Este 24 de Marzo, en un nuevo aniversario del golpe, la lucha por Memoria, Verdad y Justicia se expresó desde casa. Sin embargo, en Parque Castelli, Alida y José fueron amenazados y golpeados por vecinos.

Sabrina Ramírez @sabry.ram
Miércoles 25 de marzo de 2020 19:12
Alida y José son compañeros y militantes del Frente Popular Darío Santillán- Corriente Nacional. Acostumbrados a copar las calles cada 24 de marzo, esta vez la cuarentena decretada por el gobierno nacional ante el avance del Coronavirus, los encontró en su casa.
Recolectaron telas, hilos y fibrones y se dispusieron a cortar pañuelos blancos para enarbolar el símbolo de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo,como lo hicieron miles en todo el país en el 44 aniversario del último golpe cívico-militar.
“El hecho de no poder movilizar este 24 nos dejó en lugar en el que no estamos acostumbrados a estar, por eso pusimos mucho esmero en bordar los pañuelos para pegarlos en la puerta. Queríamos participar desde donde podemos en esta consigna nacional”, contó José en conversación conLa Izquierda Diario
Sin embargo, al salir de su casa “con los pañuelos, cintas y cordoncitos”, fueron increpados por vecinos. La primera en salir les gritó: “No estoy de acuerdo con el Nunca Más, gracias al Éjercito ahora estamos cuidados”, además los acusó falsamente de haber pegado carteles la noche anterior, que ya obviamente había arrancado.
En ese momento sale un vecino de enfrente que le dice “quedate tranquila que ya llamé a la policía porque están violando la cuarentena”. Alida y José se dispusieron a explicar que no era cierto, “estábamos en la vereda de nuestra casa y no estábamos en contacto con nadie, íbamos a volver adentro cuando termináramos de sacar una foto”.
Se suma entonces un tercer vecino, conviviente de la primera, que comienza a golpear y a insultar a José, “me metió una piña en la cabeza, me intenté defender, se me cayó el celular a la vereda, mientras mi compañera les decía que paren. No entendíamos lo que estaba pasando, fue toda una vorágine de violencia que no esperábamos”, sostuvo. En ese momento, el vecino que anteriormente aseguró haber llamado a la policía, salió de su casa con una cadena y un candado para pegarle a José, quien logró refugiarse en el interior del departamento. El otro vecino regresa a la escena con una pistola al grito de “a ver si salís ahora peruano de mierda, te voy a matar”.
Sin embargo ahí no terminó la secuencia, a los cinco minutos llegó un patrullero, Alida sale para contar lo ocurrido y denunciar la amenaza con un arma cuando estaban colgando un pañuelo y el policía pregunta, como no podía ser de otra manera ¿por qué estaban afuera poniendo un pañuelo?...
“Esto es reflejo del aumento del punitivismo social”
La denuncia ya está asentada y caratulada como “amenaza”. Alida y José hicieron pública la denuncia en medios locales y recibieron el apoyo de diferentes organismos de derechos humanos y organizaciones políticas, pero denuncian que esto no pasa sólo en La Plata.
La reflexión que deja este cuadro para José es que “esto fue un reflejo del recrudecimiento del punitivismo social por las medidas que se vienen tomando. La cuarentena expone a los fachos de siempre que estuvieron escondidos gracias a la lucha que hemos generado en las calles”.
En el mismo sentido, sostuvo “algunos medios de comunicación también alientan esta situación, siembran la idea de que hay que denunciar al vecino, que es un enemigo, un posible foco de contagio y no tratan de generar salidas a esta crisis de manera comunitaria”.
Asimismo denuncian que esto no es nuevo, “es la bajada de línea que siempre imponen los medios, que el otro es peligroso, los pobres, los negros, a las travas, las disidencias, y esta situación con la policía en la calle lo exacerba”.
Para finalizar, José afirmó “tuvimos un 24 de marzo atípico, porque estamos encerrados en nuestras casas y con la policía en la calle. Como militante social no estoy de acuerdo con que el ejército esté en las calles, me opongo también a un estado de sitio. Creo que no es la salida, la salida es comunitaria, de conjunto con los vecinos, con las organizaciones sociales, nosotros también estamos activando en nuestros comedores y organizándonos, no necesitamos a los milicos en las calles”.