×
×
Red Internacional
lid bot

MERCADO LABORAL MUNDIAL. La OIT confirma que aumentó el trabajo precario en el mundo

La Organización Mundial del Trabajo publicó en su informe “Perspectivas sociales y laborales en el mundo”, que el trabajo estable estándar es cada vez menos predominante en las economías avanzadas; y en los países emergentes se observa una generalización del trabajo informal.

Guadalupe Bravo

Guadalupe Bravo Economista | @GuadaaBravo

Miércoles 20 de mayo de 2015

A comienzos de esta semana la OIT presentó un reporte que aborda las transformaciones del empleo mundial y sus implicancias sociales. El informe destaca que el desempleo mundial en 2014 se elevó a 201 millones de personas, 30 millones más con respecto al número de desempleados registrado antes de la crisis del 2008. Es por este motivo que la OIT afirma que la economía mundial no está creando un número suficiente de puestos de trabajo, que cada año incorpora a 40 millones de personas al mercado laboral.

Una nueva característica en el mercado laboral mundial, destacada en el informe, es la disminución de lo que se considera trabajo estándar, entendido como trabajo estable de una determinada cantidad de horas y una remuneración promedio. De ésta forma el modelo de empleo estándar es cada vez menos predominante en las economías avanzadas. En las economías emergentes y “en desarrollo”, si bien se ha observado un cierto fortalecimiento de los contratos, el empleo informal es lo que prima, mientras el trabajo precario con contratos cortos o irregularidad de horarios se generaliza en los tramos inferiores de las cadenas de suministro mundiales.

Para ahondar sobre las distintas implicancias que causaron en el mercado laboral los efectos de la crisis del 2008, que a siete años aún priman en la lenta y escuálida recuperación de la economía mundial, desde La Izquierda Diario analizamos esta situación en la nota "Efectos de la crisis mundial: salarios planchados y empleo precario".

Algunas consecuencias del aumento de la precariedad laboral mundial

“La transformación en curso de las relaciones de empleo tiene importantes repercusiones económicas y sociales. En particular, contribuye a la creciente desvinculación entre los ingresos del trabajo y la productividad, ya que esta última está aumentando a un ritmo superior al incremento de los salarios en gran parte del mundo. A su vez, este fenómeno ha redundado en una insuficiencia de la demanda agregada que se mantuvo a lo largo de los años posteriores a la crisis. Según las estimaciones incluidas en este informe, las pérdidas ocasionadas por la débil demanda mundial se elevan a unos 3,7 billones de dólares, como consecuencia del desempleo, del rezago en el aumento de las rentas laborales y de los efectos que estos dos factores tienen sobre el consumo, la inversión y el ingreso fiscal.”, se lee en el informe.

De esta forma se confirma que frente al aumento de la precariedad en el mercado de trabajo que afecta a una gran parte de los trabajadores del mundo, se amplía la brecha entre aumento de la productividad en relación con los salarios. Frente a momentos de “vacas flacas” o crisis, el capital se ajusta por su variable “flexible”, la fuerza de trabajo. Los despidos son una manera directa de ajuste, pero cuando la reactivación comienza, la precarización del trabajo permite que los capitalistas sigan garantizándose una ganancia extra, ahora con un mercado laboral diferenciado, donde aumenta la precariedad e informalidad del trabajo, permitiendo alcanzar mayores tasas de productividad y pagar salarios bajos a la vez.

Al respecto el informe señala que “los trabajadores con empleo temporal o informal, los trabajadores a tiempo parcial y los trabajadores familiares no remunerados (en gran parte mujeres), son afectados de manera desproporcionada por la pobreza y la exclusión social”.

La OIT propone regular el trabajo precario e informal

En su informe, la OIT propone implementar cambios en los sistemas de protección social, buscando que los trabajos precarios o informales puedan gozar de las mismas prestaciones que hasta el momento sólo reciben los trabajos formales. Para logralo, el organismo plantea revisar la legislación laboral, citando como ejemplo los cambios implementados en Brasil, Argentina y China, al respecto.

En el mismo sentido, se destaca que muchos gobiernos han respondido a la transformación de las modalidades de empleo adaptando las normativas laborales. Al respecto, el informe señala que existen algunas mejoras legislativas significativas en lo que se refiere al empleo autónomo, al trabajo a tiempo parcial, al empleo de duración determinada y al trabajo obtenido a través de agencias de empleo temporal, en parte gracias a la introducción de leyes sobre la igualdad de trato.

Finalmente, la OIT reconoce que en algunos países, especialmente en Europa último epicentro de la crisis mundial, en los últimos años se produjeron cambios que han reducido el nivel de protección de los trabajadores, ya sea con empleo estándar o empleo no estándar, con el objetivo de estimular el crecimiento del empleo.

Sin embargo, y dejando de lado el ejemplo de China conocida mundialmente por ser fuente de trabajo barato por excelencia para el capital imperialista durante las últimas décadas, o Brasil que está por implementar una nueva ley para aumentar la precarización laboral, vamos a tomar los datos de la Argentina para expresar nuestro contrapunto, siendo la brecha entre productividad y salarios es aún muy grande.

Mientras el 50 por ciento de los trabajadores formales argentinos cobran sueldos de 5.500 pesos, equivalente al valor de la mitad de la canasta básica familiar (indicador que permite determinar si una familia tipo argentina está o no debajo de la línea de la pobreza), existe un 34% por ciento del mercado laboral que trabaja en condiciones de informalidad (según datos oficiales del INDEC para el año 2014). A este panorama hay que sumarle el efecto de la inflación que en abril mostró un acumulado anual de 27% con respecto al año pasado. La inflación es un factor clave de la economía argentina y permanentemente hunde el salario real de los trabajadores, afectando sobre todo los trabajadores precarizados o informales, que en gran parte de los casos no tienen la posibilidad de acceder a los aumentos anuales por paritarias, que les permitan obtener una caída menos abrupta de su poder de compra.

Fuente: Perspectivas sociales y del empleo en el mundo (OIT)


Guadalupe Bravo

Nacida en Trenque Lauquen, Provincia de Buenos Aires en 1985. Es economista, recibida en la UBA. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2004. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario.

X Guadalupe Bravo