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Red Internacional
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#NIUNAMENOS. Habla el hermano de una víctima de femicidio: “Si no se lucha, no se obtiene justicia”

El 18 de agosto de 2010, Fátima Catan fue asesinada por su pareja Martín Santillán, quien la prendió fuego en su domicilio de la localidad de Fiorito, partido de Lomas de Zamora. Fátima tenía 24 años y estaba embaraza. El asesino instaló la versión de que ella se prendió fuego sola cuando limpiaba un CD con alcohol y prendió un cigarrillo. La lucha de la familia Catán se convirtió en emblema de los que pelean contra el femicidio. El 28 de abril de este año el Tribunal Oral en lo Criminal condenó a Santillán a 20 años de prisión.

Miércoles 20 de mayo de 2015

La Izquierda Diario entrevistó a Nahuel Catán, hermano de Fátima, después de conocerse la sentencia sobre el caso.

Hace tres semanas fue condenado a 20 años el asesino de tu hermana. ¿Cómo fueron estos cinco años de lucha?

Fue una lucha muy larga, al principio nos sentíamos muy solos porque nadie nos creía. Primero la juzgaban a ella, que estaba muerta y le creían a él, que la mató prendiéndole fuego. El primer tiempo, él estaba libre y pasaba por las calles burlándose de nosotros.

En un primer momento, lo tomaron como testigo. Gracias a la lucha que dimos nosotros, principalmente mi mamá, logramos que sea acusado. Mi vieja golpeó todas las puertas que existían, medios, juzgados y oficinas estatales, fue un huracán en la lucha.

Si nosotros no salíamos a pelear no íbamos a obtener justicia, queríamos que otros casos se animen a denunciar, siempre dimos ese mensaje. En Fiorito logramos, con la lucha, fundar un hogar de acogida, Hogar Fátima Catán,para orientar a mujeres que sufren la violencia machista.

Sufrimos todo tipo de amenazas en estos cinco años. A mi me secuestraron en la calle y me dieron una golpiza, pidiéndome que mi mama se baje de la lucha; sufrimos atentados a mi casa, llamadas amenazándonos de muerte; mi mamá hace un año sufrió dos ACV en un mes producto de todo esto. Todo el tiempo buscaban imponernos miedo, pero nunca lo tuvimos.

¿Contra quiénes lucharon todo este tiempo?

Contra todos. Desde las comisarías que no te toman las denuncias de mujeres golpeadas si no sos conocido de la fuerza (como sucede en Fiorito), hasta la justicia. Nosotros nunca estuvimos en un juicio y era fuerte lo que escuchábamos ahí adentro. Los alegatos de parte del asesino fueron de lo peor: nos preguntaban cómo estaba vestida mi hermana cuando fue asesinada, decían que como ella trabajaba de noche [atendía una barra] no tenia derecho a nada.

El primer abogado que teníamos nos mentía, estaba comprado como varios de los jueces; nos pedía que no nos expongamos y que no hagamos "quilombo". Nosotros sacábamos fuerza al acordarnos de Fátima. Ella era una chispa de alegría, le sacaba una sonrisa a cualquiera.

¿Qué pensás de la difusión que están teniendo en estos días los casos de violencia contra las mujeres y de la convocatoria para el 3 de junio?

El caso de mi hermana tiene que ser un punto de apoyo para otros casos invisibilizados, para que se animen a denunciar y sobre todo para tener en claro que si no se lucha, no se obtiene justicia. Volvimos a revivir todo el dolor en estos días, pero sabemos que mientras más salgan a denunciar, a pelear contra el femicidio, se logrará el apoyo de miles de personas. Nosotros vamos a asistir a la marcha del 3 de junio apoyando el reclamo de "Ni una menos".