Lunes 21 de septiembre de 2015 13:35
La educación pública en la Provincia de Buenos Aires tiene una enfermedad llamada desidia. Los síntomas que padece son la consultas pagas, la demora de tratamientos y cientos de denuncias por incumplimiento. El diagnóstico es una obra social vaciada de recursos que confirma lo poco que le importa a Scioli y al gobierno la salud de las y los docentes.
IOMA es la segunda obra social del país, con casi dos millones de afiliados y un presupuesto aproximado de más de $14 mil millones anuales. Sobre ella el gobernador y candidato presidencial del Frente Para la Victoria, Daniel Scioli, hace alarde de gestión como parte de su campaña.
Pero la realidad que los afiliados vivimos cotidianamente es muy diferente al del relato oficial. Son cada vez más recurrentes y mayores las denuncias y reclamos por demoras en los tratamientos y por deudas crónicas con los prestadores, lo que redunda en una falta de atención que, muchas veces, pone en riesgo la vida de las afiliadas y afiliados.
Hace dos meses LID dio a conocer el caso de Gustavo Castro, un joven trabajador municipal que se encadenó en la entrada de IOMA para exigirle el cumplimiento de un tratamiento que podía salvar su vida.
Lo cierto es que sobran pruebas de lo poco que le importa al candidato Scioli la salud de los trabajadores de la educación, ya sea por el pésimo estado de IOMA como en las condiciones paupérrimas en las que se encuentran los colegios y los materiales con los que se trabaja día día, llegando a costarle la vida a algunos, como fue el caso de Walter Lemejis que murió al caer de una escalera en mal estado mientras realizaba tareas de pintura en un jardín en Tres Lomas.
El último discurso de Cristina por la cadena nacional le dedicó frases a los docentes como “no falten” o “garantizar las clases es fundamental”. Lo cierto es que en ese discurso de la presidenta se puede entrever que nada bueno le depara a los docentes y sus conquistas. Ya que detrás de todas esas frases se está escondiendo una discusión central que consiste en quién es el responsable por el funcionamiento de la educación pública.
Si la escuela pública hoy funciona es por el esfuerzo diario de los docentes y auxiliares que, junto a los padres y estudiantes, logran sostenerla. Contra este nuevo ataque que se viene es necesario organizarse. Fortaleciendo la alternativa del Frente de Izquierda entre los trabajadores y la juventud.
Basta de Obras Sociales con las que se enriquecen los burócratas sindicales. Por el control democrático por parte de comités de trabajadores elegidos en la base. Hacia la centralización progresiva en un sistema de salud único, gratuito y de calidad, basado en una concepción integral de salud como derecho humano (obras públicas, vivienda, agua potable, alimentación), que se base en la liquidación del sistema privado y la integración de dichas unidades en un sistema de hospitales y centros de salud públicos, que funcione controlado por los trabajadores y usuarios, financiado con aportes crecientes según la escala de los ingresos que se destine a financiar a todo el sistema, y reforzado con impuestos progresivos a las grandes fortunas y el no pago de la deuda externa.