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Red Internacional
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Debate. Jujuy: amenazas del Gobierno, estrategia de las conducciones sindicales y lucha contra la Reforma

La UCR apuesta al miedo y a dividir los reclamos. Busca retomar la iniciativa, pero esto evidencia debilidad más que fortaleza. La Multisectorial propone una política de muchas actividades, pero sin volver al camino de los paros provinciales. El camino para derrotar la reforma pasa por convocar al paro provincial y retomar una pelea común junto a las comunidades.

Viernes 7 de julio de 2023 01:46

El Gobierno de Gerardo Morales trabaja para dividir a los diversos sectores en lucha. Por ejemplo, otorgando aumentos parciales a determinados gremios que venían siendo parte del reclamo común por salarios y contra la reforma. Al mismo tiempo, intenta atemorizar a quienes siguen luchando. Este martes, el fiscal de Estado hizo una amenaza explícita. Pidió la detención “de los violentos, extorsionadores, delincuentes y sediciosos”. Además, anunció 150 imputaciones contra manifestantes.

Pero esa política de generar temor volvió a mostrar sus límites al día siguiente. Este miércoles por la tarde, una gran marcha encabezada por la docencia de Adep, reunió a miles de personas que marcharon por el centro de San Salvador. Orgullosas de su lucha y con la moral en alto, volvieron a reclamar contra Morales y ratificaron que no se rinden.

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Una estrategia de desmovilización

Morales no tiene consenso para su política. El intento delirante de recuperar la calle fracasó: su "marcha por la paz" no tuvo eco. Su ofensiva persecutoria no es fortaleza, pero se trata de un intento de tener iniciativa, apostando a debilitar la movilización.

Eso es posible, en parte, gracias a la acción de gran parte de las conducciones sindicales. Éstas apuestan a una política que combine acciones y actividades múltiples para presionar sobre las instituciones del Estado, en función de conseguir una salida favorable imposible. La lógica apunta a ver si, con muchas medidas y de menor contundencia, se pueda lograr que la Corte Suprema de Justicia decida que la reforma es inconstitucional. Pero esa es la Corte armada por Macri. ¿Por qué decidiría contra la reforma y a favor del reclamo del pueblo jujeño?

Una crítica similar se puede señalar sobre el pedido de Intervención federal en la provincia, planteo realizado por sectores del peronismo y discutido en diversos ámbitos. Esa propuesta debería ser aprobada en el Congreso Nacional, donde las coaliciones mayoritarias son Juntos por el Cambio y el peronismo del Frente de Todos, que hoy lleva de candidato a Sergio Massa. Massa no solo comparte muchas políticas con Morales; también le aportó el vicegobernador: Carlos Haquim es vicegobernador desde finales de 2015.

La política de pedir la inconstitucionalidad de la Reforma también es la que planteó Alberto Fernández, tras reunirse con representantes de las comunidades originarias en Buenos Aires. La impulsa el peronismo a nivel nacional y muchas direcciones sindicales y sociales la proponen también. Para el peronismo de Jujuy funciona como un paraguas para cubrirse, luego de haber avalado la reforma de Morales.

Pero avanzar por ese camino significa alejarse del momento de la lucha donde confluían todos los gremios estatales en paro, las comunidades con los cortes en la ruta y las organizaciones sociales apoyando. Es decir, el momento donde más fuerza había para derrotar la reforma, justo después del 20 de junio, cuando la represión de Morales fue condenada en todo el país.

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En Jujuy, las direcciones sindicales dirigidas por el peronismo son parte de esta política. En esta orientación, ya no se trata de derrotar en las calles y con el paro a la Reforma, sino de presionar a las instituciones más reaccionarias del país. Aquellas que son acusadas de lawfare y persecución a sus máximos dirigentes por parte del propio peronismo.

Suponemos que el peronismo no es ingenuo y sabe que eso no va a pasar. Entonces, lo que se busca con políticas de este tipo es que el pueblo no confíe en sus fuerzas y no las despliegue en toda su potencialidad. Es lógico que el peronismo busque esto: ellos también hacen y harán un ajuste más profundo que el actual. Quieren usar lo que pasa en Jujuy para mostrar lo malo que sería un gobierno de Juntos por el Cambio. Pero no para mostrar cómo se puede resistir y vencer los ataques y ajustes, basándose en la lucha del pueblo trabajador, las comunidades y todos los oprimidos.

