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Red Internacional
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Educación. La Fundación Universidad-Empresa: El emblema de la universidad neoliberal

En nuestra lucha por desenmascarar el funcionamiento de la universidad-empresa característica del sistema neoliberal, hoy centramos nuestra atención en una fundación cuyo objetivo no es otro que “acercar el mundo de la universidad y el mundo de la empresa”.

Pablo Castilla

Pablo Castilla Contracorrent Barcelona - estudiante de Filosofía, Economía y Política en la UPF

Lunes 7 de octubre de 2019

Hace ya más de diez años desde que se pusiera en marcha el Plan Bolonia, el último paso dado por la casta universitaria, el Estado Español y la patronal para lograr su objetivo de adecuar la enseñanza a las necesidades del mercado. Las universidades se han convertido en instituciones al servicio de los intereses de las grandes empresas bajo una dinámica de precarización y elitización.

Como ya vengo denunciando en varios de mis artículos anteriores, las cátedras-empresa o los Consejos Sociales son algunos de los principales mecanismos que tienen los capitalistas para controlar todo lo que surge de las facultades y beneficiarse de ello. Sin embargo, no hay nada mejor que la Fundación Universidad-Empresa (FUE) para explicar en qué consiste el modelo neoliberal de enseñanza.

De entrada, el propio nombre encarna la esencia de este sistema. Quizás pueda sonar hasta descarado decir que su objetivo es “acercar el mundo de la universidad y el mundo de la empresa” pero no, tal cual lo publican en su página web.

Creada en 1973 por iniciativa de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Madrid con el apoyo de las universidades madrileñas, la FUE reivindica “hitos” como su papel clave en la promulgación del decreto que sentó las bases para las prácticas de estudiantes en empresas, o sea, un mecanismo perfecto para obtener mano de obra barata que en algunos casos llega a convertirse en el pago de los créditos para acabar trabajando gratis.

¡Y no acaba aquí! También sacan pecho de su estudio acerca de la “necesidad de acciones de orientación para adecuar la oferta y demanda de estudios universitarios al mercado laboral de la Comunidad de Madrid” realizado en 2004. En otras palabras, adecuar la enseñanza a los intereses de los capitalistas.

En lugar de ser un foco crítico dirigido a pensar los problemas de la sociedad, las universidades se convierten en productoras de los precarios y las precarias que el sistema capitalista necesita para seguir funcionando.

Dentro de su sección de innovación, podemos encontrar cosas como el laboratorio Primex, iniciativa propia de la FUE. Tras el envoltorio de un proyecto que fomenta “la innovación, la creatividad y el talento joven a través de la participación en competiciones Internacionales”, se esconden investigaciones en las que directamente se llama a participar a las empresas a través de patrocinios con los que estas obtienen, además de publicidad, la capacidad de intervenir en la investigación y de tener acceso a sus resultados.

Entre estas empresas, se encuentra el gigante Amazon, cuyo propietario es el hombre más rico del mundo y el mismo que anunció recortar la cobertura médica a miles de trabajadores a tiempo parcial de Whole Foods, cadena de supermercados de la que también es propietario. Pues bien, este tipo de compañías son las que tienen acceso a los “beneficios” que aporta la FUE.

Otro de los apartados que podemos encontrar en su página web es el Boletín de Innovación, el cual “facilita información sobre todos aquellos aspectos de innovación y tecnología que

contribuyan a mejorar la posición competitiva de las empresas”, es decir, que su Departamento de Innovación y Tecnología ayuda a las empresas a obtener más beneficios. Cuando la ciencia debe hacer frente a los problemas del cambio climático, la FUE la pone al servicio de la sed de ganancias que está acabando con el planeta.

En la línea de adecuar la educación a los intereses del mercado, la FUE cuenta con el Portal I+D+I, especializado en empleo altamente cualificado y el cual se propone entre sus objetivos “satisfacer la necesidad de empresas, universidades y centros de investigación de estos perfiles” y “ofrecer todos los servicios requeridos por candidatos y empresas para garantizar la orientación profesional y la adecuación de los candidatos a los puestos.”

Pretenden hacernos confundir el bien de la sociedad con el bien de las empresas. Las universidades deben aspirar a ser espacios que trabajen por dar respuesta a los retos de la humanidad en su conjunto y no a los de una minoría privilegiada causante de gran parte de los males de nuestra sociedad.

Pero ¿y qué relación mantiene la Fundación Universidad-Empresas con las universidades? Además de numerosos proyectos en colaboración, entre los vocales en representación de las universidades con sede en Madrid están presentes nombres como el de Guillermo Cisneros Pérez, Rector de la Universidad Politécnica de Madrid; Rafael Garesse, Rector de la Universidad Autónoma de Madrid; Juan Romo, Rector de la Universidad Carlos III de Madrid; Javier Ramos López, Rector de la Universidad Rey Juan Carlos o Ricardo Mairal Usón, Rector de la UNED.

En lado de las empresas, tienen presencia Telefónica, BBVA, Endesa, HP, Siemens, Acciona y El Cortes Inglés entre muchas otras. La cosa no acaba aquí. El secretario es nada más ni nada menos que Alejandro Halffter, ex-viceconsejero de Esperanza Aguirre como presidenta de la Comunidad de Madrid y secretario general de la Cámara de Comercio de Madrid desde 2018.

Las universidades se han convertido en instituciones orientadas a ofrecer aquello que demanda el mercado y no a satisfacer las necesidades de la sociedad. Expulsar a las empresas de la universidad, denunciar a la casta académica que las ampara y al Estado que legisla a su favor es el primer paso para acabar con la universidad al servicio de los grandes capitalistas.