Las potencias comienzan la guerra de vacunas de #covid19 llevándose a mayor precio las destinadas a otros países y las farmacéuticas aprovechan la ocasión para hacerse de oro entre denuncias de los gobiernos. La Comisión Europea ha publicado los contratos, pero tachando todo lo relevante.
Miércoles 27 de enero de 2021
Imagina una serie distópica en la que hay una pandemia mundial. Las empresas farmacéuticas reciben miles de millones de los Estados y desarrollan una vacuna, firmando contratos con los gobiernos para distribuirla. Piensa que en esos contratos se quedan con todos los derechos y beneficios de las vacunas, se eximen de dar indemnizaciones si algo sale mal o deciden si no pueden ser vendidas o donadas de un Estado a otro. Ahora súmale que los Estados están quejándose de que las farmacéuticas no cumplen lo acordado y al mismo tiempo robándose las vacunas unos a otros a base de pagarlas más caras como en una subasta.
¿Qué sucedería en esa serie? ¿Qué las campañas de vacunación serían desastrosas mientras los poderosos se las reservan para sí mismos? ¿Qué habría países que sufren el yugo del imperialismo donde no llegarían? ¿Qué se multiplicarían las tensiones entre países y la desigualdad social? ¿Qué se agravaría una crisis sanitaria y económica al tiempo que la clase dominante abre el grifo del dinero público para sus propios intereses? ¿Qué las 10 personas más ricas del mundo harían tales ganancias en un solo año como para vacunar al mundo entero y revertir el aumento de la pobreza causado por la pandemia?
Lo único que diferencia a esta supuesta serie de la realidad es la capacidad de enterarte de la trama. Porque al tiempo que se multiplican las estafas de las farmacéuticas a los Estados con las vacunas, la Comisión Europea ha decidido “mostrar” los contratos. Los ha mostrado tachando los aspectos más importantes, en una sala cerrada, sólo a eurodiputados, de uno en uno, sin cámaras ni teléfono, firmando acuerdo de confidencialidad, durante 50 minutos y viendo una versión censuradas.
El secreto capitalista, también en pandemia
Menos mal que les ha dado por contar secretos. Si esto es lo que hacen al revelarlos, ¿qué guardarán los libros de cuentas y archivos de las farmacéuticas y los gobiernos? Igualmente, si esto le hacen los capitalistas a sus propios gobiernos imagina cuánto les importa la salud de la población que no son ellos mismos. Entre cero y “necesito fuerza de trabajo ajena para seguir siendo rico”.
¿Qué han revelado? Por ejemplo que especifican la autorización de la empresa “para la donación de vacunas a través de ONG o la Organización Mundial de la Salud”. Podemos adivinar que no van a permitirlo cuando precisamente la competición entre países está haciendo que estas empresas reciban pagos mayores.
También han revelado que “el contratista será el único propietario de todos los derechos de propiedad intelectual“, pero “cada Estado miembro participante indemnizará y eximirá de responsabilidad al contratista, sus afiliados, subcontratistas y sublicenciatarios”. Es decir, que los Estados ponen el dinero para investigar y para indemnizar si sale mal algo y las empresas ponen la mano para cobrar y se quedan con los derechos de las vacunas.
Sin embargo, a la hora de especificar las excepciones a las cláusulas a indemnizaciones sí que está tachado. ¿Qué más está tachado? Por ejemplo, gran parte del texto que incluye los precios de las vacunas, el precio por dosis, el total del dinero pagado y los plazos de pago.
Mientras tanto los países entran en guerra de vacunas entre sí y con las empresas, que han demostrado que pueden escupir en cada vacuna si quieren y seguirán contando con los Estados capitalistas para defender sus intereses a pesar de estar haciendo cuentas con la salud de la población mundial.
Mercadeando con la salud de millones
Alemania ha hecho un pedido de vacunas por fuera de la UE. Suecia ha suspendido los pagos a Pfizer hasta que no dé información sobre la cantidad de dosis de un vial. Italia quiere llevar a los tribunales los retrasos en la recepción de vacunas. El retraso está causado porque AstraZeneca ha vendido parte de lo prometido a la UE a Reino Unido e Israel por ser mejores postores. Y si salimos de Europa, Sudáfrica ha pagado el doble por cada vacuna y hay países donde no ha llegado una sola vacuna.
Esto no es una serie. Es el tipo de situaciones a las que se refiere la identificación del capitalismo con la barbarie. No sólo es necesario derribar y expropiar a los capitalistas y sus gobiernos por el bien de nuestra salud, sino que es necesario que sea a nivel internacional. No hay tiempo que perder para construir herramientas para luchar por una sociedad alternativa, socialista, donde las personas de la clase trabajadora, productoras de todo, seamos las que decidamos nuestro futuro.

Jorge Remacha
Nació en Zaragoza en 1996. Historiador y docente de Educación Secundaria. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.