Durante los días 5 y 6 de diciembre se desarrollaron en el local de Alsina 975 de la Ciudad de Buenos Aires, con casi 500 trabajadores, jóvenes y estudiantes, dos charlas donde se debatió sobre la historia y la actualidad de la revolución cubana tras la muerte de Fidel Castro.
Lunes 12 de diciembre de 2016 18:10
Ambas charlas estuvieron a cargo de Claudia Cinatti, de la sección internacional de la Izquierda Diario. En la primera con el aporte de Patricio del Corro, legislador porteño del PTS/ Frente de Izquierda. En la segunda charla,la misma charlista estuvo junto con Claudio Dellecarbonara, referente del sindicalismo combativo y miembro del secretariado ejecutivo del sindicato del subte.
¿Por qué es importante discutir la revolución cubana hoy?
Los dos días comenzaron con esta pregunta. Claudia comentó que la vigencia de esta discusión, cuando Donald Trump asumirá como presidente de Estados Unidos, cuando avanzan en Latinoamérica gobiernos de derecha, cuyo hecho más notorio fue el golpe de Temer en Brasil, entre otros, tiene que ver con las perspectivas de nuevas luchas que se abrirán contra estos gobiernos, y como nos preparamos para ellas, sacando lecciones de los procesos de lucha contra el imperialismo y las burguesías, siendo la Revolución Cubana el proceso más avanzado que dio el siglo XX. De ahí la vigencia de discutir sobre la revolución socialista y sobre los interrogantes que se plantean sobre Cuba, ante la muerte de Castro, símbolo de la revolución.
Historia y lecciones de la revolución
Los panelistas hicieron un recorrido histórico sobre los hechos más relevantes de la revolución y su impacto en Latinoamérica y el mundo, destacando las lecciones que fue dejando el proceso cubano.
Claudia trazó un recorrido desde los orígenes de la lucha anticolonial “tardía” cubana, el ascenso obrero y de la lucha de clases durante las dictaduras en los años ‘30, hasta la toma del poder en 1959. También se explicaron los distintos períodos que atravesó esta revolución, que empezó con un programa democrático, con el cual Fidel Castro y el M26 se proponían combatir a la dictadura de Batista, y que se fue radicalizando ante la presiones ejercidas por Estados Unidos y la burguesías cubana, y por el propio impulso de las masas cubanas que peleaban la opresión imperialista. El propio Che Guevara la definió como “una revolución de contragolpe”. Una definición para explicar cómo se había dado el proceso en el que, una dirección pequeñoburguesa que no se proponía ir contra el capitalismo, la burguesía y el imperialismo, para lograr las demandas democráticas, sobre todo de la independencia nacional y el problema agrario, y ante la opresión imperialista combinada con ataques de todo tipo e invasiones norteamericanas como la de playa Girón; había tenido que tomar medidas cada vez más radicalizadas, como la expropiación de la burguesía local e imperialista. Esta dinámica vino a contradecir además la teoría oficial comunista de aquel entonces que sostenía la tesis de “Revolución por etapas”. León Trotsky ya había previsto teóricamente la posibilidad de que direcciones no revolucionarias, ni ancladas en una hegemonía obrera, tuvieran que ir más allá de sus propósitos debido a la presión imperialista y emprender medidas de tipo socialistas. Esa hipótesis se ratificaba con todo en la experiencia cubana y en otras revoluciones de la segunda post guerra.
Luego de hacer un recorrido por los hechos decisivos que llevaron a la toma del poder, Claudia describió el proceso de subordinación de Cuba a la Unión Soviética (la estalinización), las diferencias de Fidel Castro y el “Che” Guevara durante la revolución y el proceso cada vez mayor de burocratización que ya había advertido el Che Guevara y que después se iría profundizando mucho más. Planteó que, si bien durante la revolución las masas tomaron tareas decisivas en sus manos, tendían a organizarse y actuar, no lograron desarrollar organismos de auto organización, ni la clase obrera actuar de forma independiente sino subordinadas a la dirección guerrillera. Y Fidel y el M26 no apostaron a desarrollar esta tendencia a la movilización de las masas de trabajadores y campesinos, sino que por el contrario, la fueron controlando dentro de los marcos de las decisiones que tomaba el gobierno. Se fue imponiendo una relación burocrática donde Fidel y el gobierno planteaban medidas y el pueblo se podía limitar a aprobar masivamente en actos públicos, o sea a refrendar y apoyar las medidas del gobierno.
