A más de una semana de la firma de los acuerdos entre México y EE.UU. la situación para los migrantes centroamericanos se ha recrudecido brutalmente en territorio mexicano. Nada que envidarle a la política trumpista, ahora encarnada en el gobierno de la 4ta transformación.

Jesús Pegueros Estudiante de la Facultad de Economía de la UNAM | @DemoPegueros
Martes 18 de junio de 2019
Este lunes se cumplió una semana del inicio de las operaciones emanadas de los acuerdos que firmó el gobierno estadounidense y la delegación mexicana encabezada por Macerlo Ebrad. En esencia se trata de un recrudecimiento de las políticas antimigratorias que han vuelto un verdadero infierno la frontera entre México y Guatemala donde los abusos, la impunidad y el racismo por parte de las instituciones mexicanas, como la Guardia Nacional (GN) y el Instituto Nacional de Migración (INM), nada le envidian al actuar de la Patrulla Fronteriza al norte del Río Bravo.
La estación migratoria Siglo XXI es el terror de miles de migrantes que son trasladados por los cuerpos de la recién creada Guardia Nacional y la Policía Federal. En este lugar se cometen todo tipo de infamias por parte de los integrantes del INM y demás autoridades mexicanas, muchas de ellas verdaderas torturas como el hacinamiento de hasta 50 personas en cuartos de 3 x 4 metros, la confiscación y destrucción de documentos propiedad de los detenidos, privación de alimento y agua, condiciones insalubres, etc.
«Vi como rompieron mis papeles y luego los tiraron a la basura, así sin explicación ni nada, detrás de una reja yo no podía hacer nada. Migrante hondureño»
Aunque los portavoces del gobierno que encabeza Andrés Manuel hablaron de un plan integral de desarrollo para Centroamérica, la respuesta hasta ahora ha sido la militarización, la criminalización y persecución de familias que contradictoriamente huyen de estos elementos presentes en su tierra natal. De esta manera México se está convirtiendo en el tan ansiado “muro” que Trump quería para detener el flujo migratorio hacia su país.
No se podía esperar otra cosa luego de la asunción de Francisco Garduño, un especialista en cárceles, como nuevo titular del INM, cuya primera acción fue el despliegue de un millar más de elementos alrededor de los operativos ya en curso, dejando en claro que la política del gobierno de la 4ta trasformación hacia los migrantes es la de tomarlos como delincuentes. Lo visto en estos días es solo el comienzo de una tendencia xenófoba y barbárica que replica los métodos que sufren los propios mexicanos que cruzan la frontera con Estados Unidos en busca de mejores oportunidades para ellos y sus familias.
«No podía dormir, tenía miedo de que me quitaran a mis dos hijos, lo vi pasar con una madre que no paraba de llorar por encontrar a su pequeño de 2 años y no puedo imaginar el verme en esa situación. Madre migrante»
Los empresarios, los senadores, dirigentes de los principales partidos y hasta el propio presidente de la república festejaron en su momento el acuerdo realizado con Trump. Nadie pensó en que este convenio sería un frente común contra los más vulnerados por parte de la injerencia económica y militar por parte del mismo Estados Unidos en la región centroamericana.
Mientras los cancilleres y representantes de ambos gobiernos continúen discutiendo distintas vías para enfrentar el fenómeno migratorio, las “cárceles” de migrantes seguirán desbordadas, llenas de rostros de bebés, jóvenes, madres, trabajadores sin mucho que esperar y todo por perder.
Las condiciones de los trabajadores en México y Centroamérica se asimilan en bajos salarios, violencia generalizada, inestabilidad laboral, entre otras, y comparten la condición de explotados con los trabajadores de Estados Unidos. Nada se gana apoyando las políticas xenofóbicas y racistas impulsadas principalmente por el empresariado y la clase política patronal, cuya fortuna es a costa de la explotación de millones independientemente del color y el acento.
Ningún ser humano debe de ser considerado ilegal. Es importante poner en pie un movimiento por el libre tránsito de personas, así como plenos derechos políticos y sociales para los migrantes en todo el continente y contra cualquier cuerpo institucional o paramilitar que impida este derecho humano, desde los Rangers en Estados Unidos, ampliamente conocidos por literalmente cazar mexicanos, y la Guardia Nacional de reciente creación para satisfacer los caprichos de Trump, amparada por el gobierno mexicano. Unamos los puños del norte y sur del Río Bravo así como del Río Suchiate y Usumacinta.

Jesús Pegueros
Estudiante de la Facultad de Economía de la UNAM