El director para Europa de la Organización Mundial de la Salud advirtió que la región afronta un "invierno duro" debido al repunte de la covid-19 y reiteró que está en el "epicentro" de la pandemia.
Martes 9 de noviembre de 2021 10:36
El director regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, Hans Kluge, advirtió este martes de que el continente afronta un "invierno duro" debido al repunte de la covid-19 y reiteró que la región está en el "epicentro" de la pandemia.
Kluge participó en la apertura del 44 Congreso Mundial de Hospitales en la ciudad de Barcelona.
En su intervención, Kluge subrayó que la región europea de la OMS -que incluye a 53 países de Europa y Asia central- registró la semana pasada unos dos millones de nuevos casos y acumula cerca de 1,5 millones de muertos por el virus.
"Nuestra región es el epicentro de la pandemia, con un crecimiento de la transmisión, las hospitalizaciones y las muertes", enfatizó, tras advertir que el continente afronta un "invierno duro".
Aunque la subida de casos es generalizada en todos los grupos de edad, la OMS ya había destacado el jueves pasado como más preocupante el "rápido" aumento en las personas mayores, ya que el 75 % de las muertes son de gente de más de 65 años.
El porcentaje de ingresos hospitalarios se ha duplicado además en la última semana, según los últimos datos.
Y si no hay una reacción y la transmisión se mantiene a estos niveles, podría haber medio millón de muertos en la región de aquí al 1 de febrero, con 43 países en situación de "presión alta o máxima" en sus sistemas de salud, según proyecciones de la OMS.
"Nos encontramos en otro punto crítico de rebrote de la pandemia. Europa está de nuevo en el epicentro de la pandemia, donde estábamos hace un año. La diferencia hoy es que sabemos más y podemos hacer más", dijo en rueda de prensa el director de OMS-Europa, Hans Kluge.
Kluge apuntó sobre todo a la "insuficiente" cobertura de vacunas y al relajamiento de las medidas como causas principales del aumento de la transmisión, aunque sin olvidar factores como la estacionalidad, el inicio del curso escolar, la vuelta al trabajo presencial y el predominio de la variante delta, más contagiosa.
A pesar de que Europa roza el récord de nuevos casos, la cifra de muertes es la mitad del máximo alcanzado durante la pandemia, un hecho que se explica por las vacunas.
"Las vacunas son esenciales para superar la fase aguda de la pandemia, si las combinamos con medidas sociales y de salud pública. Nunca se prometió que las vacunas contendrían la transmisión, pero sí están haciendo muy bien lo prometido: evitar formas severas de la enfermedad, particularmente la mortalidad", dijo Kluge desde la sede de OMS-Europa en Copenhague.
Alrededor de mil millones de dosis han sido administradas en la región, con un 47 % de la población con la pauta completa y una distribución muy desigual: mientras ocho países superan ya el 70 %, dos no llegan al 10 %.
Los países con tasas de vacunación más bajas, como los bálticos y los de Europa Central y del Este, tienen altos índices de hospitalizaciones, señala la OMS, que resalta que la mayor parte de los ingresados y muertos son gente que no ha completado la pauta.
Además la OMS volvió a demandar la necesidad de que haya "solidaridad global" para compartir dosis. Pero, al igual que en ocasiones anteriores no cuestionó las patentes que son el principal elemento que impide esa "solidaridad global" al mantener en manos de unas pocas farmacéuticas y laboratorios la capacidad de producción de vacunas, en lugar de liberarlas para que pueda ser producida en todos los países con capacidad para hacerla y a bajo costo.
Este negociado del Big Pharma, junto a la llamada "guerra de las vacunas" que enfrentó a Estados y laboratorios buscando desacreditar a "la competencia", el discurso negacionista que ganó fuerza de la mano de formaciones de extrema derecha y de presidentes como Trump o Bolsonaro, y las políticas de los gobiernos y empresas por abrir rápidamente la economía obligando a millones de personas a volver a sus trabajo sIn condiciones seguras ni elementos de seguridad personal, fueron fundamentales en el descrédito de las vacunas a los ojos de muchas personas.
Ante la nueva ola, la mayoría de los gobiernos han venido respondiendo con políticas punitivas, como pases sanitarios o amenaza de despidos para aquellas personas no vacunadas, mientras mantienen la actividad económica y no toman medidas planificadas en base a un seguimiento real de los casos, testeos y restricciones locales y puntuales según el aumento de contagios.
Más de un año después del inicio de la pandemia y con la variante delta supercontagiosa siendo la predominante, los gobiernos europeos siguen privilegiando las ganancias de los grandes empresarios y los grandes grupos farmacéuticos por sobre las vidas y la salud de las y los trabajadores.