y encontraron al chico tirado en el piso. La sorpresa enseguida se transformó en bronca contra los gendarmes”.
“No queremos ni una bala más ni un pibe menos. Ya tenemos muchas víctimas de la violencia del Estado en este barrio, donde la estigmatización que se hace sobre los jóvenes de acá es muy fuerte. Y así los están ejecutando, estas son ejecuciones sumarias en situación de robo o por lo que sea. Ya lo vivimos a fines de los 90 y principios de los 2000, con toneladas de pibes muertos así. La historia parece que se repite”, afirmó la docente que vivió toda la vida allí.
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En el Juzgado Criminal y Correccional 55, a cargo de la jueza Alejandra Allaud, se abrió una causa penal por “averiguación de causal de muerte”. Para “investigar” el caso se dispuso la intervención de la Policía de la Ciudad, una especie de chiste de mal gusto teniendo en cuenta el prontuario de esa fuerza en gatillo fácil y criminalización de los barrios populares porteños.
La jueza Allaud también ordenó que la Unidad Criminalística Móvil realice las pericias correspondientes en el lugar de los hechos “mientras se intentaban determinar los motivos que derivaron en el tiroteo”. Es decir que las tan difundidas versiones policiales ya son poco creíbles desde el vamos.
Hasta el momento desde el Ministerio de Seguridad de la Nación no hubo información oficial que explique o amplíe lo que publicó la agencia estatal de noticias sobre el caso que conmueve al Barrio Rivadavia.
Por el contrario, mientras en las calles del barrio Facundo Escalso perdía la vida por los balazos de Gendarmería, la ministra Sabina Frederic se reunía con la plana mayor de esa fuerza para “festejar” el accionar de miles de gendarmes en fronteras y barrios populares brindando lo que ellos llaman “seguridad” en el marco de la pandemia del Covid-19.
Continuamos las reuniones con @gendarmeria para analizar el trabajo de la Región IV y el Destacamento Móvil 5. Diagnosticamos el despliegue de la fuerza durante la pandemia y actualizamos la gestión en los pasos fronterizos. pic.twitter.com/FUvvxO0BAO
— Sabina Frederic (@SabinaFrederic) June 17, 2020
Los casos de gatillo fácil a manos de policías (federales y provinciales), gendarmes y prefectos y de violencia estatal en general se multiplican al calor de las políticas represivas ejecutadas por los gobiernos nacional de las provincias.
Como afirmó Christian Castillo, dirigente del PTS en el Frente de Izquierda, la presencia del ministro bonaerense Sergio Berni blandiendo un arma larga en pleno operativo callejero en Zárate es una clara "señal" que no puede tener otro efecto que envalentonar a todo uniformado que se precie de tal para salir a los barrios a aplicar la mano dura con total impunidad.
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Redacción
Redacción central La Izquierda Diario