¿Por qué después de 50 años de silencio ahora las autoridades declaran el 2 de octubre como día sin labores? En esta nota profundizaremos en ello.
Lunes 1ro de octubre de 2018
Como explicamos aquí, las autoridades del Instituto Politécnico Nacional han hecho diversas declaraciones sobre el movimiento de 1968. Buscan mostrar a la comunidad una cara democrática y evitar por todos los medios posibles que pueda surgir un movimiento estudiantil en el IPN que se articule con el proceso abierto en la UNAM.
¿Por qué después de 50 años de silencio ahora las autoridades declaran el 2 de octubre como día sin labores? En esta nota profundizaremos más sobre eso.
La búsqueda de legitimidad
El enorme proceso del 2014, que hizo renunciar a la entonces directora Yoloxóchitl Bustamante Díez, hizo temblar fuertemente al antidemocrático régimen del IPN. Los engaños con los que las autoridades consiguieron de la repudiada Asamblea General Politécnica la entrega de los planteles a cambio de un Congreso que nunca llegó, dejaron en el movimiento una lección importante. La denuncia de la antidemocracia en el Instituto se convirtió en eje clave de las luchas de los siguientes años contra las medidas impuestas por la administración de Enrique Fernández Fassnacht, el priísta asignado por el gobierno de Enrique Peña Nieto para contener un nuevo embiste de la marea guinda.
Desde el paro en las vocacionales en el 2016, hasta el paro de escuelas como ESIME Azcapotzalco, el detonante común era la imposición desde la Dirección General de las políticas educativas en México (la reforma educativa), con la modificación de los planes de estudio, el aumento de cuotas, la falta de profesores frente a grupo o las terribles condiciones de infraestructura en las escuelas.
Ya desde 2016 estudiantes de vocacionales denunciaron el papel de grupos de choque (porros) financiados por las autoridades para hostigar y reprimir a los alumnos organizados. La Policía Bancaria Industrial no cumple un papel muy distinto.
La respuesta de las autoridades era la misma: la cerrazón y represión de los estudiantes a través del Abogado General y la gente de esta dependencia que amedrentaban a los estudiantes, conteniendo y desgastando los procesos para derrotarlos u otorgándoles condiciones mínimas como la renuncia de los directores. Siempre evitando que el cuestionamiento se profundizara y los movimientos se politizaran. Al que igual que las autoridades de la UNAM, las del IPN acompañaron su discurso conciliador con el despliegue de sus grupos de choque (porros) para reprimir a los estudiantes organizados.
La exigencia de su renuncia acompañó la administración de Fassnacht. Estudiantes, trabajadores y académicos rechazaron su reelección y se dispusieron a impulsar una consulta en una centena de planteles del IPN.
La salida de Fassnacht y la llegada de Mario Rodríguez Casas le dio un respiro al régimen del IPN, al cambiar a un priísta abiertamente autoritario por un priísta con un perfil mucho más anclado en el Instituto, con casi cinco décadas de carrera en él.
Como director de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, Rodríguez Casas se hizo de la simpatía del sector estudiantil organizando eventos “culturales” o “sociales” como kermeses, sin cambiar ninguno de los problemas de fondo que mencionamos anteriormente (cambio de planes, basificación docente, cuotas, etcétera).
Como Director General, Casas replicó su fórmula por todo el Instituto. Negociando asuntos administrativos (como el cambio de carrera) para evitar que el cuestionamiento avanzara y organizando una Feria del Libro sin informar los costos que ésta generó, pero que podríamos suponer exorbitantes por la cantidad de figuras y grupos musicales que asistieron. El presupuesto que debería ser para mejorar nuestras condiciones de estudio y laborales para académicos y trabajadores se invierte en embellecer la imagen de la Dirección General.
Hipocresía y cinismo de las autoridades del IPN
En diversos documentos y textos históricos se ha demostrado el actuar de las autoridades del IPN durante el proceso del 68: el 23 de septiembre en la toma del Casco de Santo Tomás, coludidas con el Ejército mexicano, fueron cómplices del asesinato de compañeros que resistieron heroicamente. Su silencio tras la matanza de la Plaza de las Tres Culturas fue también cómplice servil al régimen de Díaz Ordaz.
Es por esto que el hipócrita pronunciamiento de las autoridades politécnicas sobre el 2 de octubre es una afrenta al movimiento estudiantil del IPN y a todas las generaciones que desde esta trinchera han luchado por defender la educación pública y gratuita, con independencia de las autoridades y los partidos del régimen.
Es un discurso que además de buscar desarticular y bloquear a los estudiantes para cuestionar la enorme problemática de la educación en México (como han empezado a hacerlo los compañeros de la UNAM), busca establecer una continuidad histórica ficticia.
Hay que tenerlo muy claro: Las autoridades NUNCA han estado del lado de los estudiantes. Resulta pues ignominioso que ahora busquen lavar sus manos manchadas con la sangre de un sinnúmero de asesinados, presos y desaparecidos que ofrendaron sus esfuerzos para que el día de hoy tuviéramos acceso a una educación pública y gratuita. Derecho que está siendo arrasado en nuestro país con la cooperación de estas mismas autoridades.
En el 2014 las autoridades lo lograron, evitaron a toda costa que los estudiantes politécnicos marcharan el 2 de octubre, un duro golpe político al movimiento estudiantil de ese año que salió a las calles por todo el país en exigencia de la aparición con vida de nuestros 43 compañeros normalistas.
Sin embargo, lo más importante es sacar lecciones de la historia misma: este año no podemos permitir que nos desmovilicen, ni mucho menos se legitimen a costa de nuestros caídos.
Por un 2 de octubre combativo y en las calles.
¡Defendamos juntos la educación pública!

Rafael Arturo Mota
Estudiante de ESIME, Unidad Zacatenco-IPN