La Lista A, "Oxigenando el COLMED", superó por más del doble a quienes secundaron la elección. De esta forma, Izkia Siches, con un discurso pro salud pública y mejora en las condiciones del gremio médico se convierte en la primera mujer al frente de esta agrupación.
Kevin Bustamante Médico de Familia, trabajador de Atención Primaria de Salud, militante del PTR.
Lunes 29 de mayo de 2017
Durante cuatro días y bajo la innovadora modalidad de voto electrónico se llevaron a cabo las elecciones del Colegio Médico de Chile, para definir sus representantes, nacionales y regionales, quienes presidirán sus cargos por los próximos tres años al frente de dicha asociación gremial.
Los resultados finales dieron por amplia ventaja como triunfadores a quienes conformaban la lista "Oxigenando el COLMED", defendiendo un discurso renovador y progresista frente a las alas más reaccionarias del gremio, como la Lista B cuyo representante, Pablo Araya (ex RN), quedó relegado al segundo lugar con su lista, acaparando el 21,9% de las preferencias, frente al 53.1% de los votos logrados por la Lista A encabezada por Izkia Siches.
De esta forma, la Dra. Siches se transforma en la primera presidenta del gremio a nivel nacional, luego de haber sido integrante de la Mesa Directiva durante el período anterior como consejera regional (Santiago), puesto que también fue ejercido como pionera en su género.
La lista triunfadora representa un cambio a lo que estaba acostumbrado el gremio en cuanto a direcciones anteriores, pues ésta se conformó con miembros cuya principal vocación va declarada hacia fortalecer la salud pública, mejorar las condiciones laborales de los médicos (para afrontar el frágil sistema sanitario público del país) y regular el traspaso de fondos públicos a las sociedades médicas que prestan servicios privados dentro del sector público.
Esto, sumado a las tendencias al interior de la Lista A que estaba conformada por independientes, sectores de la Nueva Mayoría (Partido Comunista) y sectores del Frente Amplio (Autonomistas, Revolución Democrática); implica un indicio de un cambio generacional. Cabe mencionar que Izkia Siches declaró apoyo de varias fuerzas políticas, pero se desmarcó de ser del Frente Amplio o de su pasado comunista en las Juventudes de ese partido.
Sin embargo, las tendencias gremiales dentro del conglomerado no trascienden aún al mundo laboral del sector público en su totalidad, pues se habla de una Ley Médica Única, de mejorar las condiciones laborales de los médicos en este sector, de regular la compra de servicios a las sociedades médicas, de un nuevo EUNACOM, etc.
Aún no se da una transformación tal de quienes detentan la profesión en el país que implique que sus políticas vayan encaminadas a vela por el mundo global del trabajo en los centros asistenciales del país, considerando que cumplen un rol en un equipo de salud, pero el trabajo va de la mano de la relación con los demás profesionales y técnicos del área. Ni desde la lista más progresista, se visualiza al concepto del médico como un componente más de las y los trabajadores en salud.
De esta forma, no se superan las reivindicaciones gremiales y se acotan a los intereses del mismo. Una visión difícil de transformar pero que queda para el debate de cómo los y las médicas se piensan dentro de estas transformaciones en el sistema de salud, especialmente, en el público que ya cuenta con una fragmentación importante de quienes componen la fuerza laboral en este campo.
Otro punto que debemos evaluar y reflexionar con respecto a qué opina y qué iniciativas pretende intencionar quienes llaman a "oxigenar" el COLMED, es el que se refiere a los traspasos de recursos de los fondos de la mayoría de los chilenos, los públicos, hacia las entidades privadas en salud.
En su lista hicieron referencia a "mejorar la regulación" de compra de servicios a las sociedades médicas que actualmente lucran con las necesidades de salud de la población, pero no se hace referencia a la situación más global y preocupante en este acápite ni se plantea la perspectiva de terminar con la salud de mercado herencia del modelo de la dictadura, única forma de reconstruir verdaderamente la salud pública, ejemplificado en que el estado gasta tres veces más cuando un paciente crítico debe ser subsidiado en una clínica privada, 11 millones versus 4 millones aproximadamente que cuesta por el mismo concepto un paciente en el sector público.
Problemática reflejada también en cuánto se gasta en uno y otro sector si consideramos que el gasto per cápita anual por beneficiario en FONASA es de 400 mil pesos y por uno de ISAPRE es de 1 millón 400 mil pesos, también cerca del triple.
Por lo tanto, si bien se da un cambio en la correlación de fuerzas políticas dirigentes del COLMED, no hay una política más radical para reconstruir la salud pública al servicio del pueblo trabajador terminando con el modelo de salud actual; muestra que aún falta que nuestros y nuestras médicas declaren y practiquen un rol más profundo en las transformaciones del sistema de salud como por ejemplo el planteamiento de un Sistema Único de Salud que le proporcione a toda la población una cobertura en sus problemas médicos o el acceso oportuno que erradique las muertes por lista de espera.
Más declaraciones e intenciones técnicas no darán por sí solo un cambio en nuestra crisis, es perentorio avanzar en la idea de que se brinde una salud domo derecho universal y conquistado en conjunto con los recursos que se destinen para estos fines; para eso necesitamos la renacionalización de los recursos naturales, donde la gestión por los y las trabajadoras permita destinar un presupuesto mayor para conquistar el derecho, no tan solo a la salud, sino que a la educación, la vivienda, la previsión, todas, bajo una lógica de seguridad social plena y no de miserias como es actualmente, donde nuestras vidas corren riesgo por cada uno de los mercados tras estos derechos.