Amancio Ortega ¿Premio Princesa Asturias? Y miles de trabajadoras al paro. ¡Que las infraestructuras se pongan bajo control obrero! ¡Expropiemos las grandes fortunas!
Jueves 26 de marzo de 2020
Inditex anunciaba hace más de una semana un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) para toda su plantilla de personal de tiendas, eso implicaría dejar a 25.000 personas en paro, de una plantilla total de 40.000 empleadas y empleados, en el estado español.
En los últimos días, hemos sabido que pospone esa medida y se guarda el as en la manga, hasta el 15 de abril, cuando efectivamente, si se postergara el Estado de Alarma, haría efectivo el ERTE.
Mientras tanto, Inditex expone un comunicado en el que expone que asumirá el sueldo de sus trabajadoras y trabajadores. No es cierto que mantenga los puestos de trabajo, durante esta semana, multitud de empleados que tenían un contrato temporal están siendo despedidos, por e-mail y en el mejor de los casos por teléfono, cobrando así, únicamente los días que han trabajado y el finiquito; sin percibir el sueldo completo de su contrato, ya que la empresa se acoge a un ‘no superado período de prueba’.
Esa es una de las trampas de Inditex, una empresa que tiene multitud de personas manteniendo temporales que van acumulando para así asegurar que mantiene a esos trabajadores con menos derechos y asumiendo menos costes al echarlos.
¿Qué esconde realmente Amancio Ortega con las mascarillas que ha donado? Abro hilo
— Esperanza Fernández (@EspeNadieia) March 23, 2020
Sin embargo, los medios se hacen eco de una noticia la ‘donación’ de Amancio Ortega de 300.000 mascarillas al sistema sanitario español.
También ayer, conocíamos la propuesta, ya secundada con más de 100.000 firmas, de que Amancio Ortega recibiera el premio Princesa de Asturias, por su donación de mascarillas y por ser un ‘ejemplo de empatía y solidaridad’.
Se trata de dos noticias que se entienden mejor juntas. La estrategia de Inditex está funcionando si no cuestionamos que hay detrás de esa ‘donación’. No es ningún acto de solidaridad, es un lavado de cara más del propietario de esta multinacional.
No es ningún acto de solidaridad, de hecho, está lejos de serlo. Amancio Ortega, en Noviembre del 2019, tenía 63.000 millones de euros ¿qué son 300.000 mascarillas para uno de los hombres más ricos del mundo?
Es urgente que pongamos a disposición de la sanidad las grandes fortunas capitalistas. Esos 63.000 millones de euros, pueden, y sobre todo, deben salvar miles y miles de vidas.
La clase trabajadora no nos vamos a conformar con la aparente buena voluntad de nuestros patrones. Porque no les importan nuestras vidas, solo sus millonarias ganancias. De igual forma, tampoco podemos esperar a que las soluciones vengan de un gobierno que no interviene la sanidad privada, los pisos vacíos y las grandes fortunas. Queda claro que tenemos un gobierno al servicio de los capitalistas, del que pocas medidas de clase podemos esperar.
Es por todo lo anterior, que debemos organizarnos. Una propuesta muy viable y necesaria en tiempos de crisis es exigir que no se despida a nadie en ninguna empresa, que todas las infraestructuras de fabricación se pongan bajo el control de su plantilla, y que sean ellas, quiénes puedan decidir por medio de comités democráticos, quiénes deben quedarse en casa por ser población de riesgo o por tener a personas dependientes a su cargo y se puedan organizar para trabajar en jornadas reducidas, qué actividades laborales son prescindibles. Garantizar unas medidas de seguridad e higiene totales en su puesto de trabajo, y sobre todo, reconvertir su producción y garantizar la fabricación de ciertos materiales para la sanidad.
Inditex es un gigante del téxtil, debe dejar de fabricar ropa y diseñar nuevas colecciones y ponerse a disposición pública, sustituyendo lo anterior, por la fabricación de mascarillas, sábanas para hospitales, batas y trajes para personal sanitario.
Y sobre todo, no permitir que uno de los mayores capitalistas, se lucre y obtenga ningún tipo de ganancia ni lavado de imagen, de esta crisis, a costa de nuestra salud.
La clase trabajadora no tenemos por qué resignarnos ante la catástrofe sanitaria actual y la posterior crisis económica, que ya se prevé peor que la del 2008 según algunos expertos. Si se tocan las grandes fortunas, si se ponen las empresas bajo el control de sus trabajadoras, no tenemos por qué volver a pagar esta crisis.