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Red Internacional
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LA SEMANA POLITICA. Incendios y grietas de clase

Descontando la pequeña política de los embates de la derecha contra el Gobierno, la gran política se coló estos días: una grieta de clase que se abría y se respondía con el imposible (e indeseable) llamado a la “unidad nacional”.

Nicolás Miranda Comité de Redacción

Lunes 30 de enero de 2017

Las calamidades del capitalismo neoliberal…

Los terribles incendios se propagaron en solo 10 días. El domingo 15 de enero el incendio en Vichuquén dio el aviso. Solo dos días después, el martes 17 el fuego encendía Pumanque, Región de O’Higgins, llegando a arrasar poco después el 80% del territorio de esa comuna, y abrazaba dos Regiones, esta de O’Higgins y la del Maule. Solo una semana después, el miércoles 25, el fuego consumió un poblado entero, Santa Olga. El jueves 26 el fuego llega a la Región del Bío Bío, se acerca a Concepción, amenaza a las Regiones de La Araucanía y Los Ríos.

La velocidad, la destrucción, necesitaba explicaciones, que no tardaron en llegar. Todas tienen por base el capitalismo neoliberal. Entre ellas: 1) el tipo de vegetación de pinos y eucaliptos, porque es seca, fácilmente incendiable, agravado porque genera que haya menos agua en el suelo; 2) la deforestación de la vegetación nativa sin reponer lo cortado; 3) los factores climáticos, con el aumento de las temperaturas, que es efecto y causa del cambio climático global, con la coincidencia del aumento de los vientos; 4) todo esto agravado a su vez por el tendido de cables de alta tensión que pasan por los espacios forestales que generan ondas y calor, pero que, además, como está denunciado, no se instalan y mantienen como es debido (por ejemplo, despejando la zona de materiales inflamables); 5) la desertificación, un fenómeno resultado del cambio climático global y del mal uso de suelo por parte de las forestales.

El cambio climático global, en discusión, tiene como responsable en su intensificación al capitalismo global. En Chile, se ve agravado por el capitalismo neoliberal: las plantaciones exóticas de pinos y eucaliptus destruyendo los bosques nativos (que hacen de cortafuegos natural) son resultado de saqueo de las empresas forestales; los tendidos de cables de alta tensión inadecuados, son responsabilidad de las empresas eléctricas; la desertificación, de la privatización del agua.

No termina allí: el estado subsidiario, que reserva fondos para transferir a las empresas (disimulados con el gasto social focalizado), desfinancia la satisfacción de necesidades sociales (desde la salud, la educación y la vivienda, a la planificación y gestión de los recursos naturales); los recursos naturales están privatizados (desde la tierra y los bosques, al agua, pasando por la minería y los recursos del mar). Precariza el trabajo, como se expuso ahora ddramáticamente con los brigadistas de la CONAF.

El capitalismo neoliberal es el responsable general.

… y la responsabilidad de los empresarios y sus Gobiernos

El DFL 701 se instaló en dictadura para favorecer a los dos grandes grupos económicos con intereses forestales dueños de Chile, Matte y Angellini. Con el, se financiaron para arrasar con los bosques nativos, hacer una reocupación del territorio mapuche, y propagar como una plaga las plantaciones exóticas. Los gobiernos de la Concertación, de la derecha de Piñera, de la Nueva Mayoría de Bachelet, lo dejaron intacto.

Las empresas forestales de Matter y Angellini, empresas monopólicas imperialistas de la electricidad como CGE, son directas responsables de este escenario de calamidad.

Las denuncias de estas responsabilidades no vinieron de la izquierda. Se abrió una brecha entre la clase empresariales: empresarios agrícolas denunciaban a las empresas eléctricas. Abierta la brecha, llegó la denuncia a las empresas forestales.

Una vez más, frente a una catástrofe natural, el Chile real, el de sus contradicciones de clase, salía a la superficie.

La grieta de clase

Así, una vez más, una catástrofe natural se transformó en una crisis política y social.

Esta vez, por su magnitud y extensión, las denuncias a la clase empresarial, los dueños de Chile, a costa del saqueo de los recursos naturales y la explotación de la clase trabajadora, tuvieron repercusión nacional.

Las grietas de clase florecieron, saliendo a la superficie.

Es un clima, un ánimo social, que alimenta subterráneamente las movilizaciones, las luchas, las demandas, los procesos de reorganización de trabajadores, estudiantes, y mujeres, y que se ven en movimientos como NO+AFP entre los trabajadores, o Niunamenos entre las mujeres oprimidas.
Pero que se deja pasar, al menos por las organizaciones mayoritarias de los trabajadores. Este fin de semana se realizó un Congreso ampliado de la CUT que, salvo una mención a su inicio, nada decidió para intervenir. Los estudiantes, con la CONFECH, sí organizaron acopios en ayuda. Algunos intelectuales sumaron su voz denunciando las responsabilidades empresariales y del “modelo”, al menos el forestal. Y organizaciones sociales convocaron a una movilización para el martes 31 contra el DFL 701.

