El proyecto de la 4T pretende ser el más progresivo, pero lo que en verdad demuestra es la continuación del neoliberalismo, reflejándose en la línea dura contra los trabajadores y, en este caso específico, docentes y empleados de las UBBJ.
Viernes 28 de agosto de 2020
Las conferencias de prensa del gobierno de la 4T son un mecanismo que simula brindar información y una cierta cercanía de la autoridad con el ciudadano común, pero en realidad intentan dirigir la opinión pública. En ese caso, se han utilizado para colocar el tema de las Universidades para el Bienestar como un proyecto social mientras pretenden invisibilizar las terribles condiciones laborales que allí se concentran como laboratorio de pruebas; es decir, la profundización de la precarización laboral y educativa.
El 21 de agosto de 2020, en conferencia de prensa, Esteban Moctezuma, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), mencionó que el programa de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez (UBBJ) “es una de las herramientas para fortalecer la equidad educativa, que es una política de AMLO y aumentar la oferta educativa en educación superior”, pero lo que dice el secretario se contradice con la realidad, pues el golpe propinado a la educación superior, usando como excusa la pandemia, manteniendo trece universidades públicas en quiebra a las que la austeridad republicana niega el presupuesto para el pago, sobre todo, de salarios y prestaciones a los trabajadores, además de la reducción y estancamiento general de los presupuestos de las instituciones de educación superior.
En este marco, la participación en la misma conferencia de Raquel Sosa, titular del Organismo Coordinador de las UBBJ, se supeditó a la línea en educación de la SEP en cuanto al inicio de clases el 24 de agosto y los lineamientos de los comités de salud, sin tomar en cuenta las condiciones de estudiantes, docentes y trabajadores, así como la falta de seguro facultativo en gran parte de las escuelas.
La prioridad de las autoridades educativas ha sido dar números ambiguos e información confusa, comentan que son 140 Universidades para el Bienestar autorizadas. De este total se jactan de que 100 han avanzado y que algunas (sin dar el número exacto) ya cuentan con infraestructura. Para el inicio de clases 80 a 85 sedes estarán listas para enero del próximo año y sólo 30 estarán equipadas para este ciclo 2020-2, sin que Raquel Sosa señale una fecha concreta para el regreso. Todo lo anterior sin demostrarlo, ya que para el funcionamiento de estas Universidades no cuentan con reglas de operación claras.
Situación de las y los trabajadores de las Universidades del Bienestar
Estas cifras, ocultan que la labor de mantener activas estas universidades se lleva a cabo por 3 mil 17 trabajadores que realizan la instalación y habilitación de los planteles, ante lo que cabe preguntarse ¿de qué manera se les contrata?, ¿cuáles son sus condiciones laborales?, y ¿dónde está la información relativa a docentes, trabajadores manuales y de intendencia?
En cuanto a la situación de las y los docentes, sólo se destina presupuesto para contratar a 869 para que atiendan a 28 mil 953 estudiantes, contribuyendo con ello al hacinamiento y la carga laboral excesiva. Esto se traduce en jornadas extenuantes de trabajo sumadas a las horas no pagadas que se usan para planificar las clases, así como mayor exposición de la integridad de profesores, que obligan acudir a clases presenciales o que salen de su casa para satisfacer los insumos electrónicos en el marco de la pandemia del Covid-19.
La dureza del trato para las y los trabajadores tiene su máxima expresión en la sede Cuauhtémoc, antes Escuela de Derecho Ponciano Arriaga (EDPA), donde desde el año pasado los docentes no hemos percibido salario y las trabajadoras administrativas fueron despedidas injustificadamente.
Por si fuera poco, aunque no condenaron el apoyo de docentes al paro estudiantil de la EDPA con palabras explícitas, en los hechos sí lo hicieron y se nos dejó en un estado grave de vulnerabilidad, ya que no se garantizó nuestro sueldo ni derechos laborales, ni antes ni durante los cinco meses que duró el paro estudiantil que buscaba acabar con las condiciones de precarización laboral y educativa.
La semana pasada, sin tener facultades para ello, se nos solicitó participar en el proceso de evaluación para lo cual enviamos la documentación; pero, ahora resulta que se han impartido cursos de inducción y selección de profesores los días 24 y 25 de agosto en la CDMX para su valoración, sin que hayamos sido convocados los docentes de la EDPA.
El proyecto de la 4T pretende ser el más progresivo o, al menos, esa apariencia quiere dar, pero lo que en verdad demuestra es la continuación del neoliberalismo, lo que se refleja en la línea dura contra los trabajadores, también de educación superior, en esta administración, como se expresa en el levantamiento de la huelga del STUACh sin haber conquistado sus justas demandas; en la actual huelga de SutNotimex, que el gobierno no le ha dado ninguna respuesta a seis meses de estar sostenida por sus agremiados; y a diez meses de la negativa de diálogo a docentes despedidos de la UACM.
Lo cierto es que las y los trabajadores no pueden confiar en este gobierno ni en ninguno que no rompa, decididamente, con los intereses empresariales, por lo que la clase obrera necesita es una salida independiente del estado y las burocracias sindicales para luchar por la defensa de sus derechos y en favor de nuestros intereses.
Las y los docentes de las UBBJ seguimos denunciando esta política precarizadora y llamando a otros docentes de nuestro sector, así como a otros trabajadores a unirnos al Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos y a la Asamblea Nacional de Trabajadores de la Educación que fue resolución del 1er. Encuentro Nacional del 1 y 2 de agosto.
Visita la página de facebook del Movimiento Nacional contra la Precarización Laboral y los Despidos
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