Una encuesta revelada por el diario El Cronista, revela que la preocupación por el aumento de precios es uno de los factores más importantes cuando se evalúa la gestión de Cambiemos.
Lunes 5 de marzo de 2018 11:37

Para un 59% de los encuestados la economía está peor que hace un año atrás, según una encuesta realizada por D’alessio Irol/Berensztein que publicó El Cronista. Al mismo tiempo sólo un 43% considera que la situación mejorará para el próximo año. Así, el Monitor de Humor Social y Político de la consultora da cuenta que uno de cada dos encuestados ve con poca esperanza el futuro económico por venir.
Según el estudio mencionado, la base de la desconfianza y el pesimismo estaría dado por la creciente inflación -que fue uno de los puntos que el macrismo prometió combatir durante su campaña presidencial de hace tres años- que a más de dos años de gestión de Cambiemos no la han podido controlar. Ahora, la preocupación por la subida de los precios se encuentra en el tope de las preocupaciones, superando a la “inseguridad” e incluso los ajustes tarifarios (causantes de la inflación).
Después de las jornadas de diciembre cuando se aprobó a punta de pistola la infame reforma previsional, la imagen del gobierno comenzó a caer. El costo político que pagó Cambiemos a partir de dicha votación fue muy grande y durante el verano no hizo más que recibir escándalos de distinto tipo que fueron erosionado la desconfianza de amplias capas de la población, incluso de su propia base social.
Macri, en su discurso en el inicio de las sesiones legislativas, reivindicó el “crecimiento invisible”. Este peculiar aforismo económico estuvo dirigido a todos los trabajadores que ven que su situación económica no mejora y que sus salarios cada vez alcanzan para menos, nada menos que al inicio de las discusiones paritarias.
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El sendero del “gradualismo” está lleno de espinas, el crecimiento es invisible para las mayorías populares. Discurso y realidad chocan constantemente.
Si bien el macrismo se alienta con que todavía nadie de la oposición pueda capitalizar el sostenido malestar social, su debilidad para firmar paritarias a la baja, y más en general para pasar las reformas antiobreras que le exigen el gran empresariado, abren la puerta a crisis políticas que retroalimentan la desconfianza en su gestión.
Por un lado, cada más sectores populares dudan de su capacidad para domar la inflación, y por el lado del empresariado dudan de que pueda llevar adelante el plan económico de ajuste que le exige. “Algunos nos critican por ir demasiado lento y otros por ir demasiado rápido”, resumió el ingeniero Macri.