Rita Segato y Luciana Peker participaron de “Diálogos para la reforma”, una instancia propuesta por el Partido Socialista para debatir sobre la igualdad de oportunidades entre mujeres y varones.
Lunes 7 de mayo de 2018 12:30
Rita Segato, antropóloga y feminista, junto a la periodista Luciana Peker fueron invitadas por el gobierno provincial para reflexionar sobre el rol de la mujer en el marco del debate por la reforma constitucional. En este caso se trató de una charla con referentes del feminismo, ya que uno de los puntos del proyecto plantea incorporar la paridad de género en la conformación de listas electorales.
Si bien el oficialismo salió con todo a exponer lo progresivo de este “cambio”, la paridad de género ya es una ley nacional y no se trató de un regalo de los gobiernos, sino que responde a un movimiento que en los últimos años ha salido a las calles para exigir sus derechos. El movimiento de mujeres, con sus corrientes de opinión y pensamiento en debates permanentes, ha dado importantes avances imponiéndose en las calles y por lo tanto imponiendo a los gobiernos una agenda.
Desde el PTS en el Frente de Izquierda hemos votado a favor de la misma, aún sabiendo que el problema de la igualdad no empieza ni termina allí, porque sabemos que la igual ante la ley no es la igualdad ante la vida.
Como contraste, la realidad de las mujeres en la actualidad, dentro y fuera del mundo político, goza de numerosas contradicciones que van más allá de las reformas en el orden constitucional, y más aún si pensamos en el recrudecimiento de las condiciones de vida producto de la aplicación de tarifazos, y la implementación del ajuste en sintonía con el macrismo.
Durante el debate, Rita Segato se explayó sobre el problema de la precarización de la vida, tanto de las mujeres como de los hombres, y cómo esta misma precarización afecta en las relaciones sociales y se recrudecen las condiciones de opresión que son inherentes al sistema, por ejemplo la violencia hacia las mujeres. Entonces fue inevitable pensar en cuál es la situación de las mujeres trabajadoras que no parece tener un apartado especial en la reforma de la Constitución.
Para ilustrar con algunos números, el Informe laboral de la Encuesta Permanente de Hogares del 2016 develó que del total de personas desocupadas en el tercer trimestre de 2015 en el Gran Rosario, más de la mitad son mujeres. La tasa de desocupación femenina alcanza el valor de 11,7 por ciento, dicho valor es casi el doble a la tasa de desocupación masculina. Estos datos se suman a que el 43 % de las viviendas tienen jefas de hogar, mientras el 76% de los trabajos no remunerados están a cargo de mujeres.
En este sentido, un informe del Observatorio de DEMOS CCE que busca dar cuenta de las desigualdades que existen entre varones y mujeres en el mercado laboral.En el Gran Santa Fe, 3 de cada 10 mujeres se insertan laboralmente en los sectores del servicio doméstico (17,7%) y de la enseñanza (14,9%), dos ramas de actividades que implican tareas altamente feminizadas.
La brecha salarial entre hombres y mujeres es otro dato para destacar, que en promedio es del 20% y en Santa Fe, del 15 %. Sin embargo, de acuerdo a los datos de la Encuesta en el 2° trimestre de 2017, del 10% de la población de menores ingresos, el 67,75% son mujeres y el 32,25% varones.
Parece que para la reforma no han tomado nota de estos datos ya que no estaría habiendo ningún comentario sobre la igualación de salarios entre hombres y mujeres o bien la efectiva implementación de leyes contra la violencia de género. En este aspecto, el proyecto enviado por Lifschitz plantea en uno de sus artículos “impulsar y promover el trabajo decente, realizado en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad”, pero no plantea nada específico en cuanto al alcance que esto tendría para las trabajadoras de la provincia.
La discusión sobre la reforma aparece en una situación en la que la condiciones de vida del pueblo trabajador no solo que no mejoran sino que se ven cada día más agraviadas por el ajuste que lleva a cabo el gobierno nacional y los gobiernos provinciales, con aumentos de las tarifas, despidos y suspensiones, también en la provincia de Santa Fe. Romper con la brecha salarial, o el reconocimiento del trabajo no remunerado, y entre otros de los reclamos del movimiento de mujeres, no están contemplados en la redacción pretendidamente modernista de la reforma.