Al mismo tiempo, Claudia destacó que este proceso de burocratización, además de bloquear la participación de las masas, frenó el desarrollo internacional de la revolución, que por un lado supuso una subordinación a la URSS como productor de materias primas, trabando enormemente el desarrollo industrial (lo que le implicó quedar al borde de la catástrofe económica y social tras la caída del muro de Berlín); y, por otro, la consolidación de los rasgos más burocráticos y de “contención” de la revolución, que llevaron a Fidel, por ejemplo, a pregonar la idea de que en América Latina no era necesaria otra revolución.
Claudia resaltó, sin embargo, que pese a este desarrollo que cobró la revolución, dejó una lección clave para los que peleamos contra el imperialismo y el capitalismo: a los casi 60 años de la revolución, Cuba demostró que se puede derrotar al imperialismo, inclusive en una isla pobre a 140 km de distancia de la principal potencia imperialista. Contra ese miedo que imponen las burguesías locales de que nunca se puede romper relaciones, ni siquiera en algo esencial, como es el pago de la ilegítima y fraudulenta deuda externa con el FMI y otros organismos financieros imperialistas, Cuba fue el ejemplo de todo lo contrario.
Ademas, a pesar de la complicada situación en Cuba por el bloqueo económico y a pesar de la burocracia gobernante que marca un rumbo hacia la apertura capitalista, muchas de las conquistas de la revolución siguen en pie. Al día de hoy, no se han generalizado las relaciones capitalistas de explotación y Cuba mantiene la salud y la educación universal y gratuita, las viviendas para la población -aunque muy deterioradas-, entre otras. Por todo eso, Cuba, ha sido la revolución triunfante y el proceso más avanzado de luchas de clases de nuestro continente.
La actualidad de Cuba y una salida por izquierda
Al finalizar, se analizó la actualidad de la isla, su economía y las relaciones sociales actuales ante los intentos de restauración capitalista por parte de EEUU. El surgimiento de sectores cuentapropistas, los acuerdos con Obama y las perspectivas de la izquierda para que la salida de la situación actual en Cuba no implique una derrota de las conquistas de la revolución.
En cuanto a su relación con Estados Unidos, Claudia planteó que con Trump no está claro si Estados Unidos va a retroceder en los “acercamientos” (en pos de la restauración capitalista) que hizo Obama, o si esperará a negociar nuevas condiciones, pero advirtió que la relación será mucho más tensa, basada en la lógica del chantaje que caracterizó históricamente la política de Washington de exigir cambios en el régimen político para relajar el bloqueo. Ante ésto, planteó que desde la izquierda, es muy importante seguir levantando la bandera contra el bloqueo imperialista en Cuba.
Después de varias preguntas del público que fueron respondidas por Claudia Cinatti, ambas charlas culminaron con la idea de que para que no haya una salida capitalista a la crisis en Cuba, los trabajadores cubanos, que fueron capaces de hacer y defender las conquistas de la revolución todos estos años, deberían volver a cobrar protagonismo, enfrentando a la burocracia del PC cubano y desarrollando sus propias organizaciones. Si el régimen burocrático no es reemplazado por una verdadera democracia de los trabajadores, la restauración capitalista vendrá antes o después, ya sea por el desmoronamiento del Estado como vimos en la Unión Soviética y Europa del Este o por la vía china o vietnamita. Aunque advirtió las dificultades, debido a los años de régimen de partido y sindicatos únicos desde 1965, a la falta de libertad de partidos, prensa y organización por fuera del partido Comunista y sus variantes, que deben ser superadas por el pueblo cubano, lo que supondrá una fuerte lucha contra la burocracia.
Ligándolo a las perspectivas de la revolución cubana, se señaló que será clave la construcción de partidos revolucionarios en todo Latinoamérica y el mundo, que peleen por barrer a los capitalistas en sus países, evitando el fortalecimiento del imperialismo y de los aliados de la restauración capitalista en Cuba. Por eso, al final de ambas jornadas, Claudio Dellecarbonara y Patricio Del Corro invitaron a estudiar el proceso de la revolución cubana, no de forma académica, sino en pos de forjar una nueva generación de militantes anti capitalistas, que al calor de las luchas que tenemos en el presente, puedan colaborar en la construcción de un partido de la clase trabajadora que se enfrente al imperialismo yanqui y sus socios locales en Latinoamérica y el mundo.