Confiando en los empresarios, el gobierno deja a los trabajadores librados a su suerte.
Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Martes 19 de mayo de 2020
En consonancia con la política antiobrera de hacer pasar las industrias automotriz, minera y de la construcción como esenciales durante la pandemia, este lunes el gobierno anunció que no revisará los protocolos sanitarios para la reapertura de empresas.
Mediante trámites rápidos y basados en la confianza, las empresas sólo deben llenar un cuestionario, decir que van a cumplir con los protocolos y bajo protesta de decir verdad obtendrán autorización para reiniciar actividades, sin necesidad de inspección.
Aunque se había anunciado que la reactivación de estas industrias tendría lugar a partir del 1 de junio, López Obrador indicó ayer que, a medida que las empresas tengan sus protocolos, ya pueden ir abriendo.
El desarrollo de los protocolos sanitarios será revisado solo por sorteo o si hay denuncias de trabajadores o vecinos, algo que, según el presidente, no ocurrirá.
Se trata de una política que deja librados a los trabajadores a la voluntad de los patrones, que ya han mostrado con creces su deprecio por las vidas obreras y que lo único que les interesa son sus ganancias, como lo muestra la propia presión que ejercieron, junto con Donald Trump, para reabrir las plantas.
El gobierno de la 4T muestra así, una vez más, a qué intereses sirve, sin importar los riesgos de contagio y muerte de miles de trabajadores.
La subordinación del gobierno de AMLO a las exigencias de los grandes empresarios y del gobierno estadounidense ya se expresan con la criminal reapertura de las maquilas a partir de ayer, en plena fase tres.
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También a favor de los empresarios ha sido la tolerancia del gobierno, durante toda la contingencia, para que los empresarios pudieran despedir, reducir salarios y continuar actividades en sectores no esenciales.
En este escenario, queda claro que evitar un gigantesco crimen industrial pasa necesariamente por la organización y la unidad de los propios trabajadores, sin ninguna confianza en el gobierno, para luchar contra la reapertura de sectores no realmente esenciales en plena pandemia, por licencias con goce de sueldo al 100%, por la prohibición de los despidos y que las empresas que violen esto sean expropiadas y reconvertidas para producir, bajo control obrero, todos los insumos y equipo médico necesarios.
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