El sábado los trabajadores de Kimberly Clark amanecieron sin trabajo porque la trasnacional decidió irse del país y dejar a casi 1000 familias en la calle como si fueran maquinas en un galpón. Dueños y directivos se dieron a la fuga
Viernes 15 de julio de 2016
Kimberly Clark es una trasnacional estadounidense, una de las empresas líderes en el mundo en la fabricación de productos de higiene, que en su planta de la Zona Industrial de San Vicente en Maracay, estado Aragua, posee una capacidad instalada para producir 20 millones de toallas sanitarias, 27 millones de protectores diarios, 33 millones de pañales al mes, y 17 millones de rollos de papel higiénico, teniendo una participación en el mercado de la Venezuela en crisis de esos productos, de 15%. Actualmente el pueblo sufre una gran escasez de todos estos productos esenciales.
Desde hace dos años, el gobierno nacional y la trasnacional han tenido una serie de diferencias por el tema de qué producir, el precio de los productos y las divisas para comprar materia prima, generando el cierre desde hace ya varios meses de algunas de las líneas de producción. La transnacional siempre chantajeaba con que el gobierno no le otorgaba divisas para las materias primas, siendo que es un conglomerado internacional que posee millones de dólares como corporación, así que dólares no le habrían faltado.
De nueve líneas de producción para el mes pasado solo estaban rodando tres máquinas, una de pañales y otra de toallas sanitarias. Ahora bien, en el medio de ellos dónde quedamos los trabajadores y el pueblo pobre que necesitan de esos productos para. En este sentido, los trabajadores de la empresa han venido denunciando la situación no solo en el Ministerio del Trabajo en Caracas sino a las afuera de la empresa.
El lunes 11, el gobierno nacional con el ministro del Trabajo Oswaldo Vera, autorizó a los trabajadores de la transnacional a ocupar las instalaciones y conformar una junta interventora que pueda realizar todos los trámites administrativos y legales para ponerla a producir. Esto lo plantea la misma Ley Orgánica del Trabajo que señala que ante el cierre ilegal de una entidad de trabajo y a solicitud de los trabajadores, el Ministro para el Trabajo puede ordenar la ocupación de la institución y el reinicio de sus actividades.
La farsa que promueve el gobierno siempre que sucede un cierre de alguna empresa y el gobernó las toma para “ponerla a producir”, gira alrededor de que siempre dicen que se la van a dar a los trabajadores y eso nunca sucede ya que siempre nombra a burócratas del gobierno para dirigir dichas empresas promoviendo y reproduciendo las relaciones de explotación, además de las corruptelas y la ineficiencia, las cifras falsas, solo para la propaganda política, ocultando la realidad. Por ejemplo, vemos cómo mientras el gobierno titulaba en sus medios hace dos días que la empresa ya estaba produciendo al 100% (ver aquí), los trabajadores declaran que solo una línea de producción está actualmente activa (aquí).
Así, Oswaldo Vera informó que fue conformada una junta interventora que se encargará de los asuntos administrativos mientras aparecen los dueños, pero se trata de una junta de burócratas nombrada por el gobierno. Siendo que los trabajadores manifestaron su disposición a incorporarse al proceso de recuperación para garantizar el suministro de papel higiénico, toallas sanitarias y pañales.
Esto es importante advertir, ya que el control general de la fábrica por parte de los trabajadores significa que ellos en unión con el pueblo pobre decidan qué producir, cuanto producir, cómo producirlo y el precio final del producto. Esto no es lo que el gobierno ha hecho cuando asume la responsabilidad en las empresas que ocupan.
La experiencia donde el gobierno nacional ha ocupado las empresas imponiendo a sus directivos, de verdad ha sido desastrosa a un nivel que muchas están a punto de desaparecer sino ya han desaparecido, como por ejemplo los súper mercados Éxito, la empresa Agroisleña, la cual tenía hasta el 2010 el monopolio del mercado de semillas y fertilizantes en nuestro país (todos sabemos el gran problema que tienen actualmente los campesinos para conseguir semillas), para solo mencionar algunas. Han sido un farsa de “control obrero” y más bien, como denunciamos desde hace años, un control sobre los obreros, sin ahorrar en amedrentamiento e intimidación con los cuerpos represivos. De hecho, ya se notan.
En definitiva, estamos por la expropiación de la transnacional americana y su pase a propiedad pública, pero no bajo control de burócratas del gobierno, sino de los propios trabajadores, un verdadero control obrero, y sin ninguna indemnización, ni un dólar, y que el Estado garantice materia prima para que los trabajadores puedan producir al 100%. De esa manera se podría atacar en parte el desabastecimiento de los diferentes productos que se hacen en dicha planta.
En este sentido, es determinante que los trabajadores y el pueblo pobre sean los que puedan tomar decisiones sobre la producción, es decir, qué cantidad de producción, cómo se produce, el precio de los productos, reducción de la jornada laboral para que ingresen más trabajadores, salario de los trabajadores, etc., de esa manera será muy diferente si el gobierno pone a cualquier funcionario que sea quien decida por encima de los trabajadores.