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Red Internacional
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La derecha y las demandas de las mujeres

Manifestaciones contra el aborto, frases misóginas de figuras del Partido Nacional y la furia desatada con la “caza de brujas” contra las pinturas en las paredes de la Iglesia. La derecha se agazapa contra las mujeres.

Domingo 18 de marzo de 2018

Cada 8M no solo moviliza a cientos y miles de mujeres que se organizan en sus lugares de trabajo, estudio y entre sus amistades para marchar, para armar carteles y demostrar nuestro hartazgo. También genera reacciones en los sectores más reaccionarios de la sociedad. Veamos.

Femenina si, Feminista no

Así, vimos el mismo 8M en la movilización de Montevideo una pancarta enorme realizada con material oneroso conteniendo consignas contra el aborto y con el sugestivo hashtag #Femenina si Feminista no. Es llamativo – hasta casi gracioso – que la frase “femenina si” estaba escrita sobre un fondo rosa mientras que “feminista no” lo hacía sobre fondo celeste. Cualquier interpretación de otorgar al feminismo un halo de masculinidad – o lesbianismo – no creo que sea pura coincidencia.

Al leer estas consignas, muchas mujeres – además del asombro – pasamos por varias experiencias desde la bronca hasta el llanto por las secuelas que nos quedaron de los abortos clandestinos (o no) realizados, de los momentos difíciles, de los silencios y de los juicios y prejuicios. Como si esta gente pensara que nos es grato hacernos un aborto o decidir interrumpir un embarazo. Como si para la mujer fuera una aventura que está esperando que ocurra de nuevo. No tienen ni idea.

Según trascendió, los responsables de esta pancarta sería un grupo ultra religioso llamado “Con mis hijos no te metas” vinculado a la Misión Vida del Pastor Jorge Márquez. En una actitud provocadora aprovecharon la marcha para agredir con sus consignas reaccionarias. Pero ¿quiénes son estas personas para juzgar a las mujeres? Cuando Márquez, ligado a la ONG Beraca, es investigado por apoyar la campaña de la senadora nacionalista Verónica Alonso en las elecciones de 2014 por la que obtuvo su banca en el Senado.

“Las únicas culpables son las mujeres”

El ex candidato a intendente y ex director de Tránsito de la Intendencia de Soriano por el Partido Nacional Carlos Navarro despotricó contra las mujeres en su espacio radial Verano Chaná de Difusora Soriano. En un programa – cuyo audio se hizo viral por su nivel de misoginia – culpó a las mujeres de los feminicidios, por seguir con su pareja violenta y no separarse a tiempo y porque en definitiva nos tenemos que “hacer cargo” de lo que elegimos. Las – nos – culpó por “no saber elegir” descartando toda responsabilidad estatal por el machismo imperante en la sociedad uruguaya. Y nos mandó a abandonar las calles y volver a nuestras casas a criar a los hijos. “Protestan de lleno estas viejas; hay que darles una cacerola, un sartén y mandarlas a cocinar, y que se dejen de pavear” remató.

La derecha partidaria encarnada en el Partido Nacional y el Partido Colorado no tiene filtro cuando de atacar a las mujeres se trata. Figuras como Verónica Alonso no tienen dónde esconderse al escuchar semejante cantidad de disparates venidas de su propio partido.

Pinturas en la fachada de la Iglesia

La campaña de defensa de la Iglesia Católica se ha transformado en una verdadera “caza de brujas”. La indignación generada por el repudio de las mujeres hacia una institución llena de curas pedófilos que nunca trabajaron en su vida, trascendió los medios, los partidos y las organizaciones. Hasta la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDH), en un comunicado asombroso, repudió “el hecho”, como si fuera más importante la pared de una iglesia que los abusos y complicidades sistemáticas de la institución católica.

La cúpula de la Iglesia ha sido otrora cuestionada y salpicada por varios ilícitos que merecen recordar. Desde el Vaticano se mueven fortunas de dudosa procedencia, mientras en sus plegarias se reza por los los pobres del mundo. Una institución que no ha perdido oportunidad para entrometerse e impedir la educación sexual en las escuelas públicas, que pregona la homofobia y las costumbres más tradicionales y reaccionarias, hoy es defendida acríticamente.

Tal como expresó Marina Morelli Nuñez en su blog, las “manchas” de la Iglesia son varias – y muy oscuras - y están documentadas y relatadas una y otra vez por sus víctimas y sus familias, re-victimizadas una y otra vez. Mientras la Iglesia ha escondido y defendido sistemáticamente a los curas acusados de abusos sexuales, por otra parte se mete en nuestros cuerpos y en nuestras decisiones, nos dice qué nos tiene que gustar y nos inculca la culpa, el castigo y la subordinación permanentes.

Las mujeres feministas socialistas no queremos ofender a la comunidad católica, pero no vamos a condenar a quienes repudian los abusos, la intromisión de las religiones en nuestra sociedad laica y la imposición de la moral y ética cristiana en nuestras vidas.

La revolución en la calle, en la casa y en la cama

El machismo cultural se expresa en la subordinación en los trabajos, en la discriminación de género, en la violencia patriarcal y en la objetivación de los cuerpos femeninos de los medios de comunicación. Patriarcado y Capitalismo se unen en “santo matrimonio” para subsumir a las mujeres, en especial a las más pobres, a las analfabetas, a las negras, a las inmigrantes, a las precarizadas, a las prostitutas y a las gurisas que hoy están desaparecidas.

El Estado Capitalista y Patriarcal es responsable y reproductor de la ideología dominante basada en la desigualdad de clase y la subordinación por género, etnia, orientación sexual y pertenencia cultural. Las mujeres sabemos quiénes son nuestros aliados y quiénes nuestros enemigos. Es hora de organizar un gran movimiento por los derechos de las mujeres, un movimiento independiente de este Estado y de sus partidos que lo sostienen y lo administran.

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La lucha es por la verdadera emancipación de la mujer en el marco de la derrota de un sistema profundamente desigual e injusto. Como decía la revolucionaria internacionalista Rosa Luxemburg, luchemos "Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres".