Por primera vez un partido mayoritario en Estados Unidos elige a una mujer para competir en las elecciones nacionales. ¿Es Hillary Clinton la candidata de las mujeres?

Celeste Murillo @rompe_teclas
Miércoles 27 de julio de 2016
La exsecretaria de Estado, exsenadora y exprimera dama, Hillary Clinton, se convirtió el martes 26 en la primera mujer candidata de uno de los dos partidos mayoritarios en aspirar a la presidencia de Estados Unidos.
El diario La Nación de Argentina tituló “Hazaña” y dijo que la candidatura de Clinton era un "empoderamiento" para las niñas que a partir de ahora sabrían que una mujer puede ser presidenta (aunque ya existen varias en el mundo). La propia Michelle Obama dijo que gracias a Clinton, sus hijas “pueden dar por sentado que una mujer puede convertirse en presidenta”. La misma “inspiración” despertó en feministas, celebridades y legisladoras que apoyan la campaña de Hillary, que prometió nombrar mujeres en el 50 % de su futuro gabinete, defender la igualdad salarial y los derechos de las mujeres y las niñas.
¿La opción para las mujeres?
La primera respuesta, fácil y tentadora parece ser “sí”. Porque el contrincante en las elecciones de noviembre será el republicano Donald Trump, que no solo apoya varios aspectos del programa conservador de ese partido sino que también es famoso por su retórica misógina (como parte de un discurso reaccionario sobre un sinfín de temas).
Porque el compañero de fórmula de Trump, Mike Pence, es famoso por su cruzada contra los derechos de las mujeres y un homofóbico notable. Pence fue quien, cuando los republicanos tomaron el control del Congreso en 2011, escribió el primer proyecto para retirar los fondos federales del programa de salud reproductiva.
Y porque es cierto que las mujeres son carne de cañón en la campaña republicana. Sus derechos son despreciados, junto con los de las comunidades afroamericana y latina. Pero, ¿se traduce esto automáticamente en un apoyo a la candidata demócrata?
¿Una campaña feminista?
El pasado martes, cuando consiguió la nominación, la imagen de Hillary Clinton apareció en la pantalla detrás de un cristal que estalló en pedazos, en una clara alusión a 2008, cuando perdía las primarias con Obama. En esa ocasión, dijo, “Aunque no fuimos capaces de atravesar ese alto y duro techo de vidrio esta vez, gracias a ustedes logramos hacerle 18 millones de fisuras”.
La campaña de Clinton tiene muy claro a quiénes se dirige. Sabe que debe fortalecer la alianza que llevó a los demócratas la Casa Blanca en 2008 y 2012, en la que las mujeres son indispensables (además de ser el bloque electoral más amplio del país).
Spot de la campaña de Hillary Clinton
Por eso, en el spot de su candidatura, las protagonistas son las sufragistas que conquistaron el derecho al voto a comienzos del siglo XX, el movimiento de liberación femenino de los años ’60 y las jóvenes que hoy defienden los derechos conquistados, especialmente el derecho al aborto bajo ataque en varios estados (con el silencio cómplice de la Casa Blanca demócrata). Por el mismo motivo, se ven movilizaciones en defensa del matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque Clinton se opuso a ese derecho hasta hace algunos años.
Pero su vicepresidente, Tim Kaine (gobernador de Virginia), es un antiabortista confeso. Kaine está en contra del aborto por motivos religiosos. Y a pesar de que trató de cultivar una imagen progresista moderada, se reconoce su participación en la ley estatal que obliga a las mujeres que desean interrumpir su embarazo a una ecografía y ultrasonido (en el que se escucha el latido del feto), médicamente innecesarios, como forma de obstaculizar ese derecho.
Para muchas mujeres jóvenes no basta con que Hillary sea mujer; esperan que su candidato o candidata defienda los derechos de la mayoría de las mujeres. Y Hillary está lejos de serlo. Identificada como parte de la elite, aliada a Wall Street y representante del establishment, no contó con el apoyo de la mayoría de las feministas jóvenes, que prefirieron a Bernie Sanders en las internas (el 80 % según varias encuestas). “Puede que Clinton sea una mujer, pero también es blanca, rica, privilegiada y heterosexual”, escribió una estudiante universitaria durante la campaña. Y ese sector sigue siendo el principal desafío para Clinton hacia las elecciones de noviembre.
Porque así es como lo hacemos las mujeres, con amor
Para muchas feministas, la posibilidad de que Clinton llegue al gobierno del país más poderoso del mundo representa la oportunidad de romper el denominado “techo de cristal”. Y no sólo eso, sería para ellas una oportunidad de demostrar la forma en las que mujeres lidian con los problemas –implícitamente, de forma diferente a la de los varones-. ¿Es así?
Un spot protagonizado por actrices de Orange Is The New Black (una serie popular en Estados Unidos), Lena Dunham (protagonistas de Girls y una figura para muchas feministas jóvenes) y otras celebridades llama a apoyar la candidatura de Clinton. Entre muchas verdades, como que las mujeres en Estados Unidos están subrepresentadas con menos del 20 % de los escaños del Congreso cuando son casi el 60 % de los votantes, o grandes deudas como la licencia por maternidad paga (inexistente en EE.UU.) o la igualdad salarial, dicen que es la oportunidad de mostrarle al mundo “cómo lideran las mujeres, con amor”.
Spot “Así es como luce mi revolución” de actrices en apoyo a Clinton
Pero vale la pena recordar que en 2011, Hillary Clinton fue una de las tres mujeres que aconsejaron a Obama bombardear Libia (en medio de la “primavera árabe” en toda la región). Clinton (entonces secretaria de Estado), Samantha Power (Consejo de Seguridad Nacional) y Susan Rice (embajadora de EE.UU. en la ONU) estuvieron al frente de las operaciones militares.
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Las jóvenes que crecieron bajo los gobiernos de las familias Clinton y Bush saben que apoyó leyes como DOMA; que declaraba que ningún estado estaba obligado a reconocer una relación entre personas del mismo sexo; o la reforma de la ley del sistema criminal que alentó la encarcelación masiva de jóvenes afroamericanos y latinos, entre quienes hay muchas mujeres.
¿Más mujeres en puestos de poder significan un avance en la lucha contra la discriminación y machismo? Sí y no. Sí, porque muestra que las mujeres a lo largo de la historia mediante la movilización conquistaron lugares que antes les eran vedados (no se conoce hasta hoy ningún derecho regalado). Y no, porque su presencia, minoritaria, en esos puestos solo colabora con el sostenimiento y la reproducción del orden social actual, el capitalismo, que sigue apoyándose en la desigualdad.
Nada indica que la posibilidad de que Hillary Clinton llegue a la Casa Blanca vaya a ser diferente.

Celeste Murillo
Columnista de cultura y géneros en el programa de radio El Círculo Rojo.