La plaza Independencia fue escenario de una movilización para acompañar la lucha docente por un aumento salarial y en defensa de la educación.
Viernes 17 de agosto de 2018
En las puertas del Gymnasium se convocaron centenares de docentes, estudiantes e integrantes de la comunidad educativa para marchar hacia plaza Independencia en apoyo al reclamo docente por un aumento salarial. En la última reunión paritaria el gobierno nacional se desdijo de su oferta del 15% para ofrecer un provocativo 10,8%, en el marco de un plan de ajuste dictado por el FMI . Como respuesta, la Conadu Histórica ratificó el paro y el no inicio del segundo cuatrimestre y una serie de medidas como una movilización conjunta a nivel nacional este jueves.
La marcha estuvo encabezada por una intervención de los estudiantes de Teatro, con carteles en apoyo al docente y rechazando al FMI. Luego estuvieron los docentes nucleados en Adiunt, los estudiantes de las escuelas experimentales y agrupaciones estudiantiles como la Juventud del PTS, Sur, Pul, Cepa, entre otras. Paralelamente, el gremialismo de Conadu concentró en la Facultad de Derecho junto a corrientes estudiantiles del peronismo (MPE, JUP, Movimiento Humanista).
Plata para educación, ni para el FMI ni la Iglesia
El ataque a la universidad pública, englobado en una afrenta a la educación pública, es parte de los planes de ajuste que el gobierno nacional quiere llevar adelante para cumplir con las exigencias del FMI. La aprobación de presupuesto para el 2019 con fuertes recortes es algo que está negociando Cambiemos con el peronismo. Solo con los 65.000 millones de dólares destinados a pagar los intereses de deuda en 2016, se podría haber multiplicado 17 veces el presupuesto universitario. Los rectores del CIN, algunos de los cuales mostraron preocupación por el atraso en el envío de los ya magros fondos, presentaron un presupuesto para 2019 donde el aumento salarial para los docentes está previsto en un 15%, lejos de lo exigido por la docencia.
Al mismo tiempo, la juventud de los secundarios y las facultades vienen de ser protagonistas de una gran pelea por el aborto legal. Con la lección de que los derechos se defienden y se conquistan en las calles, se consolidó una fuerza necesaria para esta batalla por la educación pública. Como se plantea desde una declaración de la Juventud del PTS, “abierto el desafío por avanzar en la separación de la Iglesia y el Estado, se puede pensar todo el dinero que podría ir a educación si se deja de gastar más de $130 millones en obispos o si las iglesias comenzaran a pagar impuestos por sus inmuebles. Esta pelea también incluye avanzar a una educación científica y laica, sin el peso del clero que es sostenido por las autoridades que no pierden oportunidad en congraciarse con quienes se oponen a nuestros derechos”.
Para masificar el reclamo, es fundamental que los centros de estudiantes se pongan a la cabeza de organizar a los estudiantes, una necesidad que debe responder de manera independiente de las autoridades y sin caer en el rutinarismo. Para fortalecer la lucha docente hay organizar democráticamente y desde las bases al movimiento estudiantil, apostando a poner en pie nuevas instancias de debate y coordinación. Con esas fuerzas en las calles de todo el país es posible torcerle el brazo al gobierno.