A días de los dichos del programa xenófobo de Chile Vamos y el discurso antiinmigrante de Trump, el debate provocó la discusión de la realidad de los trabajadores de distintas nacionalidades en Chile.

Teresa Melipal Santiago de Chile
Jueves 8 de diciembre de 2016
Durante la semana pasada, la coalición de partidos políticos de derecha, Chile Vamos, anunció parte de su programa presidencial en favor a tomar políticas restrictivas a inmigrantes emulando al xenofóbico presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En marco al debate, la encuesta Cadem-Plaza Pública (ligada a Piñera) arrojó en sus resultados que el 75% de los 713 casos cree que Chile debería poner restricciones a la inmigración, mientras que el 24% cree que el país debería tener una política abierta de quienes ingresan. Por otro lado, la encuesta arrojó que un 85% de los encuestados está a favor de expulsar a los extranjeros que comenten delitos.
En tanto, el Gobierno de la Nueva Mayoría ha fijado dentro de sus últimas actualizaciones legislativas la Ley Migratoria, luego que Chile Vamos instalara este debate pero que aún no tiene fecha en la discusión dentro del Congreso. En esta materia el Gobierno sólo ha respondido con medidas tibias y débiles hacia el tema, planteando la creación de una nueva institucionalidad y un consejo para la política migratoria.
El Gobierno responde con aumentar la vigencia de las visas, mientras que el problema es estructural no es tocado de fondo cuando son decenas de inmigrantes que no tienen la legalidad ante el tipo de contrato de trabajo.
Empresarios: los beneficiados de la inmigración
Distintos son los debates que se han levantado en relación a las palabras extranjeros y migrantes. Así como el origen de las familias mestizas en América Latina, la confluencia de poblaciones indígenas (sedentarias y transhumantes) junto con las foráneas (europeas), marcaron un precedente para el desarrollo mercantil abriendo puertas al capitalismo en Europa. En este contexto, la migración era una palabra que podría optar a títulos, movilidad social y tierras para los intrépidos navegantes en post de la emergencia del capitalismo a costa de engaños, saqueos, trabajo forzado y muertes.
El pasado 22 de noviembre, en Longaví, región del Maule, se encontraron alrededor de 35 trabajadores haitianos en condiciones precarias de trabajo, donde habían llegado a Santiago para la construcción de una Iglesia y que luego fueron llevados a Longaví para el trabajo agrícola para la cosecha de manzanas. En este lugar fueron encontrados los trabajadores haitianos sin documentación, hacinados y en malas condiciones higiénicas. Pese a la denuncia de los medios, tanto la Seremi del Trabajo como el Departamento de Extranjería argumentaron el lamentable hallazgo pero con la censura del nombre de la persona que les prometió la estadía en aquel lugar.
Los trabajadores no tienen patria
En Chile, los dichos de Piñera respaldando al programa de Chile Vamos con la frase "muchas de las bandas de delincuentes en Chile son de extranjeros” ha causado descontento hasta en su misma clase social: capitalistas inmigrantes que se beneficiaron con los derechos que les otorgó el Estado ante la facilidad de contratar y explotar mano de obra, o empresarios nacionales que explotan a trabajadores de distintas nacionalidades en base a un trabajo precario, con extenuantes horas de trabajo y muchas veces sin contrato con el fin de ahorrar sus ganancias.
La migración es un concepto discursivo, y que hoy los capitalistas y empresarios utilizan para clasificar y categorizar la mano de obra, con el fin de segmentar la unidad de los trabajadores de distintas nacionalidades.
Para forjar un movimiento de los trabajadores es urgente disipar las ideas que impone la derecha y los empresarios, unificando la fuerza y lucha de los trabajadores en distintas partes del mundo.