Estudiantes secundarios denuncian que la Policía entra a “dar una vuelta” en establecimientos educativos y que son amedrentados en la puerta. Una avanzada represiva cada vez mayor sobre la juventud.
Lunes 18 de julio de 2016 11:43
Antes del receso invernal, La Izquierda Diario dialogó con estudiantes de San Martín, que compartieron sus testimonios. “Estaba llegando a la escuela y en la esquina me paran dos pitufos y me piden el DNI, como no lo tenía me revisaron hasta la carpeta y me obligaron a dar una vuelta manzana para ver si había “descartado” algo. A todo esto uno de los policías tenía el arma en la mano, desenfundada”, comenta un estudiante del secundario “Tomas Guido”.
Otra estudiante del colegio Estados Unidos relata: “La policía entra todos los días al colegio a firmar un papel que dice que pasaron por ahí, al principio dejaban las armas en el patrullero pero ahora entran armados y la última vez hasta se dieron el lujo de dar una vuelta por el patio”.
No tan distintos
Desde la creación de la Policia Local en 2014, las situaciones de abuso de autoridad, violencia institucional y amedrentamiento a la juventud fueron en aumento, repitiéndose hechos similares en diferentes ciudades de la provincia.
La fuerza, creada por el ex Gobernador Daniel Scioli, fue dotada con la impunidad necesaria para accionar en las calles amedrentando a la juventud, y llenó sus filas de jóvenes que vieron en una beca de $3.500 para estudiar durante 6 meses y un sueldo de $10.000 una "alternativa"a frente a la dificultad de acceder a un empleo estable. El gobierno de María Eugenia Vidal profundizó la línea represiva de su predecesor, fortaleciendo y liberándole el camino al aparato de la Bonaerense para seguir haciendo sus negociados en connivencia con el crimen organizado, esta vez con los agentes locales como un nuevo factor de control territorial.
En San Martín, el bautismo de los “pitufos” se dio a fines de septiembre de 2015. Una semana después de salir a la calle, confrontaron con los jóvenes del Estados Unidos que salieron a hacer la tradicional vuelta de la primavera, lo que fue registrado en video por los estudiantes. El intendente Gabriel Katopodis (FpV) busca posicionarse como uno de los referentes de la oposición al macrismo en el “Frente Ciudadano”, pero en el portal web del municipio se jacta de haber aumentado un 650 % el presupuesto en seguridad, incorporando 70 patrulleros, 700 cámaras de seguridad y 235 policías locales, además de reclamar que el municipio asuma el control de la fuerza. En cambio, para las escuelas del distrito la única inversión que se hizo fue proveer pintura y hacer reformas cosméticas.
La criminalización de la juventud, una práctica sistemática
El ingreso de fuerzas represivas en establecimientos educativos, todo un símbolo de la última dictadura, no es un hecho aislado sino que responde a una práctica sistemática que va en aumento, como ya denunciaron estudiantes de la Universidad Nacional de General Sarmiento y del Colegio Mariano Acosta de CABA. Una práctica que no sorprende si se tiene en cuenta la política de reconciliación con los genocidas que levanta el Gobierno nacional.
Las políticas de “mano dura” o “mano justa” implementadas en la Provincia de Buenos Aires por todos los gobernadores desde Duhalde hasta Vidal con el supuesto fin de “combatir la inseguridad” tienen su correlato en la criminalización de la pobreza y la juventud. Según datos de la Correpi, desde 1996 hasta 2015 se registraron 4650 casos de gatillo fácil, entre ellos los casos locales de Franco Almirón (16), Mauricio Ramos (17) y Diego Duarte (15). Son 4650 razones para no permitir que las fuerzas represivas sigan entrando a las escuelas. 4650 razones para organizarse y luchar por los derechos de la juventud y el pueblo pobre frente al hostigamiento y el gatillo fácil de la maldita Policía.