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Red Internacional
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Aborto. Hoy se vota la causal de violación en la comisión de salud de la cámara de diputados

El debate sobre el proyecto de despenalización de aborto en tres causales propuesto por el gobierno de Bachelet, ha provocado fuertes crispaciones con la Iglesia, la derecha y la Democracia Cristiana, a pesar de sus limitaciones y de la exigencia de un sector de las organizaciones de mujeres y feministas sobre el derecho a aborto para todas las mujeres.

Natalia Cruces Santiago de Chile

Martes 15 de septiembre de 2015

En enero de este año el gobierno de Michelle Bachelet presentó el proyecto de despenalización de aborto en caso de riesgo de muerte para la mujer, inviabilidad fetal o violación, luego de que se pidiera la renuncia a la anterior ministra de salud Helia Molina por sus dichos sobre que las mujeres de clase alta abortaban en clínicas privadas.

En los dos primeros casos del proyecto presentado, se trataba de derechos que existían hasta 1989, cuando la dictadura de Pinochet terminó de criminalizar todas las formas de aborto, condenando a las mujeres a la clandestinidad y el riesgo para su salud.

Esta política de penalización total del aborto lleva a que Chile sea uno de los nueve países que en el mundo castiga cualquier tipo de aborto. Y los nulos avances que ha habido en la postdictadura se deben a la responsabilidad de los propios gobiernos concertacionistas y sus pactos con la derecha y la iglesia, que impidió cualquier avance en esta materia.

El proyecto actual tiene un 70% o más de apoyo en las encuestas. Sin embargo, la derecha y la iglesia, incluyendo a sectores de la Democracia Cristiana, se oponen incluso a legislar y evitar que se llame aborto incluso si una mujer tiene el riesgo de morir o si el feto es inviable. Ni hablar de la violación y lo que significa para la mujer, donde incluso parlamentarios de la UDI han dicho que las mujeres van a inventar que fueron violadas para justificar abortos o que los violadores van a estar más impunes para así seguir violando.

Los sectores conservadores se amparan en un supuesto discurso pro vida. Si, los mismos que apoyaron la dictadura y su violación a los derechos humanos, los que fueron funcionarios del régimen en el que se torturó masivamente, se asesinó y ejecutó, incluyendo a 9 mujeres embarazadas que están desaparecidas, quieren hablar de vida. Algo similar pasa con la iglesia, que está envuelta en el escándalo de abuso y encubrimiento, denunciada por quiénes fueron víctimas de Karadima y otros sacerdotes, a los que la jerarquía amparó.

La discusión sobre el aborto no es sobre la vida en general, sino que se trata de un tema político, social, económico e ideológico: donde se busca controlar el cuerpo y la sexualidad de la mujer, donde existe un tema de clase, ya que las mujeres de sectores acomodados pueden ir a clínicas privadas o viajar al extranjero a abortar, sin embargo son las mujeres de la clase trabajadora las que terminan en hospitales por aborto mal hechos y denunciadas a la justicia.

Los problemas al interior de la Nueva Mayoría

A pesar de que Bachelet presentó el proyecto como una más de sus grandes reformas, en el camino el proyecto se fue limitando cada vez más, tal como pasó con la reforma educativa, laboral o tributaria. Así, cediendo a las presiones de la derecha y la Democracia Cristiana, se introdujeron una serie de modificaciones para dejar contentos a los sectores más conservadores, como el acompañamiento a la mujer para presionarla a no abortar, aceptar la objeción de conciencia de los médicos, que un grupo de expertos tenga que validar la inviabilidad fetal, entre otras cosas.

Ha sido la DC uno de los principales partidos que se opone especialmente a la causal de violación. Hace unos meses atrás, sectores de ese partido amenazaron incluso a sus parlamentarios que de votar a favor del proyecto, tendrían que renunciar. Recordemos además las palabras del diputado Lorenzini, quién ponía en duda la violación diciendo “Hay mujeres que tienen relaciones porque, a lo mejor, tomaron un traguito de más ¿es violación también?”.

El Partido Comunista, el mejor defensor de la Nueva Mayoría

El Partido Comunista acaba de ratificar su permanencia en la Nueva Mayoría y el gobierno. Son los mejores defensores del “programa” y Bachelet.
El gobierno que no garantiza siquiera la educación gratuita como un derecho, como fue la exigencia que se impuso en las calles el año 2011, sino que apenas para un 50 o 60% y de algunos estudiantes; el gobierno que reprime al pueblo mapuche y sus demandas, mientras recibe a los camioneros derechistas en La Moneda, el mismo que enfrentó la lucha de los contratistas con represión, resultando muerto el obrero Nelson Quichillao, el que aprueba la detención por sospecha nuevamente, de la mano del PC. Este es su gobierno y del que es parte ese partido, junto a la DC, uno de los partidos que apoyó el golpe de Estado.

La ministra del SERNAM Claudia Pascual, militante de este partido, ha sido la mejor defensora del proyecto actual. Nada dicen del derecho al aborto para toda mujer que lo necesite. Nada dicen de los más de 100 mil abortos que se producen al año y que seguirán obligando a las mujeres a la clandestinidad, a la posibilidad de secuelas, a las denuncias penales.

Hoy se vota el proyecto en la comisión de salud de la cámara de diputados

Luego que la semana pasada se aprobara el proyecto en la causal de inviabilidad fetal y riesgo de muerte de la mujer, hoy se debería votar la causal de violación en la comisión de salud de la cámara, para que luego el proyecto pase a su votación.
Según el diputado PS Juan Luis Castro el proyecto se aprobaría con los votos de la Nueva Mayoría, aunque importantes sectores de la DC han manifestado su oposición. Los diputados de ese partido que están en la comisión, presentaron la indicación que se realice la denuncia para perseguir penalmente al violador. Por otro lado, la derecha que ya votó en contra las otras dos causales, es decir contra los derechos de la mujer, también lo hará en el caso de violación.

Por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito

La organización de mujeres Pan y Rosas Teresa Flores viene impulsando una campaña por el derecho al aborto legal, seguir y gratuito. Fueron parte de la Coordinadora 8 de marzo, que impulsó la marcha de este año bajo la consigna “sin abortos clandestinos”. También impulsaron y organizaron junto a otras organizaciones feministas y secretarías de género a nivel nacional, el Congreso por una educación No sexista el año pasado, que votó entre sus demandas el derecho al aborto para todas las mujeres.

Ante el debate actual, señalan que “hacemos un llamado amplio a seguir organizándonos, para exigir el aborto libre, legal, seguro y gratuito; porque todas las personas tenemos el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida reproductiva, sobre si tener hijos o no, cuántos, en qué momento y con quien; porque legalizando el aborto no se obliga a ninguna mujer a abortar; y porque siguen siendo las mujeres más pobres las que pagan el precio más alto de la clandestinidad y la ilegalidad de un aborto”.