Desde el triunfo de Bolsonaro, el senador peronista radicalizó su discurso en defensa del Presupuesto de Macri y el FMI. El macartismo, enfermedad infantil del macrismo.
Ulises Valdez @CLAVe
Miércoles 7 de noviembre de 2018 00:00
Miguel Ángel Pichetto está descontrolado. El triunfo de Jair Bolsonaro le ha pegado fuerte. No se sabe si es oportunismo político o simplemente transparentó sus pasiones. Poco importa. En las últimas semanas fue autor de varias declaraciones “resonantes”.
Este martes volvió a provocar con sus declaraciones reaccionarias. En este caso, para meterse en la disputa por el Presupuesto 2019. Su pasión por defender la ley acordada por Macri y el FMI sorprende hasta a algunos operadores de Cambiemos.
Por ejemplo, cuando esta tarde criticó “los discursos duros por izquierda” que piden no votar el Presupuesto 2019”. Para “Jair” Pichetto, las críticas al proyecto “no ayudan a los pobres, sino que los lesionan mucho más, porque si no hubiera Presupuesto el presidente podría hacer lo que quisiera”. Un argumento increíble, por más fundamentos técnicos que le quiera poner.
Pero lo más desopilante fue su reacción a una crítica de otro senador peronista. José Mayans (PJ Formosa) dijo que “es una vergüenza que jefes de bancada cambien para tratar solo los temas que le interesan al Ejecutivo”. No estaba diciendo ningún secreto: es para todos evidente la colaboración del líder del bloque Argentina Federal en el juego parlamentario de Cambiemos.
Ahí fue que “Jair” Pichetto enfureció. “Algunos quieren prender fuego a la pradera. Algunos gobernadores se compraron el traje cubano de la revolución” dijo con su tono sobrador.
Nadie puede pensar que Mayans es “de izquierda”: viene de votar contra el derecho al aborto y de apoyar leyes del gobierno. Ni hablar de los gobernadores del PJ: ajustan en sus provincias y negocian el Presupuesto 2019.
Pero Pichetto a todo le pone un tono de macartismo: la izquierda sería la fuente de todos los males. A su manera es un reconocimiento: es la que resiste, según su análisis, los ataques a los inmigrantes, al avance de las Fuerzas Armadas, a la aprobación del pacto de ajuste.
Parece que Jair Pichetto, o Miguel Angel Bolsonaro, sufre el macartismo, enfermedad infantil del macrismo.