Decenas de policías y carros hidrantes se encuentran sobre la calle Pichincha al 191 para desalojar a 7 familias de su vivienda. El pedido de desalojo fue hecho por el Gobierno de la Ciudad. Impiden a la prensa presenciar el operativo.
Viernes 23 de septiembre de 2016 11:16
Un importante operativo de la Policía Metropolitana que incluye decenas de efectivos y carros hidrantes pretende llevar adelante el desalojo de 7 familias en el barrio de Balvanera, donde viven 15 chicos. La exagerada puesta en escena por parte de la Policía, es un claro mensaje de cuál es la respuesta del Gobierno de la Ciudad frente al conflicto de la vivienda. A su vez, impiden el ingreso a la prensa por orden de la fiscal.
Organizaciones sociales junto a los habitantes y vecinos de la zona se concentraban en las puertas de la vivienda para resistir el desalojo.
Ya el lunes los habitantes de la vivienda ubicada en Pichincha al 191 se habían encontrado con una faja de clausura y con el pedido de desalojo realizado por el Gobierno de la Ciudad, argumentando un supuesto “peligro de derrumbe” de la propiedad como si la vida de sus ocupantes le importara.
La causa está a cargo del juez Tavosnanska y la fiscal Barcia. Ambos llevaron adelante otros procesos de desalojo en la Ciudad como el de la Sala Alberdi, que se desarrolló con una violenta represión que incluyó gases y balas de plomo, por las que tres personas resultaron heridas.
Es sabido que el problema habitacional es uno de los mayores que se viven en la Ciudad de Buenos Aires. Según datos de la defensoría del pueblo, alrededor del 40% de los porteños son inquilinos u ocupantes, el 11% de los hogares presenta hacinamiento, llegando a niveles del 20% en la zona sur de la ciudad y el 6% de la población total de la Ciudad vive en villas, asentamientos informales y núcleos habitacionales transitorios. La contracara de esta realidad son las más de 65.000 viviendas en condiciones de ser habitadas que se encuentran vacías, producto del boom del negocio inmobiliario y la especulación capitalista.
El modelo del PRO de una ciudad para ricos se ha ido profundizando con el correr de los años, de la mano de grandes contratistas y empresarios amigos como Nicolás Caputo por un lado y de la represión y el desalojo de familias por otro. En Pichincha 191 un nuevo capítulo vuelve a dejar en claro esta realidad.