Activistas denuncian:"ICE dejó morir a Roxanna, los pacientes no mueren de complicaciones por el SIDA hoy en día, mueren debido a la negación del tratamiento".

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Jueves 31 de mayo de 2018
Este miércoles, activistas defensores de los derechos de inmigrantes y de la comunidad LGBTI+ protestaron en Los Ángeles por la muerte de Roxanna Hernández bajo custodia del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés).
Según un comunicado difundido por el ICE, la migrante transgénero de 33 años fue detenida el 13 de mayo y fue hospitalizada hasta el 17 de mayo pasado en el hospital de la cárcel correccional Cibola "con neumonía, deshidratación y complicaciones asociadas al VIH". Sin dar ningún detalle sobre las condiciones en las que permaneció detenida, el comunicado informa que fue trasladada al Centro Médico Lovelace (LMC) en Albuquerque, en donde finalmente falleció "de un paro cardiaco" el pasado 25 de mayo.
Activistas y organizaciones cuestionaron esta versión. Denunciaron que las autoridades migratorias tardaron más de una semana en brindar a Roxanna el tratamiento médico que necesitaba y que los trámites burocráticos a que son sometidos quienes piden ayuda impidieron salvar su vida. Activistas han alertado sobre las otras personas trans de la Caravana Migrante detenidas, muchas de las cuales están en tratamiento de reemplazo hormonal y al menos una más está en tratamiento para VIH.
ICE dejó morir a Roxanna, los pacientes no mueren de complicaciones por el SIDA hoy en día, mueren debido a la negación del tratamiento.
Según denuncian activistas de organizaciones como El Centro Legal Transgénero (TLC), Familia: Trans Queer Liberation Movement y la Organización de Trans Latinas en Texas (OLTT), el mensaje enviado por ICE sobre las personas transgénero es que "son desechables y no merecen dignidad, seguridad o mantenerse con vida".
Migrantes transgénero solicitan asilo, retención de expulsión o protección de la Convención contra la Tortura debido a la violencia sexual y tortura que han padecido en sus países de origen. Llegar a Estados Unidos tiene riesgos similares, pues se enfrentan además a la doble discriminación, la criminalización, la persecusión y el hostigamiento por parte de la policía o, ya bajo custodia, por parte de otros detenidos.
El 9 de mayo, Roxanna Hernández ingresó a Estados Unidos por el puerto de San Ysidro, California, como parte de la Caravana de migrantes centroamericanos que atravesó México. El 13 de mayo fue detenida por agentes de la ICE y trasladada a El Paso, Texas. Según datos de la dependencia, esta era la cuarta vez que que había entrado en Estados Unidos. Dos veces fue deportada a México y una vez más a Honduras.
Al igual que Claudia Gómez González, joven migrante guatemalteca asesinada por un agente de la Patrulla Fronteriza en Laredo, Texas, Roxanna murió como parte de la ofensiva xenófoba encabezada por la administración de Donald Trump. Ahora más que nunca, la comunidad necesita organizarse para luchar codo a codo con otras luchas por plenos derechos para los trabajadores internacionales, particularmente para las mujeres inmigrantes transexuales que a diario se ven rodeadas de violencia.