El Consejo Directivo, alineado con la gestión kirchnerista, pese al relato progre deja afuera de los pasillos de la institución a chicos que no fueron alcanzados por la "década ganada".
Jueves 23 de junio de 2016
Desde hace años pibas y pibes en situación de calle encuentran refugio ante la persecución de la policía en la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
Ahora, con la decisión de prohibirles la entrada, la gestión k de esta facultad potencia su vulnerabilidad.
Si bien esta situación no es nueva y se sostiene desde el gobierno kirchnerista, viene recrudeciéndose producto del avance del macrismo sobre los derechos de la clase trabajadora, con despidos, tarifazos y recorte del gasto público.
Las políticas de niñez son vaciadas sistemáticamente a través del cierre de programas (como el de operadores de calle), despido de trabajadores y falta de presupuesto.
Todo esto tiene repercusiones concretas sobre las condiciones de vida de los sectores a los que la década ganada no alcanzó.
Ante esto, la Facultad que contiene y forma los profesionales que se desempeñan en estas áreas venía trabajando esta problemática con la creación de espacios de debate colectivos.
Pero ahora la gestión pasó por encima de los mínimos acuerdos logrados (no llamar a la policía ni tomar políticas restrictivas) y aprobó el día de ayer la restricción al ingreso de los pibes a través del Consejo Directivo, medida que ya implementaron de manera arbitraria hace dos semanas a espaldas de los estudiantes.
Todo esto da cuenta de la contradicción de las autoridades, que por un lado tiene un discurso progresista sobre la niñez y por otro demuestra cómo está dispuesta a negarles un espacio de contención a estos pibes.
Si la Facultad de Trabajo Social y la Universidad no cumplen su función social de convertirse, ante esta situación, en portavoces de los niños a los que el Estado viola sistemáticamente sus más elementales derechos, son cómplices de esta violencia del gobierno de Vidal y Macri.