Quienes quieren seguir gobernando contra el pueblo, lejos pueden estar de querer alentar la lucha más decidida. Por eso luego del paro de 48 horas que siguió a la represión, siguiendo esa lógica, la CGT y la CTA directamente se borraron. Una cuestión esencial para continuar la pelea contra la reforma y acompañar la gran lucha que viene dando Adep.

Un sector de las conducciones gremiales se mantuvo movilizado, convocando a marchas y otras acciones. Sin embargo, de conjunto, desarrolló una política que apunta objetivamente a la desmovilización.

La Multisectorial se constituyó en base a la Intersindical, pero excluyendo abiertamente a la izquierda. El PTS-Frente de Izquierda, junto a varias organizaciones sociales nucleadas en la Coordinadora No a la Reforma, venían exigiendo formas de coordinación con los sindicatos. La respuesta, evidentemente, fue no.

En la Multisectorial hay conducciones que responden al PJ y otras que son sindicalistas, pero no son parte de ese partido. Sin embargo, confluyen. Una de esas organizaciones, importante por su peso, es el SEOM.

El sindicalismo es la política por la cual las organizaciones gremiales tienen como única función conseguir mejoras en los salarios y en las condiciones de vida de sus afiliados. Lo que pase con el resto del pueblo y con el régimen político es algo que, en el mejor de los casos, está en segundo plano. Muchos sindicalistas se enorgullecen de ser "antipolíticos" o "antipartidos". Pero, cuando se trata de una lucha de todo el pueblo, privilegiar los intereses inmediatos de los afiliados lleva a salirse de la lucha seria.

Esa posición es, al menos ingenua. Si el régimen es recompone, lo que se consiguió hoy se perderá mañana. Si Morales gana la pelea por la Reforma -a costa de represión y también dando algunos aumentos para sacar a sectores de la escena-, más temprano que tarde volverá sobre lo que otorgó para sacarlo, para tirar las cosas hacia atrás. La realidad es que uno puede ser apolítico, pero eso no puede impedir que la política se acuerde de uno.

En esa situación ha quedado parte de la conducción de Cedems. El sábado 24 de junio, en una asamblea, la Mayoría de la Comisión Directiva impulsó la aceptación del acuerdo salarial y el levantamiento del paro. De esta forma, el sindicato docente se separó de la pelea conjunta que se venía llevando adelante con comunidades y con Adep, el gremio de primaria, que sigue su pelea hasta hoy. En esa asamblea, la posición de la Agrupación 9 de Abril (PTS e independientes) fue rechazar el ofrecimiento y continuar las medidas de lucha en acuerdo con comunidades y otros sectores que peleaban contra la reforma.

Hay que unir la lucha contra la reforma: hay fuerzas para derrotarla

En última instancia, o se abre un camino de lucha tan serio y decidido que sea capaz de derrotar al gobierno y abra una nueva situación de lucha de clases aguda en la provincia y el país; o el régimen intentará volverse a imponer con todas sus formas represivas, que caerán también sobre quienes no hayan querido ir hasta el final para derrotarlo.

Morales cometió más de un error de principiante, pero lo que no se le puede negar es su voluntad de vencer. Del lado de enfrente debe existir la misma voluntad. Y esa voluntad está en amplios sectores del pueblo trabajador y las comunidades que resisten y dicen "acá no se rinde nadie". Hace falta una política a altura de esa voluntad.

Para ello planteamos la necesidad de organizar y unificar todas las fuerzas que se fueron desplegando. De ahí nuestra propuesta de conformar una gran Asamblea provincial de trabajadores, trabajadoras, comunidades, estudiantes y sectores en lucha. Una instancia para coordinar medidas de lucha en común contra la reforma. Un ámbito organizado desde abajo, democráticamente, para discutir acciones que tengan consenso entre los diversos sectores. Allí se deberá imponer un paro general de todos los trabajadores, las comunidades, activo y con corte, hasta que caiga Morales.

Una parte del plan de desmovilización avanzó, pero aún estamos a tiempo. Lo muestra el desprecio y odio hacia el régimen político, la impotencia de Morales para volver a conquistar una base social firme y la persistencia tenaz de los y las docentes y comunidades.

Proponemos para ello el reagrupamiento más amplio y fuerte que impulse esta política, como es la Asamblea contra la Reforma del pueblo, trabajadores, comunidades, estudiantes y derechos humanos. En su primera reunión, realizada el jueves 29/6, votó impulsar esa propuesta y, al mismo tiempo, pelear por garantizar un paro provincial activo que logre derrotar la reforma. Es necesario avanzar por ese camino.

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