La derecha venezolana, como parte de su ofensiva, envió un mensaje a Israel reivindicando a ese Estado genocida, luego de que el Gobierno derechista de Netanyahu se sumara al reconocimiento del intento de golpe e injerencia norteamericana.
Mirta Pacheco @mirtapacheco1
Jueves 31 de enero de 2019 22:30
Luego de que Estados Unidos y gobiernos latinoamericanos, de signo de derecha, reconocieran a Guaidó como “presidente a cargo”, y que luego se sumara la Unión Europea, buscando abiertamente legitimar tanto el intento de golpe de la derecha venezolana como la injerencia norteamericana, ahora el turno le tocó al Estado Nacional Judío (el Estado teocrático emplazado en Medio oriente, socio menor del imperialismo norteamericano).
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El martes 29 de enero, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu –líder del partido de derecha Likud- dio ese paso reconociendo a Guaidó. Para “Bibi” (así es llamado por la prensa de su país), se trata de seguir a pie juntillas la política de su principal aliado Donald Trump.
Mantenerse en el plano internacional en la misma línea que el gobierno de Estados Unidos, que cada día que pasa más desembozadamente amenaza a Venezuela con una intervención, puede ser para Netanyahu una salvaguardia.
Ya que en el plano interno le llueven las denuncias y críticas por corrupción y la coalición de gobierno que encabeza atraviesa un tembladeral político. Esto, a tan solo dos meses de las elecciones en aquel territorio usurpado a sangre y fuego al pueblo palestino.
El reconocimiento del Estado sionista, a la derecha golpista de Venezuela, cuestión que incluye la aceptación del intento de injerencia del imperialismo norteamericano en los asuntos internos de un país latinoamericano con el objetivo liso y llano de expoliar las riquezas naturales de ese país, es coherente con ese Estado de aquella región del mundo, que desde su constitución en 1948 viene cometiendo todo tipo de crímenes contra la población palestina.
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Pero también estos sectores no dejan de hacer gala de un cinismo a prueba de todo: gobiernos que se enriquecieron con dictaduras militares, como es el caso de Macri y su familia, o que reciben apoyo interno de sectores también pro dictadura -Piñera de Chile-.
Son gobiernos que en la actualidad aplican ajustes que apuntan contra los sectores populares de la población (como también lo hace Duque en Colombia) –represión mediante-, mientras hablan de respeto a las libertades democráticas, apoyando un intento de golpe digitado por EEUU, que no va a hacer otra cosa que agravar las penurias que hoy día está sufriendo la clase trabajadora y sectores populares.
Callejón sin salida a la que los llevó Maduro y el chavismo en general. Hoy es el pueblo venezolano que paga las consecuencias de ese mal llamado “socialismo del S. XXI”.
Otra muestra de hipocresía y cinismo lo dio una de las líderes de la Asamblea Nacional venezolana, institución que hizo surgir a Guaidó como máximo exponente del intento golpista. Se trata de María Corina Machado.
Machado, luego del reconocimiento que diera Netanyahu al golpista Guaidó, grabó un saludo al líder israelí y por extensión a la población de ese país.
Allí plantea que ellos pretenden reestablecer relaciones con Israel, recordemos que en 2009, Hugo Chávez cortó esas relaciones diplomáticas luego de la operación israelí "plomo fundido", donde el sionismo asesinó en Gaza a más de 1300 palestinos, en 25 días que duró ese ataque.
En verdad, más allá de lo correcto de esta decisión que tomara Chavez, esta estuvo más motivada por los acuerdos petroleros que mantenía con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), de la cual Venezuela es parte.
La representante de la derecha, en su mensaje grabado, recuerda entre otras cosas, vanagloriándose de ello, que Venezuela en 1947 fue uno de los países que votó, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, la constitución del Estado de Israel. Cuestión que conllevó la masacre y expulsión de pobladores palestinos de sus propias tierras.
Precisamente fue un gobierno surgido de un golpe de Estado cívico militar, el de la Venezuela que otorgó un voto positivo a la creación de un Estado que fue más un acuerdo político entre una Gran Bretaña, en retirada como potencia hegemónica y EEUU, que comenzaba a portar ese poder mundial.
Continúa en ese video, la líder derechista hablando de libertades, de democracia y del peligro que conlleva el terrorismo de una Venezuela gobernada por Maduro.
Esto se lo dice al líder de un país, repetimos una vez más, que ejerce terrorismo sobre una población que sufre día a día los ataques de un ejército que es el más poderoso de la región y el único de Medio Oriente al que todas las potencias mundiales le permiten tener armamento nuclear.
Muy distinto el tratamiento que recibe Irán, de parte de los países imperialistas, en particular del gobierno de Trump, que constantemente amenaza a ese país persa por su programa nuclear.
Distinta vara, según de quién se trate. Lo que nunca admitirá la derecha venezolana es que nada le importa el bienestar del pueblo trabajador de su país, sino no hubiera celebrado el embargo estadounidense sobre PDVSA, por ejemplo.
Ni hablar de lo que ni ellos ni Maduro están dispuestos a hacer: repatriar forzosamente los 600 mil millones de dólares que fugaron de ese país tanto empresarios de derecha como chavistas.
Eso aliviaría en parte las penurias por la que está pasando el pueblo venezolano, gracias a las políticas implementadas por Maduro y que el programa de la derecha (liberar la economía, aumentos tarifarios, etc.), no va a hacer otra cosa que agravar.