Al dejarlo pasar, se da espacio a la respuesta de la clase empresarial y sus partidos y Gobierno para evitar se agrande, y active, la grieta de clase.

La respuesta empresarial, de su Gobierno y sus partidos

Más allá de la disputa pequeña de la derecha denunciando la tardanza en la respuesta del Gobierno, que responde aclarando que el Gobierno de Piñera tampoco avanzó en nada y restó fondos incluso para la CONAF, buscaron responder a la grieta de clase abierta, con cuatro líneas de acción:
La primera. El Gobierno puso bajo control de las Fuerzas Armadas a 4 Regiones: O’Higgins, Maule, Bío Bío, La Araucanía, decretando estado de catástrofe. Aunque se admite que las FFAA no tienen capacidad para responder a estas emergencias (ni deberían tenerla, sino un servicio civil). Además, uno de los suyos, el ex comandante de la Armada Edmundo González Robles por twitter manifestó que se trata de "terrorismo reinvindicatorio de activistas Mapuches".

La segunda. Desviar la atención a los causantes individuales inmediatos. Hasta el momento hay 36 detenidos, 4 fueron llevados a juicio, y se invocó la Ley de Seguridad del Estado. Todo amplificado por sus medios de comunicación empresariales.

La tercera. La más claramente dirigida contra la grieta de clase: el llamado a la unidad nacional. Bachelet se reunió con empresarios y dirigentes religiosos. El obispo Goic llamó a “unirnos sin mirar los errores que se puedan haber cometido”. Entre los empresarios estuvieron Sergio Torretti presidente Cámara Chilena de la Construcción; Maria Teresa Arana, gerente de Corma; Enrique Leiva, secretario general Asoex; Juan Carlos Sepúlveda, gerente general Fedefruta, Fernardo Matte Larraín, director CMPC; Hernán Rodriguez, gerente general CMPC; Camila Merino, gerente Arauco; Manuel Bezanilla, presidente Arauco y Fernando Alvear, gerente general CPC. Notese que estuvieron los de las forestales: Corma, CMPC (Matte), Arauco (Angellini).

La cuarta. La ayuda empresarial. Dado el nivel de cuestionamiento anti-empresarial general y la grieta de clase que salía a la superficie, los empresarios, esta vez y a diferencia de otras veces, activaron su ayuda empresarial: *La CMPC anunció la donación de madera para la reconstrucción de las casas en Santa Olga. *La Cámara Nacional de Comercio abrió una cuenta para que sus socios aporten a la campaña Desafío Levantemos Chile. *La familia Saieh (COPESA) y Juan Carlos Yarur (BCI) donaron un avión con una capacidad de 15 mil litros de agua. *El matrimonio de Lucy Ana Avilés y Ben Walton, pagaron por el uso por cinco días del avión Super Tanker. *La familia Luksic anunció el aporte de 2 millones de dólares para que el Super Tanker opere durante una semana más. *Walmart decidió el envío de productos de primera necesidad a distintas comunas.*Cencosud decidió que trabajadores de Jumbo y Santa Isabel se trasladen a la escuela de Santa Olga para instalar un casino que reparte 3.000 colaciones diarias de comida preparada en el mismo lugar. *Paris entregó productos como bloqueador solar y toallas, y algunos de sus centros comerciales los habilitaron como centros de acopio.

Hay que agregar los ataques directos de sectores de la derecha y empresarios, como los realizados contra la vicepresidenta de la FECH, y militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) y Pan y Rosas Bárbara Brito, ante su denuncia de la responsabilidad empresarial y planteo de la necesidad de expropiarlas bajo control de sus trabajadores. Y la campaña confucionista por redes sociales (como decir que habría miembros de las FARC y otros estarían provocando los incendios). Campañas en redes sociales que tienen base en la desorbitada exigencia de la derecha para declarar estado de sitio acusando de acciones terroristas.

Es novedoso. A la hipócrita ayuda empresarial, hay que contraponerle la ayuda del pueblo trabajador. Como surgió en anteriores eventos, hay que reponer la consigna de que solo el pueblo ayuda al pueblo, trabajador. Pero es solo un paso. El martes 31 se convocó a una movilización, para derogar el DFL 701. Es otro paso adelante. Así como las organizaciones estudiantiles, con centros de acopio como el de la FECH, las organizaciones sindicales tienen que unir sus esfuerzos. El DFL 701 está en discusión y ya no correrían sus bonificaciones a las grandes empresas, el “modelo forestal neoliberal” ya está instalado: hay que apuntar a la expropiación bajo control de sus trabajadores a las empresas responsables. El responsable es el capitalismo neoliberal y sus empresas. Para empezar a dar una salida de fondo, hace falta que gobiernen los trabajadores, sin los empresarios y sus representantes de la derecha y la Nueva Mayoría, y las calamidades que traen.