A diez años de la segunda desaparición del querellante y testigo que declaró contra Etchecolatz, tenemos que movilizarnos para reclamar el castigo a los responsables y denunciar que pasan los gobiernos y sigue la impunidad y el encubrimiento.

Myriam Bregman @myriambregman
Sábado 17 de septiembre de 2016
Mirá el Dossier Especial sobre los diez años sin Jorge Julio López
Pasaron diez años, y Julio López continúa desaparecido. Recuerdo como si fuese ayer cada minuto de aquel día en que debíamos alegar representando a Justicia Ya, a Nilda Eloy y Julio López en el juicio contra Miguel Osvaldo Etchecolatz. Ese día en que Julio no llegaba y Adriana Calvo (referente de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos) rápidamente dijo con certeza “está desaparecido”. Ese día en que otra vez, como en la dictadura, el recurso de habeas corpus se presentó como medida urgente para anunciar su desaparición y reclamar su aparición con vida.
Vinieron luego marchas, reuniones gélidas con funcionarios de gobierno de la Provincia de Buenos Aires y nacionales, denuncias, conferencias de prensa, más denuncias. Julio no aparecía. El gobierno nacional se negaba a ir a fondo y participó del encubrimiento mediante la intervención de Aníbal Fernández y sus 12 brigadas de la Federal que supuestamente buscaban a Julio y también, mediante la intervención de la SIDE y el propio Stiuso. “Está perdido”, “se habrá ido a la casa de la tía” declaraba Fernández. La justicia desviaba la investigación y se negaba a meterse en el entorno de Miguel Etchecolatz, principal sospechoso de ser al artífice del segundo secuestro y desaparición de Julio y a los represores denunciados por el propio López en su testimonio.
El expediente acumula decenas de cuerpos y miles de fojas, y permanentemente la investigación estuvo plagada de irregularidades.
Por eso, este 18 de septiembre, tenemos muchos motivos para estar una vez más en las calles.
Porque queremos saber qué pasó con Julio. Por eso exigimos la apertura de los archivos, informes, expedientes y todo tipo de documentación que estén en poder de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, así como los archivos pertenecientes a la ex Secretaría de Inteligencia del Estado y los organismos que la han sucedido, relacionados con la segunda desaparición forzada de Julio López. Hace unos días logramos dictamen favorable de la Comisión de Derechos Humanos y aún resta que otra comisión se pronuncie.
Porque a 40 años del golpe genocida, siguen en funciones militares y policías que fueron parte del genocidio. En la bonaerense, al momento de desaparecer López, había 9000 integrantes de esa fuerza que venían de la dictadura. El gobierno reconoció ese dato pero jamás se tomó una medida para separarlos y juzgarlos. Por el contrario, el entonces gobernador Daniel Scioli le dio más poder a la Bonaerense, ascendiendo a quienes fueron parte del encubrimiento por el secuestro de Julio.
Porque Etchecolatz y todos los genocidas tienen que permanecer detenidos. Por estos días, el Tribunal Oral 1 estuvo a poco de otorgar a al genocida que tenía a su cargo cerca de 20 centros clandestinos de detención, el beneficio de la prisión domiciliaria.
Porque exigimos la cárcel a los civiles genocidas. Hace pocos días, el ingenio Ledesma, propiedad de Carlos Blaquier, me envió una poco sutil carta en la que me exhortaba a que deje de decir públicamente que estaba “impune”. Quiere que mintamos. No vamos a cansarnos de denunciar que él, como los empresarios de Ford, de la ex Editorial Atlántida, Mercedes Benz y tantos otros tienen “fueros de clase” en los que se amparan para eludir la justicia.
Porque rechazamos los intentos de mayor impunidad y reconciliación con los genocidas. El gobierno de Macri y sus funcionarios han desplegado un relato en el se niega a los 30 mil desaparecidos, se vuelve a hablar de “guerra sucia”, y se soslaya una suerte de vuelta a la teoría de los dos demonios a través, entre otras expresiones, de reuniones con familiares de genocidas.
Porque sabemos que el ajuste que está en curso al servicio de los grandes empresarios, atacando a los trabajadores y sectores populares, viene acompañado de represión y persecución. En Jujuy, la detención de Milagro Sala sólo ha sido la bajada de bandera para desatar una enorme persecución contra todos los sectores obreros que luchan y reclaman, contra la juventud pobre y contra todo el que cuestiones el régimen policial del Gobernador Morales.
Por todo esto, marcharemos este domingo 18 de septiembre, por Julio López y por el juicio y castigo a los asesinos de nuestros 30 compañeros detenidos desaparecidos. Por Clara Anahí Mariani a quién el genocida Etchecolatz le sigue negando su identidad.
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A días de cumplirse el décimo año sin la aparición Jorge Julio Lopez, la producción de La Izquierda Diario TV realizó un informe especial.
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Myriam Bregman
Abogada en causas de lesa humanidad. Fundadora e integrante del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH). Diputada nacional (MC) y dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Intervino en numerosos juicios contra los genocidas de la última dictadura militar, como el de Etchecolatz, Von Wernich y la megacausa ESMA. Fue abogada de Jorge Julio López y una de las impulsoras de la lucha ante su desaparición. Impulsó, junto a trabajadores de Pepsico y Kraft-Mondelez, la denuncia por el espionaje ilegal de la Gendarmería, conocido como "Proyecto X".